Remedio contra los brazos cruzados

Remedio contra los brazos cruzados

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Un ómnibus que los recoge en dis­tintos puntos de la capital los con­duce temprano en la mañana al Hos­pital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, donde desempeñan dia­riamente una labor muy diferente a la habitual. Son los 26 integrantes de una brigada del sector del turis­mo encargados de garantizar la lim­pieza e higienización de las salas. Vimos en acción a dos de ellos en Hemodiálisis: Juana Venegas Val­pín, recepcionista de Cubatur, casa matriz; y Alberto Hamilton Mesa, guía de turismo. “Me siento satisfe­cho de poder estar activo y ser útil”, comenta este último.

Trabajadores del hotel Parque Central atienden los pedidos de la población de módulos de alimentos que llevan a domicilio. Foto: Heriberto González Brito
Trabajadores del hotel Parque Central atienden los pedidos de la población de módulos de alimentos que llevan a domicilio. Foto: Heriberto González Brito

El hotel Parque Central, como muchos otros, ya no recibe huéspe­des; sin embargo, quien lo visite en­contrará que sus trabajadores tienen sus propias historias que contar en esta compleja situación. Destacan con orgullo a la brigada que realizó en abril tareas de higienización en la zona roja del Instituto de Medi­cina Tropical Pedro Kourí, recono­cida por la dirección de Cubanacán, el Ministerio de Salud Pública y el director del IPK.

La reubicación en el mismo ho­tel ha sido una de las variantes uti­lizadas con los interruptos. En esa condición estarían los cuatro que en el momento de nuestra visita no daban abasto en la atención a los pedidos de la población para recibir módulos de alimentos en sus domi­cilios. Igual le hubiese ocurrido a Alden Ugando, dependiente de al­macén, a quien vimos pintando una de las habitaciones del quinto piso para hacerlas más acogedoras cuan­do se restablezca el servicio.

Varios empleados se han reorien­tado hacia ocupaciones dentro y fue­ra del sector, explica Milagros Díaz, jefa de Recursos Humanos, y men­ciona a dos de ellos, uno que pasó a laborar al Comodoro como agente de seguridad y otro como especialista de mantenimiento en la delegación del Mintur. Dentro de los que de­sarrollan trabajos no vinculados al turismo, refiere a quienes desem­peñan hoy labores de pesquisaje y de entrega de alimentos a ancianos en el municipio de Plaza; a los que atienden un organopónico del Ce­rro, a uno que pasó a ser económico en un agromercado, y a la camare­ra que pidió empleo en la Dirección Municipal de Trabajo.

Brigada del hotel que trabajó en la higienización de la zona roja en el IPK.
Brigada del hotel que trabajó en la higienización de la zona roja en el IPK.

“Organizamos a 25 trabajado­res para recibir un curso rápido de agentes de seguridad, una de las ac­tividades más solicitadas”, agrega.

Son todas muestras de un proce­so que se está llevando a cabo en el país y que puede calificarse de una pelea contra brazos cruzados, para no desaprovechar la capacidad y los deseos de hacer de muchos trabaja­dores, cuyos empleos se han resenti­do por la presencia de la COVID-19.

Pensar como país

Priorizar el cambio de labor de los que han quedado interruptos per­mite que el trabajador siga reali­zando una actividad útil y necesa­ria, y evita el gasto que representa para el presupuesto del Estado te­ner que enviarlo a su casa con una garantía salarial.

El sector de industrias que tradicionalmente ha sufrido inte­rrupciones laborales, debido a las limitaciones con la entrada al país de materias primas, ha encontrado diversas soluciones para mantener activos a sus colectivos y que a la vez contribuyan al enfrentamiento de la situación epidemiológica. En­tre algunos ejemplos, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de Industrias, Artu­ro Rodríguez Font, manifestó el quehacer de la empresa Thaba, es­pecializada en la confección de bol­sos, maletines, mochilas, carteras y otros renglones de talabartería, entidad que se ha reorientado hacia la confección de máscaras faciales para la protección de los trabaja­dores de la salud que laboran en la zona roja.

Por supuesto que la reubicación no se trata de un quítate de aquí para ponerte allá. En estos casos el empleador no puede proceder con superficialidad ni improvisacio­nes, sino abrazado a la ley, con un alto sentido de responsabilidad y de sensibilidad humana, y acompa­ñado del sindicato. En la búsque­da de alternativas les toca a ambos actuar proactivamente con el pen­samiento puesto en las necesidades nacionales y territoriales.

De lo que no hay dudas es de que en este proceso, en un contexto tan complejo como el actual, los traba­jadores no han vacilado en asumir las tareas que reclaman estos tiem­pos. “Hemos pensado como país”, así dijó Marta María Sánchez Váz­quez, especialista comercial de la agencia de viajes Cubatur, e inte­grante de la brigada que labora en el Ameijeiras.

Reubicación vs. disponibilidad

El propósito de la reubicación es buscar alternativas para preservar la fuerza de trabajo, como ha ex­presado el Presidente cubano Mi­guel Díaz-Canel Bermúdez, e in­sistido la dirección del movimiento sindical.

“Nos toca velar, exigir, para que se reubique a la mayor cantidad de trabajadores posibles y garantizar salario con aporte productivo o so­cial”, declaró a Trabajadores Ulises Guilarte De Nacimiento, secretario general de la CTC.

Que sí se puede avanzar en la reubicación en vez de apelar a procesos de disponibilidad lo de­muestra la comparación entre un análisis de la esfera de asuntos laborales y sociales presentado en febrero a la reunión del Secreta­riado Nacional de la CTC, y la si­tuación actual.

Según datos registrados enton­ces por la organización sindical, las fuertes restricciones económicas, financieras y energéticas del pasa­do año, originadas por las medidas de recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, oca­sionaron la paralización parcial o total de algunos procesos producti­vos y de servicios, y unos 30 mil 24 interruptos.

La ministra de Trabajo y Se­guridad Social, Marta Elena Fei­tó, en la mesa redonda efectuada el pasado 11 de mayo, puntualizó que la cifra había ascendido a 138 mil 638, lo que es lógico debido a los efectos de la pandemia; no obs­tante, en ese momento estaban re­ubicados 39 mil 128, una cantidad mayor que los existentes a comien­zos de año.

Explicó que había 93 mil 660 trabajadores cobrando garantía salarial, mientras que 5 mil 851 no la tenían por no haber aceptado la oferta de empleo.

Los que se quedan, los que se van y los que regresarán

En el Código de Trabajo, Capítulo III, artículo 58, se define el proce­dimiento a seguir por el empleador ante una interrupción laboral.

La secuencia es la siguiente: identificar la causa de la interrup­ción; determinar si es imputable o no al trabajador; precisar quiénes son los afectados y de ellos deter­minar cuáles permanecerán en el centro. Esto debe hacerse previa consulta con la organización sin­dical, lo que constituye el paso que más se viola hoy.

Y ni el empleador ni el sindica­to pueden perder de vista a los que se quedan, porque les toca a ellos asumir la responsabilidad de man­tener la producción y los servicios con eficiencia y calidad, y tampoco olvidar a los que se fueron, lo cual lamentablemente sucede.

No puede ocurrir por ninguna razón que el reubicado pierda el vínculo con su entidad laboral de origen, pues la relación de trabajo se reanuda cuando cesa la causa que motivó su suspensión y enton­ces puede retornar a su quehacer habitual.

Una tríada que no debe faltar

La reubicación es crucial para cual­quier trabajador, ya que transforma su rutina de vida y requiere cono­cer dónde va a trabajar, qué va a ha­cer, y las condiciones de seguridad y salud del nuevo puesto, por lo cual en este paso tienen ineludiblemente que participar tres protagonistas: el trabajador, el empleador y el sindi­cato.

Lo fundamental es que, siem­pre que sea posible, los interruptos encuentren una ubicación para no verse cruzados de brazos ante los esfuerzos del país por salir ade­lante.

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