Poner sobre la mesa el pan de cada día (Fotorreportaje)

Poner sobre la mesa el pan de cada día (Fotorreportaje)

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¿Quién no ha apreciado con agrado el inconfundible olor del pan a punto de salir del horno?

 

Para nadie es secreto que en la agenda alimentaria del cubano el pan alcanza alto relieve. Foto: Heriberto González Brito

 

La elaboración de tan preciado y demandado alimento es un oficio, pero también un arte, y como tal requiere, además de los ingredientes tradicionales (harina de trigo, levadura y otros), de una buena dosis de amor, sentido de la responsabilidad, respeto por lo que hace y hacia quienes va dirigido.

 

Ahí están los hombres “con las manos en la masa”. Unos laboran de madrugada, otros en horario diurno. Foto: Heriberto González Brito

 

Ahí están los hombres “con las manos en la masa”. Unos laboran de madrugada, otros en horario diurno. Un consenso entre los que confeccionan el pan —lo mismo de corteza dura, suave o el palitroque o la galleta—, afirma que sin una buena preparación de la masa, conjuntamente con la calidad de las materias primas, no saldrá un producto que satisfaga las expectativas de la población que lo espera diariamente sobre la mesa.

 

La elaboración de tan preciado y demandado alimento es un oficio, pero también un arte. Foto: Heriberto González Brito

 

Para nadie es secreto que en la agenda alimentaria del cubano el pan alcanza alto relieve. Así ocurre en tiempos normales y ahora aún más ante la etapa de pandemia que conmina al aislamiento social.

 

Sin una buena preparación de la masa, conjuntamente con la calidad de las materias primas, no saldrá un producto que satisfaga las expectativas de la población. Foto: Heriberto González Brito

 

Una buena dosis de amor, sentido de la responsabilidad, y respeto por lo que hace y hacia quienes va dirigido, requiere la confección del pan. Foto: Heriberto González Brito

 

¿Quién no ha apreciado con agrado el inconfundible olor del pan a punto de salir del horno? Foto: Heriberto González Brito

 

Llevar a la mesa en pan de cada día. Foto: Heriberto González Brito

Acerca del autor

Graduado de Licenciatura en Periodismo, en 1976, en la Universidad de La Habana. Hizo el servicio social en el periódico Victoria, del municipio especial isla de la Juventud, durante dos años.
Desde 1978 labora en el periódico Trabajadores como reportero y atiende, desde 1981 temas relacionados con la industria sideromecánica. Obtuvo premio en el concurso Primero de Mayo en 1999 y en la edición de 2009. Es coautor del libro Madera de Héroes.

Un comentario en Poner sobre la mesa el pan de cada día (Fotorreportaje)

  1. Poner sobre la mesa el pan de cada día
    Mis saludos y mis respetos Evelio y Heriberto
    ¿Quién no ha apreciado con agrado el inconfundible olor del pan a punto de salir del horno?
    Los que peinan canas, o como yo, que ya no ni tengo pelos ni dientes, y conociendo por la edad en que se graduó y asumiendo que ha vivido los primeros años de la revolución, inclusive puede ser que antes de la misma por lo que tiene mucha razón al expresar “La elaboración de tan preciado y demandado alimento es un oficio, pero también un arte, y como tal requiere, además de los ingredientes tradicionales (harina de trigo, levadura y otros), de una buena dosis de amor, sentido de la responsabilidad, respeto por lo que hace y hacia quienes va dirigido”.
    ¡Y ahí es donde está el meollo! Afortunada o infortunadamente usted ha podido apreciar el pan que se hacía en La Habana, por no decirle en toda Cuba. Afortunadamente porque pudo saborearlo como otros tantos pudimos. Infortunadamente porque ya no podemos hacerlo. Y es importante recalcar lo que Ud. expresa; es un oficio, pero también un arte y requiere una buena dosis de amor. Las revoluciones son laboratorios de experimentos, algunos salen bien, otros fantásticos, pero algunos no funcionan y al tener el panadero un salario y no tener aliciente, sea por amor o económico no existe la motivación por hacer mejor o crear.
    En otra parte de su artículo expresa “Un consenso entre los que confeccionan el pan —lo mismo de corteza dura, suave o el palitroque o la galleta—, afirma que sin una buena preparación de la masa, conjuntamente con la calidad de las materias primas, no saldrá un producto que satisfaga las expectativas de la población que lo espera diariamente sobre la mesa” Y Ud. Debe haber conocido cuantos tipos de panes se hacían en Cuba. Sobre los palitroques y las galletas ¿Cuántos tipos existían? Y Ud. Conoce que galletas y palitroques hoy se elaboran, que no los pueden masticar ni Palmiche el caballo de Elpidio Valdés.
    En la guerra, como en la paz el análisis y reconsideración de las estrategias constantemente es fundamental. Hoy bodegueros, carniceros, expendedores de productos agropecuarios y los menos, los panaderos, son los dueños de esos comercios aunque sean controlados y sufragados por el estado. ¿Por qué asumir esta carga ominosa el estado si no puede controlar precio y calidad? Es preciso el análisis y reconsideración, al igual se hizo con barberos, peluqueras, expendedores de alimentos, cafeterías, paladares, etc. La terquedad nos llevará a que generaciones enteras no sepan como en la actualidad lo que es el verdadero pan y solo conozcan el pan suave y el pan duro y las galletas rompequijá..

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