De cómo una mujer volvió a nacer en un libro (+Fotos)

De cómo una mujer volvió a nacer en un libro (+Fotos)

La poetisa, narradora oral escénica y guionista de radio Olga Lidia Martínez Robaina está de fiesta. Como la mujer-abeja que es, tiene en estos días un revuelo tremendo, y no es para menos: Palmeras en la luna, su primer libro (Editorial Unicornio) vio la luz en la Feria del Libro en Artemisa, precisamente la región que la vio nacer. De regreso a la capital, le cuenta a Trabajadores sus experiencias.

De derecha a izquierda, Olguita; la especialista literaria Berkis Aguilar Mazola, en momentos en que presentaba Palmeras en la luna; y la autora artemiseña Katia Pérez Padrón, de quien se presentó el interesante libro Ortografía con melodía (homófonos). Fotos: Cortesía de Olga Lidia Martínez

Esta escritora ofrece muchas sorpresas: aunque reside actualmente en La Habana, nació en Cuatro Caminos, un pueblito de Guanajay, entonces perteneciente a la provincia de Pinar del Río. La localidad se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad de Artemisa, donde Olga Lidia cursó secundaria y preuniversitario. Desde la conversión de Artemisa en provincia, Guanajay es uno de los municipios que la integran.

Ella no estudió Letras. Se graduó como Ingeniera Astrónoma Geodesta, y más tarde alcanzó el título de Máster en Geodesia Aplicada. De ahí que “se caiga de la mata” una primera pregunta en el diálogo:

¿Tu entrada al mundo del arte y la literatura es posterior a tu formación en las ciencias?

No, qué va. De niña fui locutora por seis años consecutivos en Radio Artemisa para el programa Caminos del Futuro, de frecuencia diaria. Mi padre era taxista en Artemisa y de 12 a 1, cuando salía al aire el programa, él lo ponía y se vanagloriaba de decirles a los pasajeros: esa es mi hija. Eso sin hablar que él, con apenas tercer grado, era quien montaba, en mi etapa de alumna primaria, obras de teatro para mi escuela (de la que era el presidente del consejo de padres), y mis hermanos y yo, junto a compañeros de trabajo, éramos los actores. Él hablaba prácticamente en décimas, las cantaba muchísimo y muy bien. Durante esos años, yo declamaba los poemas que mi madre escribía para mí (ella tenía apenas sexto grado), es por eso que es cultivadora de mi poesía y nunca faltaba a los festivales de pioneros. Soy una ingeniera… con alma de artista.

De modo que presentar tu primer libro publicado en tu región natal debe haber sido sumamente emotivo.

Mis amigos de infancia y adolescencia me vieron “nacer como artista” y muchos estaban allí… en la presentación, y no estaban sorprendidos porque algunos hasta lo presagiaron. Presenté mi primer libro en el pueblo que me vio crecer, por eso… si te soy sincera, no extrañé La Cabaña…no la extrañé. Quería que fuera Artemisa, porque allí me formé y eso no lo escogí yo, simplemente sucedió. La presentación se hizo en un lugar tan familiar para mí, junto a mi familia, mi madre, mis hijos, y la gente que me enalteció, me dejó el sabor que quería, lo que soñé para mi primera presentación, aun cuando faltaron por la distancia amigos muy queridos. La Feria, a mi modo de ver, estuvo marcada, a pesar de las carencias de estos tiempos y lo relativo al coronavirus, por una magnifica organización, donde se garantizaron todos los servicios.

¿Qué tal las palabras de presentación de la especialista literaria Berkis Aguilar Mazola?

Berkis destacó en la presentación mi forma de hacer, de trabajar, de ser versátil, de estar siempre. De cómo la editorial asumió la edición y publicación de 700 ejemplares a pesar de la escasez de papel, más acentuada este año. De cómo ya fui publicada por Unicornio en la antología ¿Buscas un cuento…? Habló de la relación de ella con mi hermana Mayra Martínez Robaina, oceanóloga de profesión y que durante algún tiempo fue editora en Unicornio, ella también es escritora y si bien ambas somos ingenieras y procedemos de una familia de campesinos, ambas tomamos el camino de la literatura. Habló de las diferentes formas estróficas, de la sencillez en el lenguaje… del amor por la naturaleza, de las ilustraciones y de cómo ante mi pedido de incluir el poema Capitán del tiempo, dedicado a mi padre, ya fallecido, la editorial accedió, aun cuando no estaba incluido al comienzo.

En aquella mañana de tantas emociones, ¿alguna que quieras destacar?

Allítuve el placer de regalarle mi libro a una niña bella que cumplía ese día seis años, hija de Roly (Rolando Rodríguez), un amigo del pre. Varios amigos del pre compartieron el espacio, además de un número significativo de público, familiares y escritores de la localidad y miembros de la Uneac y el Gobierno. Leí dos poemas, Añoranza y Capitán del tiempo. Y bueno… así fue. Al final… los autógrafos, la familia a mi alrededor, los niños, la música. La actividad estuvo animada por niños que cantaron, actos de circo, etc. Fui muy feliz.

¿Te queda algún agradecimiento por expresar?

En la dedicatoria aparece el nombre de Lucio, que no pudo ir a la presentación, es el asesor del taller literario Ariel, de Marianao, con él compartí la revisión de los poemas, al igual que con Orlando Víctor, editor de Calle B.

Las ilustraciones de cubierta e interiores de Palmeras… son de una joven de Guanajay, DayliMollinedo López
La autora, junto a su mamá Juanita, sus hijos David y Daniela, y su hermana Tere
Con Paola, la niña que cumplía años ese día, hija de uno de sus condiscípulos del pre, y a la cual Olguita regaló su libro
A la hora de firmar los libros

 

 Algunos poemas del libro, por cortesía de la autora

BICHOS EN APUROS

Mis bichos no tienen botas ni paraguas…

Elsa Isabel Bornemann

Las nubes grises pregonan

la fiesta de Chaparrón

y los bichos del tocón

cautelosos lo abandonan.

En el umbral se amontonan

cuando Trueno los alerta;

aliados son de la puerta,

amigos de la ventana

irrumpen en caravana,

florece mi casa abierta.

El viento afuera retumba,

un grillo saca el violín;

el alacrán, su flautín;

la abeja zumba que zumba

y una hormiga baila rumba

cuando repica el tambor.

La araña olvida el temor,

teje al compás de la orquesta.

Libélula se alebresta,

declara al ciempiés su amor.

La lluvia sigue despierta,

no cesa la algarabía,

está la noche muy fría.

¿La mañana será incierta?

Ven al fin desde la puerta

cómo se marchan las aguas.

El sol enciende sus fraguas

y en un charco se entretienen.

Pobres bichos, si no tienen

botas de luz, ni paraguas.

ANSIAS

La trompa del elefante

quiere ser una corneta

convertirse en avioneta

o volverse un almirante

debutar cual dibujante

disfrazarse de conejo

conversar con el espejo

saltar en paracaídas

jugar a las escondidas

dentro de un zapato viejo.

PALMERAS EN LA LUNA

Aunque no quieran creerme

hay palmeras en la Luna,

las vi desde mi ventana,

son nevadas y de espuma.

Cartacuba se enfermó

por dormir en los penachos

con trenzas de terciopelo

que nadando vio en el lago.

NOSTALGIA

No despiertan los viajeros

en las ramas del ciprés.

Si los buscas, no los ves

aunque alces la mirada.

No tendrán otra alborada,

ayer fue la última vez.

Olga Lidia Martínez Robaina (1968, Guanajay, antigua provincia de Pinar del Río; hoy provincia de Artemisa. Residente en La Habana): es Ingeniera Astrónoma Geodesta, Máster en Geodesia Aplicada. Cuenta con numerosos reconocimientos como poetisa, narradora oral escénica y guionista. En el XVIII concurso nacional Ala Décima 2018 mereció dos lauros colaterales: el Premio Décimas para el amor Hermeides Pompa y el Premio del Grupo Décima al Filo, con su obra Mar de antojos. En el 2019 fue laureada con el Premio Caracol 2019, el cual alcanzó en guion para programa infantil. En el XX concurso nacional Ala Décima 2020 conquistó el tercer lugar del certamen (Premio Especial Aniversarios 20 del Grupo Ala Décima y del Cidvi) con su conjunto En el alma de la luz.

Olga Lidia Martínez Robaina, nacida en Guanajay, Artemisa, en 1968

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