Un estudio por encargo y la hostilidad de EE.UU. hacia Cuba

Un estudio por encargo y la hostilidad de EE.UU. hacia Cuba

Por Juana Carrasco Martín*

Un nuevo estudio de la Universidad de Pennsylvania apareció este martes en la revista JAMA, de la Asociación Americana de Medicina, sobre el personal diplomático estadounidense que reportó afectaciones cuando estaban estacionados en la Habana. De inmediato, la publicación en la revista científica recibió una amplia repercusión mediática internacional, al punto de que pudiera considerarse la existencia de una operación concertada al respecto con la intención de justificar —sin sustentación alguna— las medidas hostiles que ha estado tomando la administración de Donald Trump contra Cuba desde su llegada a la Casa Blanca.

Johana Tablada y los científicos cubanos en la conferencia de prensa. Autor: CubaMinrex
Johana Tablada y los científicos cubanos en la conferencia de prensa. Foto: CubaMinrex

El grupo de expertos cubanos que ha trabajado en la investigación de esos alegados incidentes, y Johana Tablada, subdirectora de la Dirección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, expusieron en sendas declaraciones ante la prensa nacional y la extranjera acreditada en el país, las consideraciones sobre dicho artículo «para prevenir interpretaciones erróneas», como dijo el director general del Centro de Neurociencias de Cuba, doctor Mitchell Joseph Valdés Sosa.

«Tras dos años de mucha especulación y poca información y cooperación, sigue sin aparecer una sola razón que sustente el cierre de los servicios consulares, la expulsión de los diplomáticos cubanos de Washington, las alertas engañosas de viajeros y todas las medidas injustas que Estados Unidos ha tomado con el pretexto de que corren algún tipo de peligro sus funcionarios en Cuba», aseveró a su vez la diplomática, al exponer las acciones que intentan justificar esa política.

Hecho también por el mismo equipo que fue encargado por el gobierno estadounidense para el análisis de los incidentes, este trabajo de ahora es la continuación de un artículo que describe el cuadro clínico de esos diplomáticos, publicado en esa misma revista JAMA, en marzo de 2018, y en ella se comparan imágenes del cerebro de ese personal diplomático con las de un grupo de personas control y concluye que hay diferencias.

Sin embargo, dijo el prestigioso científico cubano, «los propios autores del trabajo reconocen que el estudio no es concluyente y no tienen explicación para sus hallazgos». Al razonar lo expuesto por el reporte publicado en JAMA, los expertos de la Isla aseguran que «los cambios descritos son pequeños, muy diversos, abigarrados, difusos, y no se corresponden con un cuadro coherente».

Agregaron que «esto no es solo opinión del grupo médico cubano sino de expertos reconocidos en el tema de neuroimágenes», lo publicado en la revista JAMA no demuestra la ocurrencia de daños cerebrales en Cuba y consideran que la única forma de esclarecer el estado de salud de los afectados es mediante la discusión científica transparente y el intercambio de información, lo cual no ha ocurrido hasta el momento.

La inconsistencia del estudio publicado en JAMA también fue destacada por uno de los diarios que se hicieron eco del artículo. El periódico The Guardian, recordó que el FBI (Buró Federal de Investigaciones de EE. UU.) no encontró pruebas sobre la desacreditada teoría de armas sónicas, y citó a expertos que señalaron «deficiencias importantes» en lo publicado, como el profesor Paul Matthews, jefe de ciencias del cerebro en el Imperial College de Londres, quien «no se mostró impresionado con el trabajo» publicado en JAMA y apuntó: «Las diferencias son pequeñas, no corresponden a los patrones conocidos de lesión cerebral y no se pudo demostrar que hayan cambiado en las personas antes y después de la exposición» por lo que concluyó Matthews: «El misterio sigue sin resolverse».

Otros que tampoco encontraron respuestas claras en cuanto a si hubo una potencial exposición que provocara daño cerebral fue la directora del Wellcome Centre for Integrative Neuroimaging de la Universidad de Oxford, Heidi Johansen-Berg; el profesor Ray Doland, director del Wellcome Trust Centre for Neuroimaging de la University College London, quien también fue igualmente cauteloso ante los «hallazgos» de la Universidad de Pennsylvania; y el doctor David Silbersweig, presidente de siquiatría del Hospital Brigham & Women en Boston, quien habló de la utilidad de exploraciones de investigación en lugar de exploraciones clínicas «para continuar tratando de llegar al fondo de esto».

 

Un análisis científico

La respuesta que dio este martes el grupo de expertos cubanos desde la visión científica del estudio publicado en JAMA señala que «es frecuente que en los estudios de neuroimagen, como en otros campos médicos, se encuentran pequeños efectos obtenidos en muestras pequeñas que no son replicables. Pueden originarse por el azar. Algunos de los cambios fueron ligeramente hacia lo anormal pero otros ligeramente hacia lo hipernormal». Apuntan que «cualquier enfermedad prexistente en un grupo de los diplomáticos que estuvieron ausentes en los controles (y viceversa) podrían dar origen a una diferencia en las imágenes».

En ese razonamiento científico también señalan que «las medidas de redes de conectividad funcional utilizadas son muy inespecíficas y se alteran por el estado sicológico de la persona, según reconoce el propio artículo y la comunidad científica».

Apunta además la declaración hecha por el doctor Valdés Sosa sobre que «no hay relación discernible entre las alteraciones descritas en las neuroimágenes y los síntomas referidos por los diplomáticos», como tampoco hay correspondencia entre los resultados de este nuevo artículo y el trabajo anterior del mismo grupo investigador de la Universidad de Pennsylvania, en el cual «se describían alteraciones de las funciones ejecutivas en pruebas neurosicológicas. En este trabajo no se encuentran alteraciones de conectividad funcional en la subred ejecutiva», apuntan.

Otros dos puntos se expresan en la observación del grupo de trabajo de Cuba: «las alteraciones en las neuroimágenes, de existir, pueden haberse originado antes de estar en Cuba o por una enfermedad sin relación ninguna con los fenómenos “direccionales” de sonidos extraños y otras sensaciones descritas por los diplomáticos», lo que tiene importancia, «dado el descrédito generalizado en la comunidad científica de las teorías de ataques sónicos o de microondas», lo que concuerda con algunos de los comentarios citados por The Guardian.

Todo indica que el artículo en JAMA no permite llegar a conclusiones científicas claras finales y, acotó el prestigioso neurólogo «podría decirse que el cuadro de resultados médicos es más confuso y contradictorio; más aún cuando las numerosas críticas de la comunidad científica internacional no se han respondido satisfactoriamente».

Reiteró el doctor Valdés Sosa «que no negamos que puedan existir individuos enfermos, pero sí reclamamos la necesidad de avanzar hacia explicaciones coherentes desde el punto de vista científico».

«La única forma de esclarecer el estado de salud de los afectados es mediante la discusión científica transparente y los intercambios de información diáfana y  desprejuiciada», reclamaron los científicos cubanos.

Como se sabe, de manera permanente el Gobierno cubano ha llamado al entendimiento y a la cooperación; sin embargo, debiera explicar la administración estadounidense el porqué se ha rehusado al intercambio entre los grupos de expertos, a facilitarle las historias clínicas, al encuentro con los médicos que atendieron al personal estadounidense y conocer en su momento de los síntomas que los aquejaron.

Más de una treintena de científicos estadounidenses ha puesto en duda los incidentes, pero también cabe preguntarse cuál ha sido el papel en esta manipulación de la Inspire American Foundation, de Mauricio Claver-Carone y de Roger Noriega, otros dos asesores del gobierno Trump de marcada ascendencia anticubana y su disposición a degradar las relaciones a las que se habían llegado con el gobierno de Barack Obama.

Un análisis político

En cuanto a la valoración hecha por el Minrex, Johana Tablada expuso que las medidas contra Cuba han tenido un alto costo humanitario en nuestra población, «obligada a viajar sin garantía a terceros países para visitar a sus familiares o participar en algún evento profesional», y también han afectado muchos sectores en Estados Unidos.

Reiteró que las agencias especializadas estadounidenses y cubanas, como el FBI y la Dirección de Investigación Criminal y la criminalística coincidieron en sus conclusiones en que no existe evidencia alguna de ningún tipo de ataque o acto contra los diplomáticos en la Habana.

Al respecto dijo que el artículo publicado ahora por JAMA no modifica esta situación; por el contrario, la confirma, pues reconoce «que los cambios detectados son mínimos, que sus conclusiones son inciertas y que no pueden identificar la causa de los mismos».

A pesar de ello —declaró— «John Bolton y el Departamento de Estado en sus documentos públicos han mantenido el uso irresponsable del término “ataques” cuando conocen que no ha habido ataques ni acto deliberado alguno contra sus diplomáticos en Cuba», y subrayó que «es un término cuyo uso entraña mala intención y que no ha sido sustentado jamás. No nos sorprende que lo hagan pues toda la política de hostilidad y las más recientes medidas de agresión contra Cuba están montadas sobre la mentira para cumplir perversos propósitos políticos y de dominación», denunció.

Con firmeza, la subdirectora de la Dirección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, subrayó que «Cuba solicita al gobierno de Estados Unidos que ponga fin a la manipulación y utilización de este tema como pretexto para imponer nuevas medidas cada vez más leoninas de agresión contra la integridad de nuestro país, su economía y su pueblo».

Puntualizó que sí hay una evidencia cierta: «Cuba es un país seguro para diplomáticos estadounidenses y de cualquier país, como lo es para los ciudadanos cubanos, para los residentes extranjeros y para los millones de viajeros de todas partes del mundo que la visitan cada año».

La conclusión fehaciente no admite duda y Johana Tablada insistió: «Cuba es y seguirá siendo un país seguro, estable y atractivo».

Esa es una verdad comprobable a diario, como también la reiteración de que Cuba «sigue dispuesta a desarrollar un diálogo respetuoso para cooperar en este y otros temas en beneficio de ambos pueblos».

*Tomado de Juventud Rebelde

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