No nos entendemos… ni tantico así

No nos entendemos… ni tantico así

En estos tiempos en que el Gobierno del Norte revuelto y brutal que nos desprecia se empeña en imponernos sus dictados imperiales, el ideario de esos dos grandes hombres nacidos un 14 de junio, nutre al pueblo de armas para la batalla.

La tajante respuesta de Antonio Maceo al general español Martínez Campos cuando este quiso ofrecerle una paz sin el logro de los objetivos por los que se había derramado tanta sangre en 10 años de lucha, se ha convertido en bandera: “No nos entendemos”.

Y es que, como señaló Fidel sobre dicho acontecimiento histórico, “Con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo; y que las banderas de la patria y de la Revolución, de la verdadera Revolución, con independencia y con justicia social, fueran colocadas en su sitial más alto”.

Asimismo, en el corazón de los patriotas de esta tierra se mantiene vivo aquel pensamiento del Titán: “Quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.

El Che en 1962, en ocasión del aniversario de la caída del general Antonio, y dos meses después de iniciada la llamada Crisis de Octubre, en la que los patriotas cubanos no temblaron ante la perspectiva de desaparecer por una conflagración nuclear, caracterizó así esa actitud: “Nuestro pueblo todo fue un Maceo”.

Dijo entonces el Comandante Guerrillero palabras que adquieren particular vigencia: “Mientras el enemigo imperialista mantenga sus garras fuertes, mantenga su apetito, sus deseos de destruir nuestra Revolución, tenemos que seguir en pie de guerra, y sigue para nosotros, tan viva y tan presente como en los días de la gesta gloriosa del 68 o del 95, la historia y los ejemplos de Antonio Maceo y de todos los hombres de aquella época, que lucharon treinta largos años por dejar los cimientos de lo que hoy estamos construyendo”.

Y no es que el Che, como ha intentado hacer creer el enemigo, no viera una salida a la relación de Cuba, la patria que lo adoptó como hijo, con Estados Unidos. Resultan reveladoras sus respuestas a dos de las interrogantes que en ese sentido le hizo la periodista norteamericana Lisa Howard, el 12 de febrero de 1964.

—¿Qué es lo que a usted le gustaría ver a los Estados Unidos hacer en lo que refiere a Cuba?—, le preguntó la reportera.

—Es muy difícil precisar esa pregunta, es un poco irreal; casi que la contestación más franca y más objetiva sería nada, nada en todos los sentidos: nada a favor y nada en contra; dejarnos tranquilos, en una palabra—, contestó el entrevistado.

—¿Se siente usted optimista con respecto a la posibilidad de una normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos?

—Creo que es difícil también contestar—, reconoció el Che. —Estamos expectantes, observando la situación, simplemente, tomando providencias para uno u otro camino que se pueda seguir, depende de una serie de circunstancias, de las características mismas del Gobierno norteamericano, y depende también de cómo sepa valorar la situación del mundo. (…) Si fuera así, podríamos convivir al menos; amigos difícilmente podamos ser durante muchos años del Gobierno norteamericano. Contra el pueblo norteamericano creo que usted habrá visto aquí no tenemos absolutamente nada, y que no hay el menor odio en nuestro país contra el pueblo norteamericano.

La vida ha demostrado la justeza de sus valoraciones, sin embargo, el viejo sueño de apoderarse de la Mayor de las Antillas ha persistido de diversas formas en las administraciones yanquis, y ante la agresividad del actual Gobierno, se alza la advertencia hecha por el Che en un discurso, que por la espontaneidad en que fue expresada caló hondo en los cubanos: “No se puede confiar en el imperialismo pero ni tantico así, ¡nada!”.

Maceo no dudó en su época en dejar clara la posición que tenía frente a Estados Unidos, cuando muchos de sus compatriotas no descubrían todavía las verdaderas intenciones de esa nación hacia Cuba.

En carta a José Dolores Poyo, de fecha 18 de julio de 1896, expresó el Titán: “¿A qué intervenciones ni injerencias extrañas que no necesitamos ni convendrían? Cuba está conquistando su independencia con el brazo y el corazón de sus hijos, libres serán en plazo breve sin que haya menester otra ayuda”.

Por todo eso, inspirados en Maceo y Che le respondemos al imperio que pretende imponernos la Ley de la Esclavitud: No nos entendemos… ni tantico así.

Escribir comentario

© 2018 Trabajadores. Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba
Director: Alberto Núñez Betancourt
Subdirector Editorial: Alina Martínez Triay
Territorial y General Suárez. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. CP: 10698
Fax: 053 (7) 555927 E-mail: digital@trabajadores.cu