¿Con o sin apellido?

¿Con o sin apellido?

Una de las separatas EconoMía publicada en Trabajadores a mediados del pasado año y que estuvo dedicada a la contabilidad, motivó en aquella ocasión a un grupo numeroso de lectores a escribirnos o llamarnos por teléfono. Unos agradecían haber abordado el tema, otros elogiaban las consideraciones expuestas en distintos materiales de opinión y planteaban dudas sobre lo contenido en el glosario.

Ese espacio reseñó diferentes tipos de contabilidad, según las clasificaciones actuales, selección que basamos fundamentalmente en las ponencias presentadas en el XI Encuentro Internacional de Contabilidad, Auditoría y Finanzas, efectuado en La Habana en mayo del 2017. Pero algunos insistían —y con razón— en el criterio de que “la contabilidad es una sola y no requiere apellido”.

Como es un tema especializado que mantiene vigencia, trataré de explicarlo. Aunque existen varios conceptos, los términos básicos son similares y coinciden en que el propósito esencial y los principios de esa ciencia —hay quienes la llaman arte— es proporcionar información de hechos económicos, financieros y sociales suscitados en una empresa y organización, de forma ordenada, continua y sistemática. El objetivo, según determinados autores, es contar y luego medir, o sea, registrar y realizar anotaciones para proporcionar informaciones y poder conocer con exactitud el desempeño de un área o de toda la entidad.

Esa, en esencia, es la base. Pero de ese tronco, como reconocen expertos, salen ramificaciones que son clasificadas, por lo general, de acuerdo con el origen de los recursos o la actividad específica que registra. Sucede —salvando las diferencias, por supuesto— como en la medicina, la que también tiene una raíz común de la cual se desprenden las especialidades. Por eso encontramos la contabilidad gubernamental, privada, industrial, comercial, de servicios, financiera, administrativa, fiscal, de costos, ambiental… Se han realizado intentos de definir una clasificación que sirva para todos los países, como la propuesta hecha por el profesor universitario peruano Román Arturo Valdivia Ramos, y que aparece en la revista de la Facultad de Ciencias Contables, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima.

Esta contiene 10 divisiones y más de 100 tipos de contabilidad, y advierte que podrá incrementarse a medida que pase el tiempo. La realidad evidencia que se buscan y realizan adecuaciones de acuerdo con la actividad específica donde se ejecute el ejercicio contable. En nuestro país, aunque la labor de los contadores no tiene el apoyo requerido y el reconocimiento merecido en muchas entidades, y en otras falta fortaleza en la gestión contable, existe un amplio dominio de esa primordial ciencia y se dispone de especialistas de muy elevado nivel en las diferentes estructuras de dirección, quienes dominan con exactitud sus fundamentos y principios, con o sin apellido. Todo parece indicar que el mundo actual y el desarrollo han convertido la contabilidad en un árbol con diversas ramas.

No obstante, lo más importante es tener siempre presente lo expresado por el Comandante Ernesto Che Guevara a inicios de la Revolución: “La contabilidad es la radiografía del proceso económico, tiene que ser adecuada y confiable, porque si no, no es contabilidad, y la economía no sale adelante si no se resuelve el problema de la contabilidad”.

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