Higiene vs. riesgos de enfermar

Higiene vs. riesgos de enfermar

Los esfuerzos por sanear las ciudades corresponde a todos, pero hay responsabilidades institucionales intransferibles como es la evacuación de los desechos sólidos. Foto: Carlos Serpa

La limpieza es la primera regla de la higiene; y la higiene es la parte de la medicina que tiene por objeto la conservación de la salud y los medios de precaver las enfermedades. Así lo define el Pequeño Larousse Ilustrado, de modo que, en Cuba, las personas, la sociedad, los sistemas médicos y otros organismos son responsables de materializar el concepto para elevar los niveles de inmunidad de la población.

Después de la ocurrencia de fenómenos naturales, sobre todo de uno tan desastroso como el huracán Irma, la limpieza queda lastimada y si no se adoptan a tiempo las medidas para sanarla, puede haber quebrantos de la salud en puntos vulnerables como las zoonosis, las infecciones respiratorias y diarreicas agudas.

Durante la etapa recuperativa, en todas las provincias se evidencia un gran esfuerzo por recoger los desechos que dejó el ciclón, con la labor mancomunada de trabajadores de todos los sectores y de los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ejército Juvenil del Trabajo, pero en algunos lugares se acumulan sólidos día tras día, lo que eleva los riesgos de contraer alguna de las mencionadas dolencias.

Agua con calidad

El doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), dijo a Trabajadores que las medidas higiénicas son fundamentales para la vida; y van desde las personales, las de las viviendas, los centros de trabajo y las comunidades. “Nuestro organismo las orienta y controla su ejecución, pero el resto de la sociedad y las entidades tienen un rol determinante en su cumplimiento”.

Y puso en primer término la calidad del agua. “Salud Pública y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos tienen que garantizar su cloración en todos los puntos de la red de abasto y exigir para que esta llegue a la población a 0,5 partes por millón de cloro.

“Si el agua no tiene calidad, puede transmitir enfermedades diarreicas agudas o el cólera, por lo que recabamos de acciones individuales para eliminar cualquier germen que pueda tener, entre ellas hervirla por al menos tres minutos después de alcanzar el punto de ebullición o añadirle hipoclorito de sodio, que está disponible en la red de farmacias, a razón de cuatro gotas por litro y esperar 30 minutos para su consumo”.

La disponibilidad del citado líquido también es vital para asegurar la higiene personal, el lavado y cocción de los alimentos, la limpieza de los hogares y centros de trabajo, así como de los utensilios y medios que las personas emplean en el quehacer diario, acotó el directivo de Salud Pública.

La calidad de los alimentos hay que tomarla en cuenta para evitar riesgos de enfermar, pues según Durán García, muchas veces las carnes y otros comestibles están expuestos a temperaturas que los deterioran (falta de fluido eléctrico) y las personas los consumen, lo que podría provocar infecciones estomacales.

El Ministerio de Salud Pública ha reforzado el accionar de los inspectores sanitarios estatales para que se cumplan las medidas sanitarias, fundamentalmente en aquellos lugares donde se elaboran y expenden alimentos, que incluyen los centros estatales y las instalaciones de los trabajadores por cuenta propia, precisó el director de Epidemiología.

Sanear cada comunidad

“La recogida sistemática de los desechos sólidos es esencial en cada barrio y comunidad, pues su acumulación incrementa la proliferación de vectores, no solo de mosquitos sino también de moscas y roedores que buscan refugio y fuentes de alimentos en esos lugares, y luego pueden incrementar el riesgo de transmitir enfermedades a los humanos”, afirmó Francisco Durán.

Entre las que son propagadas por animales, y es muy peligrosa, mencionó la leptospirosis, una infección que si no se detecta a tiempo puede tener severas complicaciones y hasta causar la muerte del paciente.

“Los roedores y animales domésticos actúan como reservorios de la enfermedad, o sea, tienen la leptospira y la expulsan a través de la orina, por lo que con su contacto el humano puede ser infestado, y corren mayores riesgos aquellas personas que han estado en zonas inundadas, en sótanos, los trabajadores del campo, de acueducto y alcantarillado, criadores de cerdos o amas de casa que están en contacto con ellos”.

El doctor Durán aconseja a toda persona que se vincule a estas actividades y tenga síntomas de la enfermedad —siempre comienza con fiebre y puede conllevar hemorragias—, acudir de inmediato al médico para determinar un tratamiento a tiempo.

A quienes tras el paso del huracán estuvieron en lugares de inundación, y desde el punto de vista de la prevención de salud, se le administra una quimioprofilaxis, con medicamentos que evitan su contagio una vez que hayan estado en contacto con el agua contaminada, aseguró Durán.

En los basureros o cúmulos de desechos sólidos se puede incrementar el número de criaderos de mosquitos, porque allí quedan depósitos inservibles que luego de la lluvia permanecen llenos de agua; también pudieran estar dispersos por las casas, los centros de trabajo, las calles, solares yermos…, de ahí la trascendencia de que la población toda se sume a la recogida de estos elementos, recomendó.

Y precisó que los cubanos tenemos la amenaza del Aedes aegypti, transmisor de enfermedades que existen en el territorio nacional como son el dengue y el zika, pero además está el anófeles, que se reproduce en acumulaciones grandes de agua y propaga el paludismo.

De esta enfermedad que no reportan casos autóctonos en Cuba, pero circula en la región del Caribe y los países africanos, de donde llega una importante cantidad de viajeros sistemáticamente y alguno pudiera venir contagiado y convertirse en una vía de transmisión.

La tarea de devolverles la higiene a las ciudades es urgente. En La Habana es mucho más difícil dada su extensión territorial, la densidad poblacional y hasta la escasez de medios para la recogida de los desechos sólidos, pero no puede permitirse la morosidad que se observa en calles y barrios.

Hay labores que pueden asumir los vecinos y los trabajadores en su entorno laboral; sin embargo, evacuar el cúmulo de basura que aumenta aún en algunos lugares es una responsabilidad institucional, y la única manera de evitar que surjan brotes epidémicos, de los cuales estamos exceptuados hasta hoy, pero son frecuentes tras el paso de un fenómeno meteorológico como fue el huracán Irma.

Casos como el del vertedero de la calle Beatriz, esquina a Primera, en Altahabana, Boyeros, deben evitarse: desde antes del paso de Irma se acumuló la basura, que fue recogida en la mañana de este último viernes, cuando ya ocupaba parte del parque y de la calle. | Foto: De la autora

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