El último cumpleaños de Mario Muñoz

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Mario Muñoz Monroy
Mario Muñoz Monroy

 

Cuando Mario Muñoz supo que había llegado la hora cero le manifestó a Fidel su complacencia porque precisamente ese 26 de julio cumplía 41 años de edad.

Nacido en el municipio matancero de Colón en 1912, colaboró con el Directorio Estudiantil Universitario en la lucha contra la tiranía de Gerardo Machado. Ya matriculado en la carrera de Medicina en la Universidad de La Habana, junto con otros estudiantes y obreros de su pueblo natal, se sumó a la huelga de marzo de 1935, durante la cual se dedicó a detener los ómnibus en la Carretera Central para explicar a los trabajadores del transporte los motivos y objetivos de ese movimiento, y logró la incorporación de muchos de ellos.

Graduado como médico el 16 de marzo de 1942, regresó a su pueblo natal y pasó a ejercer su profesión en la llamada Casa de Socorros, a lo que renunció cuando dirigentes del Partido Auténtico le propusieron valerse de ese cargo para captar votos. Igualmente sucedió durante su desempeño como radiólogo en el hospital de Colón. Semejantes propuestas le llevaron a separarse de esa organización política y afiliarse al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), del que se desvinculó por las posiciones adoptadas tras la muerte de su fundador y principal dirigente, Eduardo Chibás Ribas.

Durante el período en que ocupó la tesorería del Liceo de Colón, Mario Muñoz logró la proscripción del juego, y en 1948 fue electo su presidente, de lo cual se valió para implantar la prestación de servicios sociales a los más necesitados.

Decidido a enfrentar el régimen de facto impuesto por Fulgencio Batista con el Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, se sumó al movimiento revolucionario organizado por Fidel e integró su comité civil.

Aquel 26 de julio, cuando Fidel asignó las misiones a los comprometidos reunidos en la granjita de Siboney, a Mario Muñoz, médico de profesión, le correspondió el Hospital Civil Saturnino Lora, donde se encargaría de atender a los heridos. Asimismo, por su condición de radioaficionado, una vez tomado el Moncada operaría la planta de la emisora de radio, mediante la cual se daría lectura a un manifiesto y se llamaría al pueblo a incorporarse a la lucha.

Por diversas razones, el patriótico intento fracasó, tanto en Santiago de Cuba como en Bayamo, donde también fue atacado el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, acciones en las que solo murieron seis de los asaltantes, todos en el Moncada. Sin embargo, las bajas se elevaron a 61, porque 55 fueron asesinados, entre ellos Mario Muñoz, a quien golpearon y ultimaron por la espalda cuando era conducido hacia la fortaleza santiaguera junto con Haydée Santamaría y Melba Hernández. Esta última contó: “A Mario lo asesinan en la callecita interior del cuartel. Mario iba a algunos metros de nosotros. Nosotros veíamos la discusión de Mario con la soldadesca y, de pronto, el tiro. Cae Mario. Entonces las dos pasamos por el lado de él, nos inclinamos mucho para ver si estaba vivo todavía y si se podía hacer algo. Pero yo creo (…) que no se podía hacer nada. Yo creo que murió instantáneamente”.

Acerca del autor

Graduada de Licenciatura en Periodismo, en 1972.
Trabajó en el Centro de Estudios de Historia Militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en el desaparecido periódico Bastión, y como editora en la Casa Editorial Verde Olivo, ambos también de las FAR. Actualmente se desempeña como reportera en el periódico Trabajadores.
Ha publicado varios libros en calidad de autora y otros como coautora.
Especializada en temas de la historia de Cuba y del movimiento sindical cubano.

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