Sequía: Las bardas del vecino están a punto de arder

Sequía: Las bardas del vecino están a punto de arder

caricatura sequía web

Por Vivian Bustamante Molina, Ariadna Pérez Valdés, Betty Beatón Ruiz, Jorge Pérez Cruz y José Luis Martínez Alejo

El color ocre de la vegetación, el intento de los ríos por mantenerse con vida, cañadas secas y las presas en una cota mínima pues la pasada temporada ciclónica ni siquiera trajo intensas lluvias que las hicieran “engordar” son inequívocos signos de que estamos en presencia de uno de los fenómenos hidrometeorológicos que nos impacta cíclicamente: la sequía hidrológica.

El asunto es tan complejo que quizás en el vecino poblado no podrán poner las bardas en remojo. Desde abril del 2014 al tercer mes del presente año, el 43 % del área geográfica de Cuba presentó déficits en los registros de precipitaciones.

El marzo que recién nos abandonó fue el octavo con los acumulados más bajos de que se tienen constancia desde 1961, y siguiendo esa ruta negativa, en occidente resultó el quinto más significativo de los últimos 55 años.

Tales efectos inciden de forma directa en el agua embalsada. Fuentes del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) informaron a Trabajadores que las 242 presas que administra almacenan poco más de 3 mil 900 millones de metros cúbicos (m³), el 43 % de la capacidad total y el 74 % del promedio histórico.

En términos más simples. Se cuenta con menos millones de m³ que en marzo del 2014 y más de mil 210 millones que en igual lapso de hace una década, contentiva del récord del año más crítico en cuanto a agua represada.

Las presas vinculadas con el abasto de la población en Las tunas, Santiago de Cuba y Granma tienen los porcentajes más críticos en el siguiente orden:

 

Aunque basado en estos y otros datos, para el máster Argelio Omar Fernández Richelme, especialista principal en el Departamento de Servicio Hidrológico y Disponibilidad, del INRH, “no hemos llegado a los niveles de la sequía del 2004, ni en magnitud, ni en intensidad, ni en severidad, ni en duración”. Por la información compilada, subraya, aquel sigue siendo el más grave padecido por el país desde 1901.

A su vez le da mucha importancia a lo que ocurre en la actualidad, cuando se transita por lo que los expertos denominan sequía meteorológica o climática, debido a la ausencia o bajos niveles de lluvia. “Más de la mitad de los municipios está en esas condiciones”, precisa.

En tal estado, al cierre del 3 de abril se reportaban 64 comunidades de todas las provincias, excepto de Artemisa y Matanzas.

La población perjudicada ascendía a 402 mil habitantes, y de ellos 52 mil 800 recibían el líquido por carros cisterna. Entre tanto, las afectaciones parciales se suplen aplazando ciclos, reduciendo horarios de bombeo, y continúa el programa de supresión de salideros.

Sin bola de cristal

Muchos nos damos cuenta de la escasez o de la falta de agua cuando abrimos el grifo o escuchamos la noticia del posible desabastecimiento. Por suerte también son muchos los que en toda Cuba se encargan de evaluar, proponer y decidir soluciones o ejecutar medidas, cuando sucede lo vaticinado por los organismos y entidades involucrados en tan delicado asunto.

Y como el elemento que más varía en el clima de la isla son las precipitaciones y no pocos comportamientos de la naturaleza son predecibles, esto es aprovechado por la ciencia. Así por ejemplo, con regularidad mensual, el Centro del Clima emite boletines a partir de los datos preliminares de las redes de estaciones meteorológicas del Instituto de Meteorología (Insmet) y las pluviométricas del INRH.

En el de noviembre del 2014 ya predecía que la mayor parte de los modelos indicaban la posibilidad de que, aunque débil, un nuevo evento del fenómeno El Niño, cuyos efectos se sentirían hasta la primavera del 2016, influyendo en contra de la pluviosidad.

Entre tanto es importante recalcar que durante marzo pasado los acumulados de lluvia estuvieron por debajo de la norma en todo el país. Varias fuentes consultadas afirman que constituyó el tercer mes con los registros más bajos de las últimas tres décadas.

Para comprender lo que ocurre siempre es efectivo llevar la mirada atrás en el tiempo. El Centro del Clima del Insmet desde el año pasado ponía el dedo en la llaga: continuaban prevaleciendo condiciones de sequía meteorológica.

También en su antepenúltima publicación del año precedente puntualiza que desde diciembre del 2013 al pasado noviembre, el 29 % del país presentó déficit en los acumulados de lluvias. La crisis se acentuó en Pinar del Río, Mayabeque, Santiago de Cuba y Guantánamo.

La evolución negativa salta a todas luces en marzo de este año, quinto mes del período estacional poco lluvioso, cuando la falta de “agua del cielo” afectaba ya el 60 % del territorio nacional. En la red de pluviómetros solo se computaron 24,1 milímetros (mm), válidos para clasificar dicho comportamiento como moderadamente seco, según el índice estandarizado de precipitación (SPI).

Aplicar la política nacional del agua

Tanta información no sirve solo para engrosar estadísticas. Desde hace varios meses y de forma puntual primero, se han ido adoptando medidas en las provincias donde es más acentuado el problema. No hay por qué improvisar. Para algo está aprobada la política nacional del agua, rectorada por el INRH.

En contextos complejos como este, el abasto tiene un orden de prioridad: el consumo humano y el animal, el tan importante gasto ecológico, con el cual se mantienen el caudal mínimo de la corriente fluvial y el ecosistema aguas abajo de los embalses, el riego para la producción de alimentos y la industria, recalca el máster José Antonio Hernández Álvarez, director de Uso Racional del Agua en aquel organismo.

Existen 148 embalses con menos de la mitad de su llenado útil. | foto: Cortesía INRH
Existen 148 embalses con menos de la mitad de su llenado útil. | foto: Cortesía INRH

Lo que está escrito hay que cumplirlo, asevera, pues por los pronósticos que hemos analizado con los compañeros del Insmet no hay una perspectiva a corto plazo que pueda eliminar de manera rápida esa escasez.

Sabido es que el Ministerio de la Agricultura (MINAG) clasifica como el mayor usuario del agua. Consume casi el 60 % de la disponible. Por lo tanto constituye estrategia priorizada el monitoreo permanente de las presas vinculadas con dicho sector, y las conciliaciones, a fin de que sepan de cuántos m³ dispondrán para el segundo trimestre.

Si a partir de mañana empieza a llover de manera copiosa cambiarán las condiciones y ese organismo aplicaría alternativas en aras de una posible recuperación, enfatiza.

Hernández Álvarez ejemplifica que en los lugares vinculados con el arroz, sobre todo en Granma, el MINAG ha decidido emplear el agua disponible para el segundo trimestre, a fin de sostener lo que tienen sembrado, sin incrementar nuevas áreas.

Ese territorio tiene muy comprometida la cuenca del río Cauto, y en la provincia están agotadas algunas fuentes superficiales y subterráneas. Como consecuencia, más de 80 mil habitantes de 82 comunidades de nueve municipios sienten el rigor de la sequía. Destacan las movilizaciones de decenas de vehículos aptos para el traslado de agua, tanto estatales como particulares, y la perforación de una cifra significativa de pozos.

Santiago no está solo

Esta última actividad donde más ocupa a fuerzas ingenieras es en Santiago de Cuba, para independizar del acueducto a pequeños asentamientos, entidades e industrias, precisa el ingeniero Orlando Romero Veranes, director de la unidad empresarial de base fuentes y plantas de la empresa Aguas Santiago.

Lo previsto hasta el momento es construir 100 pozos, una de las inversiones emergentes para paliar la insuficiencia de agua, que ha conllevado medidas restrictivas en el suministro a la ciudad capital, la cual recibe la mitad de lo que necesita.

Lugares en los que con el nuevo acueducto llegaron a tener el servicio diario hoy tienen un ciclo desde una semana hasta 15 días. De ahí que sea tan importante en esta como en el resto de las provincias donde existe poca disponibilidad, que las autoridades locales compulsen a la población a comprender lo que sucede y cuánto pueden ayudar con el ahorro.

Vale recordar que la preeminencia siempre dada por el Gobierno al desarrollo hidráulico ha permitido que el INRH administre presupuestos anuales para materializar un programa nacional, cuyo destino principal es la rehabilitación integral de conductoras y redes en 11 ciudades, amén de otras acciones que son un gran alivio, pues se acciona con más énfasis en la eliminación de las fugas de agua en las tuberías, sumamente deterioradas por el paso del tiempo.

Sin embargo, las circunstancias han impelido a llevar a cabo obras fuera de plan en ese territorio oriental. Entre ellas, la construcción de una conductora de 8,7 kilómetros, a concluir en algo más de dos meses, a fin de trasvasar casi 15 millones de m³ desde la presa Gota Blanca hasta la zona de La Clarita, en el municipio de Palma Soriano, con el escenario más tenso junto a la ciudad cabecera, significa la ingeniera Yulian Omar Rodríguez, directora general de la Empresa Provincial de Aprovechamiento Hidráulico.

En estos momentos se están bombeando 700 litros por segundo desde la presa Carlos Manuel de Céspedes en el municipio de Contramaestre, en los límites con Granma, hasta la presa Gilbert. Tal cifra debe duplicarse a partir de septiembre, con la entrada en funcionamiento de la conductora de 20 kilómetros que se instala en paralelo. De esta forma mejorará la entrega de agua a la ciudad santiaguera, aunque los especialistas no dejan de referirse al necesario ahorro, pues la provincia cerró marzo con los embalses al 21 % de su capacidad total.

Naturaleza sin patrón

Cuando la naturaleza interviene no siempre se cumplen predicciones y patrones de comportamiento. Comenta el máster Argelio Omar Fernández Richelme que habitualmente la sequía empezaba por oriente y se extendía hacia el occidente. Así ocurrió en la década de los años 80 hasta el 2010. Entonces empezó por la capital y la de ahora ha sido a brotes, primero Las Tunas, algo en el centro y occidente después.

Por ese vaivén los expertos han ido cubriendo el mapa cubano de zonas en carmelita más o menos intenso y ya son casi 90 los municipios, una gran parte localizados desde el cabo de San Antonio hasta Cienfuegos, agrega.

Durante los últimos 18 meses Pinar del Río ha padecido una considerable falta de precipitaciones al igual que un alto porcentaje de zonas en el país, con duraciones de sequía hidrológica categorizadas de medias a largas, o sea, por encima de los 6 meses y algunos hasta con una afectación superior a los dos años.

En ese último caso están el sur de Las Tunas y de Camagüey. En la primera, los municipios de Majibacoa y Jobabo presentan la situación más desfavorable y como provincia fue la primera en poner en práctica medidas en respuesta a la sequía, enseñoreada con ella, que en los últimos 50 años ha sufrido redundantes períodos de déficit de precipitaciones.

El resultado es un descenso del promedio histórico, de mil 126 mm a unos mil 30, el más bajo del país, y que sus presas contengan apenas el 20 % de su posibilidad total, confirma la ingeniera Mirtha García Rojas, delegada de Recursos Hidráulicos.

Con las lógicas fluctuaciones, la distribución en carros cisternas alcanza 381 comunidades o barrios, donde residen 112 mil 738 personas, que también pueden hacer por aminorar los efectos de la escasez de agua. No por gusto recientemente el consejo de la administración provincial examinó entre otras aristas del tema, las indisciplinas sociales en el uso del vital líquido por la población y en centros de trabajo.

Por su importancia, los análisis no excluyen al sector pecuario. En carros pipas el agua llega a más de 18 mil cabezas de ganado, en tanto más de 2 mil 300 son atendidas en centros estabulados que funcionan en los municipios de Majibacoa, Manatí, Colombia, Jesús Menéndez y Puerto Padre, donde tienen garantías de saciar el hambre y la sed.

Esta rama tiene agotadas casi 350 fuentes de abasto y se han tenido que mover rebaños hacia áreas marginales y zonas próximas a la costa. Las muertes por causas de desnutrición sobrepasan las mil 395, precisa el ingeniero Jorge Luis Echavarría Lozada, subdelegado de ganadería en Las Tunas.

Además, de las 5 mil 550 unidades pecuarias solo 268 tienen autosuficiencia alimentaria. A pesar de los esfuerzos por crecer en las áreas forrajeras, el mal manejo y las escasas atenciones culturales que se les dispensa redundan en un alto porcentaje de reposición, más del 60 por ciento. Por si fuera poco son reiterados los incumplimientos en los planes de siembra cuando las condiciones climáticas resultan favorables.

Tal realidad motiva a la reflexión, pues según números y resultados, tal parece que allí las reses están indefensas ante la gran vulnerabilidad que la sequía representa para todos.

Sin ahogarse en un vaso de agua

De todo Ciego de Ávila, en la fuente principal de abasto al norte de la ciudad es donde ha hecho más estragos la falta continuada de lluvias. Luego de un servicio casi diario sus pobladores conviven ahora con ciclos alargados.

La conductora de Ruspoli no solo entrega agua a 49 mil habitantes. De ella se sirven además algunos agricultores, que hubiesen perdido sus cosechas sin la oportuna medida adoptada por las autoridades pertinentes de suministrar lo imprescindible para el riego de subsistencia.

El máster Rafael González-Abreu Fernández, especialista principal en la Empresa Provincial de Aprovechamiento Hidráulico, refiere uno de los peligros identificados y con monitoreo permanente: la posibilidad de salinización de pozos en uno de los sectores hidrogeológicos en que tienen dividido el territorio, el Vicente-Jagüeyal, donde ya sobrepasaron el nivel crítico histórico.

A poco más de 310 kilómetros de allí, en Holguín, ni siquiera es crítico el abasto de agua, porque recibe los beneficios de las obras terminadas del trasvase Este-Oeste y de otras acometidas durante la sequía del 2003-2004. Solo el poblado de Buenaventura, en el municipio de Calixto García, presenta dificultades en ese sentido.

Si hacemos un giro hacia el oeste, a 734 kilómetros está La Habana, donde dos de sus fuentes fundamentales tienen deprimido el manto freático: Ariguanabo y Almendares-Vento. Las consecuencias son visibles. Pero de ello y de las decisiones adoptadas y sus resultados hablaremos en un siguiente trabajo. Solo anticipar que cada día en la capital del país es movilizado un promedio de 120 carros pipa.

¿Ahora o nunca?

Si como todo parece indicar se cumplen las predicciones de científicos y expertos en el clima, la meteorología y la hidrología, todavía faltan meses tensos en cuanto a la disponibilidad de agua para todos los usos.

Ahora más que en otros momentos son necesarios la percepción del riesgo y el actuar en consecuencia. La justificación de no utilizar de manera apropiada ese recurso finito tiene que pasar por argumentos más sólidos que cuestionar este o aquel salidero. El espacio conspira contra las particularidades, aunque grosso modo y sin dramatismos hemos dado una visión de lo que ocurre en el territorio nacional.

Ojalá que aun sin ser la más lesiva, esta sequía contribuya a que de una vez y por todas fructifique la necesaria cultura en el uso racional y eficiente del agua. De lo contrario, la naturaleza seguirá cobrándonos el error.

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