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GIRÓN: La batalla de las mentiras (V)

Mientras eran derrotados los integrantes de la brigada mercenaria arnada, entrenada y apoyada por Estados Unidos, se libraba otra batalla paralela protagonizada por las agencias de prensa occidentales que no tenía nada que ver con la realidad

Durante las menos de 72 horas que duró el combate frente le invasión mercenaria por Playa Girón, se desarrolló otra batalla en los medios occidentales de prensa, caracterizada por la mentira, la tergiversación y hasta los disparates. Hoy les llamaríamos fake news y si bien no contaban con Internet ni redes sociales que propagaran a los cuatro vientos su venenoso contenido,  como las actuales buscaban engañar a la opinión pública internacional sobre lo que estaba ocurriendo en Cuba.

Ofrecemos una muestra de estas “joyas” periodísticas, fabricadas bastante burdamente por cierto,  por los “especialistas” en desinformación del imperio.

Realidades contra falacias

La batalla narrada por las agencias de prensa solo existió en el cerebro calenturiento de sus creadores, y tal vez en sus más caras aspiraciones, pero nada tenía que ver con la realidad.

Hablar de una guerra total era un verdadero disparate cuando los mercenarios no pudieron siquiera avanzar en Playa Larga y Playa Girón para cumplir con la misión de crear una cabeza de playa encaminada a imponer  un gobierno contrarrevolucionario en suelo cubano. El propósito era que fuese reconocido por Estados Unidos y con el pretexto de apoyarlo este enviaría tropas y comenzara una invasión directa a Cuba.

Los mercenarios se encontraron lejos de ser acogidos por los milicianos y las demás fuerzas que enfrentaron la agresión los recibieron a golpes de Patria o Muerte y derrotaron en menos de 72 horas.

¿Pelea en otras provincias? La dirección de la Revolución había distribuido sus cuadros en todo el territorio nacional y si el enemigo se hubiese atrevido a enfrentarlos habrían fracasado estrepitosamente como  ocurrió en Giron: Raúl Castro fue enviado a la provincia de Oriente; Che Guevara a Pinar del Río; Juan Almeida al frente del Ejército del Centro en Santa Clara; Ramiro Valdés encabezando la inteligencia y la contrainteligencia; Guillermo García en el cuerpo táctico de Managua, en La Habana…

Las agencias hacían parecer como si la brigada mercenaria se multiplicara con un apoyo interno de  anticastristas que nunca existió, porque la noche anterior al 16 de abril, en que se produjeron los ataques a los aeropuertos, se habían detenido, con la  eficaz colaboración de los comités de defensa de la Revolución todos los elementos desafectos, incluidos unos 2 500 agentes directos o colaboradores de la CIA según señaló Hugh Thomas en su libro Cuba

Un dato interesante: Almeida  se enteró que una banda contrarrevolucionaria localizada por la zona de Amarillas en  cuya captura participó, estaba integrada por 35 hombres bien armados y entre ellos estaba un recién llegado de Estados Unidos. En su interrogatorio, salió a relucir que se dirigían a Playa Girón.

Si bien se recibieron informes de movimientos sospechosos en el mar, cerca de otras partes del país, se determinó que por sus condiciones geográficas la zona de la Bahía de Cochinos  era donde tendría lugar el golpe principal y las demás  eran acciones diversionistas. Nunca hubo invasiones en otros territorios de la nación, como proclamaron falsamente las agencias.

Impensable que los invasores se acercaran a la capital cubana solo cuando fueron detenidos y sometidos a juicio o cuando en la Ciudad Deportiva sostuvieron un dialogo con el primer ministro, un hecho inédito en el mundo. Por otra parte, el hotel Habana Libre sigue en pie como siempre.

¿‘Y Fidel? Siempre al frente de su pueblo, en la primera línea de combate, desafiando el peligro, pero sin un rasguño.

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