El bombardeo a los aeropuertos de Ciudad Libertad y de Santiago de Cuba el 15 de abril de 1961 rechazado con bravura por artilleros adolescentes, encontró a un pueblo dispuesto a todo por defender a su Revolución socialista
¡Cuba sí, yanquis no! Fue la consigna enarbolada a viva voz y en pancartas en un desfile que se prolongó durante todo el día frente al edificio de la ONU en Nueva York. Así expresaron su protesta los miembros del Comité Justo Trato `para Cuba, creado por estadounidenses contrarios a las agresiones a Cuba, ante el artero bombardeo a los aeropuertos cubanos el 15 de abril de 1961.
Denuncia de Roa
En las Naciones Unidas el canciller cubano, Raúl Roa García solicitó la palabra por una cuestión de orden, y dijo que lo que expresaría ante ese órgano “encargado de conocer todas las cuestiones que afectan a la paz y la seguridad internacional”, era la denuncia de los bombardeos en La Habana, los aeropuertos de San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba por aviones de fabricación norteamericana y procedentes de Estados Unidos o de países centroamericanos satélites.
Y aunque el presidente de la sesión lo interrumpió para decirle que el asunto que había tratado era de fondo y no de orden y no podía plantearlo de esa manera. Roa le agradeció su observación, pero agregó que no podía retirarse sin acusar de manera formal y solemne al gobierno imperialista de Estados Unidos de esos hechos que ponían en grave riesgo la paz y la seguridad internacionales.
Ese sería el primer episodio de un combate en el que Roa puso muy en alto la estatura moral de su pueblo, como cuando expresó: “Un clamor unánime estremece hoy a toda Cuba, resuena en nuestra América y repercute en Asia, África y Europa. Mi pequeña y heroica Patria está reeditando la clásica pugna entre David y Goliat. Soldado de esa noble causa en el frente de batalla de las relaciones internacionales, permitidme que yo difunda ese clamor en el severo areópago de las Naciones Unidas: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!
El gesto póstumo de un joven miliciano
En una puerta del aeropuerto de Ciudad Libertad, el joven miliciano Eduardo García Delgado, alcanzado por la metralla del enemigo aquel 15 de abril de 1961, escribió con su sangre el nombre de Fidel.
Este gesto póstumo, cargado de patriotismo y de fidelidad al Jefe de la Revolución inspiró al Poeta Nacional Nicolás Guillén quien lo inmortalizó en su poema La sangre numerosa.
Fidel este soldado que por la Patria
muere, no digáis miserere:
esa sangre es el símbolo de la
Patria que vive.
Cuando su voz en pena,
lengua para expresarse parece que
no halla,
no digáis que se calla,
pues en la pura lengua de la Patria
resuena.
Cuando su cuerpo baja
exánime a la tierra que lo cubre
ambiciosa,
no digáis que reposa,
pues por la Patria en pie
resplandece y trabaja.
Ya nadie habrá que pueda
parar su corazón unido y repartido.
No digáis que se ha ido:
Su sangre numerosa junto a la
Patria queda.
Sí al socialismo
La despedida de duelo de las víctimas de los bombardeos fue un acto cargado de patriotismo y la vez de espíritu de lucha Fidel Castro hizo un discurso vibrante, emotivo y lleno de argumentos de las razones del imperio y de sus maniobras para desinformar al mundo sobre sus verdaderas intenciones.
De esa histórica intervención recordamos algunos fragmentos:
“Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el. espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba.
“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!
“¡Y que esa Revolución socialista la defenderemos con esos fusiles! ¡y que esa Revolución socialista la defenderemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores!
“Compañeros obreros y campesinos, esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes, Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida.
“Obreros y campesinos, hombres y mujeres humildes de la parís ¿juran defender hasta la última gota de sangre esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes?
La respuesta fue un rotundo SÍ reafirmado por un mar de fusiles levantados
Prepararse para enfrentar la agresión
“Compañeros, orientó Fidel, todas las unidades deben dirigirse hacia la sede de sus respectivos batallones, en vista de la movilización ordenada para mantener el país ante la inminencia que se deduce de todos los hechos de las últimas semanas y del cobarde ataque de ayer, de la agresión de los mercenarios. Marchemos a las Casas de los Milicianos, formemos los batallones y dispongámonos a salirle al frente al enemigo con el Himno Nacional, con las estrofas del himno patriótico, con el grito de “al combate”, con la convicción de que “morir por la patria es vivir” y que en “cadenas vivir es vivir en oprobio y afrenta sumidos”.
«Marchemos a nuestros batallones y allí esperen órdenes compañeros.”
Ese 16 de abril de 1961 dejó una huella indeleble en nuestra historia Patria como la proclamación del carácter socialista de la Revolución y la determinación de que esa era la fecha de fundación del Partido.
Como expresaría el Comandante en Jefe posteriormente: “después de las definiciones del 16 de abril y de la gloriosa victoria de Girón, nació de hecho nuestro Partido, en la unidad estrecha de todos los revolucionarios y del pueblo trabajador, cimentado por el heroísmo de nuestra case obrera, que combatió y derramó su sangre generosa en defensa de la Patria y el socialismo”.