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8 de agosto: Impresiones y sorpresas

Voluntarios durante el trabajo de los XXXI Juegos Olímpicos.
Voluntarios durante el trabajo de los XXXI Juegos Olímpicos.

 

Río de Janeiro.- Si algo impresiona en estos Juegos es la afluencia de público a cada escenario, compitan o no deportistas brasileños, y todo el montaje organizativo y sentido de espectáculo que existe en cada instalación, áreas exteriores, buses, metros y en cada esquina de la bien llamada Ciudad Maravillosa.

Los miles de voluntarios convocados para la organización no se cansan de guiar la entrada a las diferentes instalaciones (sobre todo las ubicadas en el inmenso Parque Olímpico) y para ello se auxilian lo mismo de manos gigantes, pequeños megáfonos o una escalera, tipo salvavidas de playa, desde donde van orientando y promoviendo la programación del día.

Precisamente hoy, un niño extraviado pidió ayuda a estos coloridos y graciosos voluntarios para que le ayudaran a encontrar sus padres. Lejos de tensiones o la lógica preocupación que ello entraña, la forma que decidieron llamar a los padres del pequeño resultó lo más original para situaciones de este tipo: comenzaron a cantar con su nombre una canción popular brasileña y todos quienes pasaban amplificaban el coro. En menos de 5 minutos, todo había quedado resuelto.

Las voces de campeones olímpicos y mundiales, César Cielo, Hortensia Marcari, entre otros, anuncian por estos días las paradas del metro en Copacabana, una subsede en la que es posible encontrar desde la réplica de cualquier medalla de las que se están entregando en esta lid hasta los ricos cocos y empanadas rellenas con pollo.

Y si de espectáculo se trata, nada mejor que visitar el Coliseo Maracanazinho, emblemático por los grandes triunfos de las selecciones locales de voleibol, baloncesto, balonmano y judo. Entre punto y punto, la música y los animadores hacen las delicias y a más de uno lo ponen a bailar, levantar las manos y vivir una gran danza gigante lo mismo con la samba más conocida que con la salsa cubana de Los Van Van.

La concentración de los voleibolistas se pone a prueba con olas de brazos, aplausos constantes y los pasos estremecedores de alguien que parece remover la instalación más pequeña del Complejo Deportivo Maracaná, uno de los mejores diseñados no solo del país, sino de Sudamérica.

Como si fuera poco, allí también fue posible ganarse una foto con dos estelares: nuestra Mireya Luis, quien trabaja como comentarista para la televisora Fox Sport en estos Juegos; y Gilberto Godoy, Giba para toda la familia de este deporte, quien cada noche va a presenciar el deporte que no solo lo hizo famoso en el mundo, sino que representa su “gran pasión en la vida”.

Para quienes todavía critican a los organizadores de los Juegos por algunos problemas reales en cuanto a transporte, alojamiento y alimentación esta otra cara abre espacio visible y gana. En cada rincón de la ciudad hay ambiente olímpico y el comportamiento ejemplar y amable de los voluntarios será de los atributos más recordados por todos.

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