Aun no clareaba el día y ya las calles aledañas a la capitalina Tribuna Antimperialista se hacían intransitables. Multitudes de
todos los sectores colmaban los espacios con banderas, grandes telas y carteles restallantes de consignas y exhibiendo sus pulóveres con los colores de la bandera de la estrella solitaria.
La alegría brillaba en todos los rostros, para desconcierto de quienes creían que un pueblo sometido a una cruel asfixia iba
a sentirse derrotado. El que se rinde no es cubano, lo ratificó la presencia de Raúl en este Primero de Mayo, quien en su
batallar junto a Fidel demostró que sí se podía, se pudo y se podrá vencer.
Y dijo presente en estos momentos tan difíciles lo más maravilloso con que cuenta la Revolución, como dijo el Comandante en Jefe: el pueblo, que días antes en un aniversario de la victoria de Girón, había convertido en juramento de millones su firma por defender la Patria, por la paz, contra el bloqueo, por la soberanía que pretenden arrebatarnos.
No pueden bloquear la capacidad de los cubanos de enfrentar las dificultades, en lo que estamos entrenados desde hace más de sesenta años, de reinventarnos cada día para seguir adelante, de encontrar soluciones que para otros son obstáculos insalvables.
Y es que con ello defendemos los derechos conquistados, a disfrutar de una nación libre sin ataduras extranjeras, a un trabajo digno, a no ser discriminado por ninguna causa, a acceder a la salud y la educación, a luchar y soñar en un futuro próspero que dependa de nosotros mismos y el cerco criminal nos impide lograr.
Este Primero de Mayo el imperio ha podido comprobar que seguimos de pie y luchando y que no nos puede bloquear una
celebración que es fiesta para este caimán rebelde, ni bloquearnos el baile ni la pachanga, como lo demostró la multitud que al finalizar el acto se retiró bailando al ritmo de Arnaldo y su Talismán, y coreando: ¡Cuba palante!
Ese ha sido el rumbo de la marcha que un día como hoy se hizo sentir en todas las calles y plazas de la geografía nacional.
Ese es y será nuestro camino.