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Diccionario de cubanía

“¿Hasta cuándo el odio entre no­sotros mismos? Cuba es una sola y cada quien la ama a su manera, pero tenemos que respetarnos”, escuché decir en la cola del pan, a una mujer que no pasa de 60 años, mientras comentaba las ofensas y broncas digitales que se aprecian en redes sociales entre algunos hi­jos nacidos en esta tierra que emi­graron y quienes deciden perma­necer aquí, con apagón, escasez y todas las vicisitudes diarias.

Nadie tiene verdades absolu­tas, y sí sentimientos forjados en su educación, cultura y las pro­pias pretensiones profesionales. Las experiencias personales pocas veces se parecen entre sí y mar­can las decisiones de vida, mas de ahí al irrespeto y al canibalismo salvaje de desear, apoyar y hasta pedir intervenciones militares al país que cobija a tu familia y ami­gos va un largo trecho.

Y cada vez que hablamos de que la división es ideológica re­cuerdo a Frei Betto. “La ideología son los espejuelos con los que cada uno de nosotros, sin excepción en el mundo, tiene detrás de los ojos”. Lástima que esos espejuelos a ve­ces sean por una miopía inducida de sistemas hegemónicos de comu­nicación que dejan ciegos de razo­namiento y enferman relaciones afectivas simplemente porque lejos de persuadir y escuchar acuden a la imposición y al radicalismo. Pensar diferente es lógico. Enten­der esa diferencia para cada acto en la vida sin juzgar tendría que ser también lógico.

Todos, todos hemos cometido errores. Y por supuesto, los go­biernos y sus gobernantes. Al sa­car hechos, nombres o procesos de sus contextos históricos para analizarlos en el 2026 se corre siempre el riesgo de ser injustos y parciales. Pero la Revolución con mayúsculas vivida en la sociedad cubana después de 1959 es indis­cutible y no retórica. En una ba­lanza equilibrada la correlación de beneficios, justicia social y transformaciones es inmensa.

Que hay burocracia, que se pueden cambiar muchas cosas, que estamos ahogados entre la economía diaria y la inflación, que necesitamos soluciones más seguras para problemas coti­dianos y que todos tenemos más cuestionamientos sobre el futuro es cierto.

Solo entre los cubanos está la salida. No apelando a terceros, y menos al Gobierno estadouni­dense. No odiando, ni apoyando campañas de terror o mandando a salir a las calles que ellos nunca tomaron. El diccionario de cuba­nía pasa hoy por un significado: amar la patria, la nación. Lo de­más es infladera.

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