Evasión y elusión fiscales (Separata Economía)

Evasión y elusión fiscales (Separata Economía)

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Fidel Rendón Matienzo

Desde este mes de enero entraron en vigor nuevas facultades para la Oficina Nacional de Administra­ción Tributaria (Onat), entre estas cerrar establecimientos y retirar autorizaciones a los contribuyen­tes que incurran en conductas de subdeclaración y evasión fiscal.

Ilustración: Martirena

Dado que los impuestos resultan esenciales con vistas a financiar los gastos públicos y contribuir al cre­cimiento económico del país, se pre­tende librar en el 2026 un mayor y sistemático chequeo a quienes inten­tan evadir el fisco.

Las acciones tributarias y de control están atemperadas a las con­diciones actuales de la economía y también permiten ir reduciendo gra­dualmente el déficit fiscal, avanzar en la estabilización macroeconómica y minimizar las brechas de elusión y conductas evasoras.

Gracias a estas —según expli­có en el programa de la Televisión Mesa Redonda, Mary Blanca Or­tega Barredo, jefa de la Onat—, en el 2025 se superaron los ingresos previstos en el presupuesto del Es­tado.

Entre los logros más signi­ficativos mencionó que 11,3 mil millones de pesos fueron identi­ficados como deudas tributarias, de los cuales se recaudaron 6 mil 545 millones de pesos correspon­dientes a 46 mil 879 contribuyen­tes morosos.

La evasión de impuestos sigue siendo un fenómeno en nuestro país, práctica que puede llegar a ser un delito penado por los tribunales.

Al decir de expertos, en el hecho delictivo la conducta es deliberada e intencional y, en ocasiones, reitera­tiva, con el claro objetivo de defrau­dar, omitir ingresos para pagar me­nos impuestos o falsear sus registros contables.

Los contribuyentes que tie­nen ese comportamiento man­tienen parte de su patrimonio en dinero sin depositar en bancos, por encima del que necesitan en caja para el pago de operaciones menores; negocios o propiedades fuera del control de la Adminis­tración Tributaria para evadir el pago de los impuestos que esta­blece la ley, o utilizan una doble contabilidad.

En tanto la elusión fiscal con­siste en usar prácticas legales para evitar o reducir el impuesto a pagar.

Al presentar en diciembre pasa­do ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el presupuesto del Estado correspondiente al 2026, Vladimir Regueiro Ale, ministro de Finanzas y Precios, expresó que para garantizar el cumpli­miento de las metas de ingresos establecidas es imperativo for­talecer de manera integral la gestión y el control fiscal. Esto se articulará mediante la actua­lización y ejecución rigurosa del Plan de Control Tributario, el cual se fundamentará en dos ejes estratégicos principales:

Foto: Tomada del periódico Ahora

1.- Una coordinación operativa reforzada con los gobiernos lo­cales, potenciando las capacida­des de fiscalización a través del intercambio de información, la unificación de criterios y la rea­lización de acciones inspectoras conjuntas.

2.- El despliegue de un sistema robusto de mecanismos de segui­miento que asegure la recupera­ción efectiva de las deudas tribu­tarias acumuladas y para corregir las conductas evasoras.

En este contexto, subrayó Re­gueiro, urge confrontar la evasión fiscal, no solo como un quebranta­miento de la legalidad, sino como una práctica que erosiona la equi­dad y el desarrollo colectivo.

Datos ofrecidos por la Onat sobre el cierre de noviembre último señalan que se realizaron 119 mil acciones de control y se habían determinado adeudos ascendentes a 10 mil 914 millones 202 mil pesos.

Desde el inicio de esta tarea se han regulado 14 mil 216 deudores, con un importe de 6 mil 284 millones 721 mil 346 pesos.

También se reportaron en el país 171 informes de denuncias por presunto delito de evasión fiscal, 58 de ellos derivados de acciones de control.

 

 

El reloj del tributo

El aporte a la contribución tributaria está legislado según los ingresos y formas de gestión. Pero,
¿faltan mecanismos de control, integración de organismos, capacitación, divulgación? ¿O hay que simplemente exigir el cumplimiento de lo establecido?  Ver más

 

Un deber ciudadano

Judith del Carmen Navarro Ricardo*

Desde hace unos años en nuestra so­ciedad ha ido en ascenso el nivel de actividades económicas y comercia­les tanto en el sector estatal como en el no estatal, lo que ha contribuido a que haya un incremento en la canti­dad de figuras tributarias que asu­men obligaciones con el presupuesto del Estado. Aparejado a ello crece el riesgo de contribuyentes que burlan el fisco y en consecuencia existe un aumento de las personas denuncia­das y sancionadas por el delito de evasión fiscal.

La Onat ha intensificado las acciones de control fiscal mediante acciones de fiscalización y audito­rías fiscales utilizando métodos más avanzados que permitan una mejor identificación de contribuyentes con riesgos fiscales y en correspondencia ha crecido la determinación de deu­das por subdeclaración y la detec­ción de conductas evasoras.

Esto ha sido posible por la in­tegración y trabajo conjunto con otros organismos que poseen in­formación de trascendencia tribu­taria.

Entre las conductas evasoras más frecuentes y que son sanciona­bles se encuentran la subdeclaración de ingresos, falsear la contabilidad al no reflejar los ingresos y gastos rea­les, la doble facturación, no incluir o disminuir al momento de declarar la cantidad real de trabajadores con­tratados en la actividad o negocio, el incumplimiento en el pago de las obligaciones tributarias, así como no tener o no utilizar la cuenta banca­ria fiscal en el caso de las personas naturales y la cuenta corriente para las personas jurídicas, desviando los ingresos a las cuentas personales.

Existen incumplimientos que culminan en denuncias por evasión fiscal y que pueden estar vinculados a otros delitos económicos, como la actividad económica ilícita, lavado de activos y falsificación de docu­mentos, por mencionar algunos.

El uso de testaferros, es decir, una persona con falsa titularidad de la actividad o el negocio, cuando realmente el dueño es otra, son con­ductas que califican también como delito. Sin embargo, esta persona es la que se halla inscripta en el Regis­tro de Contribuyentes y por tanto es quien responde ante las autoridades tributarias.

Al cierre del año 2025 se tra­bajaron 179 expedientes por po­sibles delitos de evasión fiscal, los cuales se presentaron a los grupos de análisis de los territo­rios, por una deuda ascendente a mil 205 millones 418 mil pesos por aquel concepto se radicaron 133 denuncias y con el resto con­tinúa el proceso en este año.

Consideramos que aún es insuficiente el trabajo ante las conductas evasoras que se mani­fiestan en el escenario económi­co actual. Se han impuesto san­ciones por el tribunal privativas de libertad desde uno hasta tres años con la exigencia, además, de la responsabilidad civil de ingre­sar al presupuesto el importe de la deuda determinada.

Al comprobar la inexistencia o falsificación de la contabili­dad, documentos primarios, en­tre otras violaciones ya descritas, la Administración Tributaria puede presentar directamente la denuncia por el delito de evasión fiscal.

La Onat impone sanciones tri­butarias ante el incumplimiento de obligaciones. La publicación de la Gaceta Oficial Ordinaria no. 97 de fecha 23 de diciembre del 2025, implicó la entrada en vigor del Decreto Ley 107 y el Decreto 131, modificativos de la Ley 113 Del Sistema Tributario y su Regla­mento, el Decreto 308. Con estas normas jurídicas aumentaron los marcos sancionadores al aplicarse el recargo y la multa establecidos en la ley.

Por desobedecer el pago, las multas pueden ascender hasta el 40 % del importe del total adeu­dado más el recargo por mora. Por otra parte, es importante que se conozca que la Onat tiene faculta­des para aplicar otras sanciones no pecuniarias consistentes en el cie­rre de establecimientos y el retiro de licencias de forma permanente y temporal.

*Directora Jurídica de la Onat

 

Evasores con el dinero del pueblo

Francisco Rodríguez Cruz

Al informar sobre la más reciente liquidación del presupuesto del Estado ante la Asamblea Nacio­nal del Poder Popular a media­dos del pasado año, el Ministe­rio de Finanzas y Precios (MFP) reconoció que “el alto grado de evasión fiscal que se mantiene, sobre todo en las formas de ges­tión no estatal, impone un mayor rigor a la Administración Tribu­taria en cuanto a métodos y ha­bilidades que sean más eficaces”.

Esa insatisfacción no es nue­va. Podríamos incluso decir que ya resulta peligrosamente reite­rativa, si tenemos en cuenta que el aporte del sector privado de la economía ya representa para este 2026 el 21 % de los ingre­sos totales previstos en el presu­puesto del Estado y el 29 % de todos sus ingresos tributarios.

En particular a los gobiernos municipales les va la vida en la corrección de esta vieja distorsión económica, pues los aportes del sector no estatal a los presupues­tos locales representarán este año el 65 % de sus ingresos totales.

No por gusto entonces al pre­sentarse en diciembre último la Ley del Presupuesto del Estado para el actual año, el MFP “de­manda una atención diferencia­da de asistencia, seguimiento y control por las autoridades lo­cales y la Onat, que asegure el cumplimiento oportuno de estas obligaciones como respaldo fi­nanciero a los programas socia­les que se materializan en cada territorio”.

Números, informes, montos de adeudos y cobros por acciones de control de las obligaciones tri­butarias no suelen faltar en los análisis públicos sobre el asunto. Algunas sanciones administrati­vas como la prohibición de la sa­lida al exterior de quienes tienen deudas con el fisco resultan, in­cluso, una manera válida de pre­sionar donde más puede dolerle al contribuyente incumplidor.

Todavía no hay un suficien­te repudio ciudadano a este tipo de conducta tan lesiva para los intereses de toda la población, quizás entre otras causas por­que aún no trascienden como deberían las historias reales, con nombre y apellidos, de los desfalcadores de nuestro erario público.

Al cierre del año 2024, por ejemplo, se reportaron 55 casos de evasión fiscal con sentencia firme en nuestros tribunales, y había 25 acusaciones más for­malmente presentadas. Parece­ría que son pocos los enjuiciados en el país por este delito econó­mico, procesos judiciales que, por supuesto, son para conductas evasoras extremas, cuando ya no existe modo de corregir ese tipo de actuación fraudulenta. ¿Y por qué no hay una denuncia más pública de tales agravios?

En las condiciones actua­les de nuestro país, donde hay individuos —y no parecen ser tan pocos— que viven no solo escandalosamente por encima de las posibilidades materiales de la mayoría del pueblo traba­jador, sino que además lo ha­cen sobre la base de evadir im­puestos y cometer otros delitos económicos, sería una manera más de impartir justicia que tampoco pudieran escapar del rechazo cívico a acciones tan dolosas.

Es probable que haya quienes piensen que esta es una postura extrema o populista, pero hay que buscar vías, también desde la comunicación institucional, para corregir esa baja percep­ción de riesgo que se percibe en la sociedad cubana sobre la gra­vedad de ese tipo de conducta delictiva “de cuello blanco” y su escasa censura ética en nuestra cotidianidad.

Como mismo se ha logrado, mediante estrategias de comu­nicación bastante transparentes, movilizar a la opinión pública en contra de otros delitos tan repudiables como el tráfico de drogas, el hurto y sacrificio de ganado o el robo con violencia, hay que mostrar que nadie pue­de quedarse impunemente con el dinero del pueblo.

 

 

 

Más brazos para la tierra

María de las Nieves Galá

Un simple recorrido por carretera, desde La Habana hasta Santiago de Cuba, muestra cuánta tierra ociosa existe en el país, que no se utiliza, ya sea para siembras o cría de ga­nado. Campos repletos de hierba y marabú evidencian cuánto espacio se pierde para lograr que cosechas imprescindibles estén en la mesa del cubano.

Es cierto que en nuestros cam­pos se puede generar mucho más para ayudar a que bajen los pre­cios de los productos en el merca­do, pero además de otros dilemas, que van desde la escasez de ferti­lizantes, semillas y combustible, es preciso resolver un problema que se torna bien complejo: la fuerza de trabajo.

Foto: Vicente Brito

Incluso aquellos que consi­guen cultivar grandes extensio­nes, en ocasiones no disponen de brazos suficientes para atender­las.

El envejecimiento poblacional es un factor que ha irradiado di­rectamente en la disminución del aporte de aquellos que se dedican al trabajo agrícola. No tengo que ir muy lejos para comprobarlo. En mi propia familia ese fenómeno se ha dado. Eran mi padre y tíos quienes lideraban aquella legión de hombres entregados en cuerpo y alma a la agricultura: lo mismo en el riego de agua para la caña, la limpia de extensos campos de cultivos varios o lo que aparecie­ra, no ponían reparos en el tiem­po ni en las condiciones para el laboreo.

Ya casi todos han partido a la eternidad, no obstante, uno de mis tíos paternos, a los 84 años, todavía persiste en mantener una pequeña parcela de tierra, y con mucho esfuer­zo obtiene alguna que otra vianda.

Pocos jóvenes de la familia los han seguido. Cada quien fue buscando un camino que exigiera menos esfuerzo físico, como coger una guataca o enyuntar bueyes; también el desarrollo y las opor­tunidades de estudio han genera­do no pocas opciones de trabajo, que ofrecen mejor salario.

Otros factores que inciden en esa limitación con la fuerza de trabajo son la migración del campo a la ciudad, y fuerte emigración que se ha dado en el país en los últimos tiempos.

Los expertos han reconocido cómo la dinámica demográfica ha tenido impacto en todas las esferas de la vida económica y social de la nación. De acuerdo con las cifras, para el año 2050, aproximadamente, el 35,4 % de la población estará en­vejecida.

A juicio de Juan Carlos Alfon­so Fraga, vicejefe de la Oficina Na­cional de Estadística e Información (Onei), “el envejecimiento poblacio­nal no es un fenómeno por enfrentar, sino que se necesita atender y apro­vechar los recursos laborales exis­tentes, además de adaptar las estra­tegias económicas del país”.

Para el sector agrícola constitu­ye un desafío. Es preciso enamorar y conquistar a los jóvenes desde tem­prano para que se dediquen al cul­tivo de la tierra, aprovechar la tra­dición familiar e ir fomentando el desarrollo tecnológico, en la medida de las posibilidades.

El Ministerio de la Agricul­tura no está ajeno a la situación. Dentro de las políticas trazadas se halla el programa de entrega de tierras en usufructo, aspec­to sobre el que se incrementa el control y la exigencia para que estas realmente sean destinadas a la producción de alimentos y no permanezcan improductivas. (Tomado del sitio web del Minag)

 

 

 Para estrechar alianzas

En el hotel Meliá Santiago de Cuba tuvo lugar el evento Cre-Activos, impulsado por el Pro­yecto de Desarrollo Local (PDL) Zuturo, en el que emprendedo­res, especialistas y autoridades coincidieron en que la formali­zación, la disciplina y la visión estratégica son claves para con­solidar negocios sostenibles en el complejo escenario económico cubano.

Durante el encuentro se des­tacó el proceso de maduración de iniciativas que comenzaron con voluntad y sueños, pero que han debido estructurar sus procesos internos, implementar evalua­ciones de desempeño y fortalecer la gestión del talento para ga­rantizar resultados.

La diversificación de servicios hacia áreas como la producción de alimentos y la energía renovable, junto a la creación de alianzas es­tratégicas, fueron señaladas como herramientas esenciales para sos­tener la estabilidad en un panora­ma marcado por la inflación y los cambios regulatorios.

Los participantes subraya­ron que los emprendedores deben tener sus documentos en regla para acceder a financiamiento, dominar sus números y com­prender el punto de equilibrio de sus negocios. (Tomado de la ACN)

 

Tarjetas magnéticas con funcionalidad

El Banco de Crédito y Comercio (Bandec) informó a sus clientes que las tarjetas magnéticas con la fecha de vencimiento impre­sa caducada mantienen su plena funcionalidad, por lo que no es necesario reemplazarlas de ma­nera inmediata.

A través de un comunicado en sus canales oficiales, la institu­ción financiera aclaró que el ven­cimiento de la fecha física en la tarjeta no afecta su operatividad técnica. Los clientes pueden con­tinuar utilizándolas con normali­dad en todos los canales de pagos electrónicos autorizados, sin que se requiera gestionar su reimpre­sión en las sucursales bancarias.

La medida tiene como objetivo principal evitar trámites innece­sarios para los usuarios y optimi­zar operatividad de las oficinas, facilitando así la continuidad de las transacciones digitales. Con esta disposición, Bandec busca garantizar la prestación del servi­cio de manera ágil y sin interrup­ciones para la cartera de clientes afectada. (Agenda Económica)

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