Lo del odio es causa perdida -mi humilde corazón me lo susurra-: presiento que en el escenario más desolador, sobre tierra arrasada por un golpe mortal, siempre alguien aparecerá de pie y triunfante, alguien -a contragolpe de la estupidez y el miedo- dirá como José Julián y así estará reiniciando los sueños: “Yo solo sé de amor” Continuar leyendo



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