Quizás Tania Robaina Morán, enfermera en el pediátrico José Ramón Martínez Álvarez, de Guanajay, Artemisa, no hubiera contado igual cómo se logró sostener la ventilación pulmonar al niño de apenas tres años de vida ingresado en el servicio de terapia, de no contar con los paneles fotovoltaicos, al desconectarse de improviso el Sistema Eletroenergético Nacional, el pasado viernes.
“A pesar del funcionamiento estable del grupo electrógeno en la institución hospitalaria, al serviciarlo por su prolongado uso en la reciente contingencia, se trabajó solo con los paneles fotovoltaicos instalados este mes. No peligró el tratamiento del único infante en terapia”, cuenta la enfermera, con 26 años en la profesión.
“El kit de paneles del pediátrico, entre los más de 60 instalados en instituciones de salud del territorio que convierten la luz del sol en energía eléctrica, abarca los servicios de urgencias y terapia intensiva.
“Tiene capacidad para todos los procederes, incluso garantiza la estabilidad de los menores acoplados a la ventilación”, señala.
Yanelis Amador Borrego, directora General de Salud Pública en la provincia, asegura la calidad de los servicios con esta energía fotovoltaica. Dejamos atrás las imágenes oscuras de consultas externas en policlínicos y hospitales, dadas por la contingencia energética que enfrenta Cuba.
“Si algo se ha garantizo siempre ha sido el diésel para los grupos electrógenos de los cuatro hospitales de la provincia».
No obstante, los paneles favorecen el ahorro, por ello continuamos la culminación de su montaje, ahora en el policlínico con servicios hospitalarios de Bahía Honda, y en el Hospital Ciro Redondo de la ciudad cabecera, a cargo de una brigada de la Fábrica de Cemento Mártires de Artemisa, que ha trabajado en otros centros de salud con igual instalación.