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Complejo Panamericano de La Habana del Este: Donde anida la desidia (+fotos y video)

La húmeda brisa de noviembre le da un peculiar vaivén a las altas hierbas que casi abrazan la Escuela Superior de Formación de Atletas de Alto Rendimiento (Esfaar) Giraldo Córdova Cardín, al Estadio Panamericano, el Complejo de Piscinas Baraguá y el velódromo Reinaldo Paseiro. Ellas, a ratos, danzan con una ecuanimidad que invita a disfrutar de tan perfecta cadencia.

Panorámica de la Esfaar Giraldo Córdova Cardín a través de la maleza. Fotos: Jorge Luis Coll Untoria

Te acercas, las palpas y su verde aliento nos golpea el rostro diciéndonos: No podemos morir aún. Guardamos algunos secretos. Debemos hacerles una confesión: la vida cambia rápido, puede sacudirte en un instante. Escríbanlo todo. Lo malo, lo peor. Ojalá lo publiquen…

Hace varias semanas una pareja de atletas de la Esfaar fue víctima de una agresión sexual en las áreas cercanas a estos centros. Un embate de preocupación sacudió a la comunidad que desde hace algún tiempo sufre la incertidumbre generada por la falta de iluminación y la presencia de arbustos que convierten esa zona en un sitio propicio para delinquir.

Un complejo tejido de peligro

Encontrar las raíces del problema, esgrimir sus porqués, desterrarlas para siempre puede ser tarea imperfecta y necesaria: definitivamente un acto de sanadora libertad.

“Desde que hay asentamientos ilegales cerca del Estadio Panamericano, el velódromo y del Complejo de Piscinas Baraguá ha proliferado la inseguridad. Eso trajo consigo que una muchacha y su novio fueran asaltados”, afirmó Coralia Márquez Fernández, directora de la Esfaar.

“Se creó un ambiente complejo, pues las guaguas paran algo lejos y la oscuridad ha atraído a un grupo de individuos que antes no había. Hemos tomado varias acciones con las principales autoridades del Partido en La Habana del Este para eliminar vulnerabilidades, sobre todo con la iluminación. Ayudarán con un presupuesto para el alumbrado de los exteriores. Ya se inició.

“También comenzamos a establecer los límites: hasta dónde chapeaba la escuela y hasta dónde le corresponde a la empresa de Áreas Verdes, pues el enyerbamiento permite que se escondan personas. Tenemos déficit de custodios, hay inestabilidad. Realizamos una reunión con la agencia de seguridad y protección para aumentar el número de postas. Las situaciones más tensas se han dado en el velódromo, donde ya han robado dos veces”, amplía la directiva.

 

Coralia Márquez, directora de la Esfaar.

La situación lo precisa, porque las calles exhiben bombillas rotas y postes sin luces, mientras que la hierba, en el mejor de los casos, sobrepasa las rodillas. Otros trabajadores de esas instalaciones que prefirieron mantener el anonimato cuentan que hace poco tiempo un maleante se abalanzó desde una mata sobre un atleta con discapacidad y le arrebató el teléfono móvil.

Asimismo, un grupo de empleados ha optado por el camino más largo: atravesar a pie el reparto Camilo Cienfuegos, que está mejor iluminado. “Me bajo en el Hospital Naval y atravieso caminando para acá. Porque llego aquí a las seis y pico de la mañana”, confiesa un preparador de la Esfaar.

Esta experiencia la conoce el entrenador de la selección nacional de kárate Landy Manuel Ruiz Acosta, quien expresa además que falta por resolver el tema del alumbrado más cercano, pues el de la calzada ya está. “Este tipo de incertidumbre afecta al deportista, que no puede rendir igual, incluso puede repercutir en los demás compañeros y trabajadores. Esperamos que cuando se chapee totalmente y se alumbre la zona mejore la situación”, apuntó.

Ruiz Acosta agregó que hace un tiempo la guagua pasaba cerca, pero debido al mal estado de la calle paran un poco más lejos. Por su parte, Coralia Márquez manifestó que en una reunión en la que estuvieron los compañeros del Ministerio del Transporte se decidió cambiar las paradas de ómnibus y acercarlas más a la escuela para evitar que los atletas tengan que caminar más.

“La policía participó en la reunión y ya montaron recorridos de 24 horas. Se están cumpliendo”, dijo la directiva. No obstante, en poco más de seis horas, este equipo no vio ninguna patrulla y sí fue testigo de cómo la falta de personal puede contribuir al descontrol.

Juan José Pérez, oficial de guardia en la Esfaar, lleva más de cinco años trabajando en las instalaciones deportivas de La Habana del Este, y recuerda que en sus inicios no sucedía lo que ahora ocurre, pues la gente podía ir a trabajar tranquila. Cuenta que ahora hay mucha oscuridad, y la escuela carece de cerca, además de que las condiciones laborales no son las idóneas.

Esta realidad también se palpa en el deteriorado velódromo Reinaldo Paseiro: las garitas de custodios vacías al mediodía permiten el paso de un extremo a otro y solo sobrevive al final un pequeño pedazo de reja que parece aferrarse al pasado.

“El tema de los custodios tiene que ver con la agencia que responde al organismo. Por un problema de captación, y pudiéramos decir que tiene que ver también con el salario (2 660 pesos). Las instalaciones son diferentes porque no tienen el mismo kilometraje, ni la misma situación. Algunas son más cerradas en cuanto a perímetro y otras muy abiertas como es el caso de la nuestra, debemos cubrir varias posiciones y no alcanza”, expone Vladimir Piñera, director del velódromo.

“Aquí se hace la guardia obrera y la de los directivos. Es un apoyo, pero no resuelve todo el problema. Deberíamos tener alrededor de 12 custodios o al menos seis”, prosiguió.

 

Vladimir Piñera, director del velódromo nacional Reinaldo Paseiro

La herida abierta

Un eco de dolor se apodera de tu cuerpo y una experiencia que no pediste vivir, a cada rato se aparece en tu cabeza… ¿Qué pides entonces?: ¿Venganza? ¿Justicia? ¿Sanar el desgarro?

“Los tres ciudadanos que cometieron ese terrible acto de asalto y violación contra dos de nuestros atletas están detenidos. Pertenecen a una zona muy cercana aquí, que le dicen El Quilombo.

“Hoy los muchachos ya están en el entrenamiento, han tenido tratamiento con psicólogo y psiquiatra y hasta la fecha no han requerido otra atención”, asevera Ruiz Acosta.

“Mantenemos contacto y atenciones con los padres. Ellos están conformes con lo que le toca a la escuela. Igualmente continúa el intercambio con los oficiales que dirigen la investigación en curso”, concluyó el entrenador de kárate.

 

Landy Manuel Ruiz Acosta, entrenador de kárate.

Lamentablemente, este escenario se amplía hasta los desmanes e invasiones que ha sufrido el velódromo, cercano a los “llega y pon” ilegales conocidos como El Quilombo y El Contingente.

“El cercado perimetral no es respetado. Estas personas se lo roban para sus viviendas. Nos hemos acercado a la policía por ese tipo de situaciones, pero hasta ahora no ha habido una respuesta relacionada con los asentamientos ilegales”, destaca Márquez.

En este sentido, Vladimir Piñera reconoce que se ha incrementado la inseguridad: “Hay gentes pernoctando, que van haciendo su hábitat por ahí también. No quiere decir que todos en los asentamientos sean personas malas, ni que se dediquen a estas cosas, pero buscan su modo de vida y pueden necesitar recursos”.

Descendiendo al problema

El mediodía avanza y el sol lame el cuerpo. Caminamos entre grandes piedras que hacen de escaleras y la maleza solo nos deja ver el sendero trillado. Nadie se cruza con nosotros. Es lugar preciso para una emboscada.

Una de las casuchas del asentamiento conocido como El Contingente.

De repente tropezamos con casuchas improvisadas, algunas de viejas maderas, otras de oxidado metal. Ojos recelosos nos espían. “¿Quiénes serán estos?”, parecen decir. Un hombre corpulento nos sale al paso y solo una herrumbrosa alambrada nos separa. Sus labios algo torcidos disparan con aspereza: “¿Qué quieren aquí?…”.

El capitán de la policía José Luis Gamoneda Sánchez lleva seis años viviendo en El Contingente. No tiene papeles, pues le han dicho que para legalizar la casa debe hacer la cocina y la meseta.

“Pedí me hicieran una inspección para ver qué tengo que hacer y conseguir los papeles. Pago la luz y pago todo; pero con esta situación y el precio del cemento es imposible. Vivo de mi salario. Vas a los lugares que debes y el peloteo es mucho.

“Sé las situaciones que se han vivido en las escuelas deportivas. Me lo han planteado como policía. La mayoría de la gente de aquí no trabaja y muchos hombres son delincuentes. Están ilegales, se pasan el día tomando, y por la noche, ya saben. Por este lugar la policía no pasa y el jefe de sector menos, no lo conozco”, cuenta Gamoneda Sánchez, quien asegura que en la noche debe tomar todas las precauciones al regresar a su vivienda.

José Luis Gamoneda.

“Hace unos días vieron a las doce de la noche a un grupo de personas cargando rejas que iban hacia esa zona”, dice Yosvani Maturel, jefe de taller del velódromo, al señalar hacia una de las zonas de asentamientos ilegales. “No sé lo que hay, porque nunca he bajado. Debe haber una comunidad”.

Asimismo, recuerda una reyerta que involucró a unos muchachos que penetraron en la muy maltratada pista. Los ciclistas los sacaron, pero tal vez una mala interpretación provocó un tenso altercado.

“Solo les dijimos que salieran. Hicieron cierta objeción y luego de algunos gestos se retiraron. Un poco más tarde vinieron con otro grupo y trataron de entrar a la instalación  hasta con machetes… Se les neutralizó; pero venían a desafiar, como pudiera pasar en un barrio determinado”, asevera Piñera.

La verdad no es absoluta. Llegar a esta es atravesar un camino empedrado de diferentes puntos de vista. Yadira Fuentes nos recibe. Su casa, construida a base de pedazos de viejas planchas de zinc y trozos de madera es el sitio “ideal” para contar su realidad.

 

Vivienda de Yadira Fuentes.

“Mi papá me construyó esto”, comenta, mientras dos niñas pequeñas juegan sobre un improvisado piso, cubierto por sacos de nailon. “Me dijo que cuando él empezó primeramente a limpiar todo esto aquí vinieron personas del Partido. Él se quedó con todo y lo que sé es que existe un papel de la empresa eléctrica; pero como tal, propiedad y eso, no me ha dicho nada.

“He escuchado los comentarios de lo que está pasando cerca. En los días que he estado aquí no me he enterado de nada. Pero me preocupa, porque tengo tres niños”, expresa Yadira y asegura que por estos días ninguna autoridad ha visitado la zona.

 

Yadira Fuentes.

En los contornos del velódromo reina la desidia: los contenes reventados a mandarriazos para sustraer las cabillas, la ausencia de cercas, la hierba alta batida por el viento, la falta de tejas y cristales… el vivo retrato del deterioro. El sonido de una motosierra interrumpe nuestra reflexión. Cuatro trabajadores se aferran a una idea casi quijotesca: llevar algo de “luz” al lugar.

“Estamos podando, porque las trabajadoras nuestras que vienen de madrugada a hacer el desayuno atraviesan por aquí y ha habido gente masturbándose, que les ha estado cayendo atrás, incluso a los atletas cuando se trasladan. Es un área bastante tupida que no se ha podido atender de la manera que se quiere debido a temas de presupuesto. Abarca la escuela de combate, las canchas de tenis, el velódromo y el complejo de piscinas”, expone Piñera…

 

Imagen actual del velódromo Reinaldo Paseiro.

 

Contén reventado a mandarriazos en los contornos del velódromo.

A la salida el sonido de nuestros pasos se funde con el aire. Las calles solitarias nos hacen caminar alertas, aunque la claridad sea la mejor aliada. Mejor marcharnos ya.

La tarde comienza a entrar en sus últimas horas. La brisa de noviembre se hace un poco más fresca, las altas hierbas aceleran su vaivén, inflan sus pulmones y lanzan otro mensaje que llega como un eco áspero y dolido: un mal convive entre nosotros, somos cómplices de la incertidumbre. Ustedes conocen el secreto. Cuéntenlo. Es triste y peligroso. Sigue en carne viva.

Para este reportaje nuestro equipo no pudo acceder a las declaraciones de ningún atleta, pues la dirección de la Esfaar planteó que para ello necesitan el autorizo de la Dirección de Alto Rendimiento del Inder, algo que dificulta la labor social del periodismo e impide, como se señaló en el recién finalizado Congreso de la Upec, que nuestros medios cuenten con la mayor autoridad y crédito entre la ciudadanía.

Vea más fotos y videos

Otra de las viviendas del asentamiento El Contingente.

 

La hierba también es alta en los alrededores del Estadio Panamericano.

 

Bombillas rotas cerca de la Esfaar.

 

Falta de cerca perimetral en el velódromo.

 

Entre las hierbas se observa la Esfaar.

 

Garita trasera del velódromo.
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