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Graciel Godínez: la técnica en función de la vida

A Graciel Godínez Ramos lo vi por vez primera de la manera más común en que puede conocerse a un hombre de su talla en las circunstancias actuales: con su overol de técnico, la frente sudorosa y poniéndole manos, cuerpo y corazón a su misión del momento, garantizar que se fabrique y distribuya más oxígeno medicinal para combatir la COVID-19 en Holguín y un poco más allá.

 

Graciel Godínez ha sido una figura clave en Holguín y Cuba para incrementar la producción de oxígeno medicinal en el actual contexto sanitario. (Foto: Lianne Fonseca)

 

Aunque se jubiló como trabajador civil de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) desde el 2018 y su puesto actual es en el Centro de Inmunología y Biopreparados de Holguín (CIBHO), Godínez no dudó en regresar al Complejo de Producción de Gases, perteneciente a una unidad de defensa antiaérea de la Región Militar de Holguín donde siempre trabajó, para colocarse, otra vez, en la primera línea de combate, que en su caso significa aplicar su arsenal de conocimientos técnicos en donde más se necesite.

Por eso y porque asegura que su satisfacción más grande “es trabajar en la técnica destinada a solucionar necesidades crecientes de la sociedad”, es que no dudó, a sus 67 años, en acudir al llamado de las FAR y apoyar la producción de oxígeno, medicamento del cual gracias a su trabajo y al de otros compañeros se habían producido en la instalación militar holguinera desde el 2 de julio hasta el 9 de septiembre seis mil 72 balones de oxígeno.

Incluso sus aportes trascendieron las fronteras de Holguín. Sobre ello nos cuenta: “Al producirse la avería en la planta de OxiCuba, desde las FAR pidieron mi colaboración para poner en marcha el complejo de producción de gases de San Antonio de los Baños.

“Me trasladé hasta allá el 1 de junio, y el 24 de junio regresábamos a Holguín para poner en funcionamiento el de aquí, que inició el 2 de julio. Después, el 11 de agosto, fui hacia la capital nuevamente para colaborar en el montaje de la fábrica de gases donada por Rusia, trabajo que hicimos en tiempo récord”, recuerda con orgullo.

Ahora, de nuevo en tierra holguinera, y desde su puesto como segundo jefe del Complejo, controla que el oxígeno concebido en la unidad militar tenga la calidad óptima y llegue como aliento de vida a los afectados por el SARS-CoV-2.

 

 

“Aquí la producción es continua, por 24 horas. También estamos gasificando el producto para enviarlo directamente a los centros médicos. Sobre la marcha hemos tenido que cohesionar personal y técnica, porque muchos trabajadores vinieron movilizados desde otros lugares, pero poco a poco se han ido preparando”.

Estas misiones urgentes y significativas no le son ajenas al camagüeyano devenido holguinero. Bien lo corrobora su amplia hoja de servicios, en la que se realza que a lo largo de su vida como civil de la defensa dio solución a innumerables problemas técnicos que mejoraron la calidad de vida de la tropa, aumentaron la capacidad combativa de la técnica militar y favorecieron a la salud pública y la economía.

Para lograr esas contribuciones, que aún no se detienen, Godínez Ramos afirma que la clave es no dejar de estudiar nunca. “Yo me gradué como técnico en maquinaria azucarera, de ahí entré a las FAR como técnico de armamento de aviación y desde entonces no he dejado de estudiar. El día que no estudie no avanzo. Leo libros, de los que tengo cualquier cantidad, los consulto para cada tarea”.

No extraña entonces que entre sus trabajos de mayor relevancia puedan mencionarse la reparación capital del propio Complejo de Producción de Gases de Holguín y la escritura de un manual para su arreglo, conservación y diagnosis; la construcción del equipamiento necesario para la producción de Trofín en el Centro de Inmunología y Biopreparados de Holguín (CIBHO), segundo sitio donde se fabricó ese medicamento en Cuba; la reparación del sistema de enfriamiento de la Fábrica de Cervezas Bucanero, así como muchos otros aportes, que revelan una vida innovadora e intensa puesta en función del bienestar común.

Sin embargo, las hazañas pasadas no lo obnubilan. “Trato siempre de no estancarme, de no vivir de lo que hice, sino para lo que puedo hacer; ese es el primer secreto de un profesional”, afirma. Luego retoma, entre balones de oxígeno, su misión en favor de la vida.

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