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Sonia Calero, terapeuta y sindicalista comprometida

Aún en las más difíciles circunstancias hay almas que no pierden su energía y luz y son capaces de espantar la oscuridad con las más sencillas acciones. Esa es una realidad en Holguín, donde a pesar del recrudecimiento de  la pandemia de la COVID-19 y los estragos causados por su variante Delta, es posible encontrar a personas que se levantan cada día con la voluntad de hacer bien lo que les toca y mucho más.

 

Sonia Calero es un ejemplo de trabajadora y dirigente sindical que suma a sus labores cotidianas grandes cantidades de amor y responsabilidad social. Foto: Cortesía de la CTC Holguín

Una de esos seres excepcionales es Sonia Calero Bauzá, dirigente sindical del único hogar de ancianos del municipio de Gibara, nombrado Carlos J. Finlay, donde se desempeña como terapeuta ocupacional, labor cuya finalidad es lograr la rehabilitación social de los abuelos y elevar su calidad de vida.

Si bien sus 32 años de desempeño laboral y sindical en el centro son señal irrefutable de su consagración al trabajo, sus iniciativas de los últimos meses hablan del compromiso para con los 57 abuelitos de la institución social y con la sociedad en general.

Yanara Guerrero Batista, miembro del Secretariado Provincial de la Central de Trabajadores de Cuba, da testimonio de la impronta de esa mujer, que ante la imposibilidad de que en el hogar de ancianos se realicen las acostumbradas actividades por parte de Cultura y Deporte, que incluían charlas, conversatorios, gimnasia matutina, torneos de dominó, concursos y otras, se ha convertido en una artista para mantener entretenidos a los abuelitos y llenarles los vacíos propiciados por la COVID-19.

Sonia, lo mismo les pone una novela o música, que les lee una poesía o genera un debate sobre determinado tema. La cuestión es que no deja sin entretenimiento a los abuelos y se desvive por hacer que tengan allí una mejor existencia.

Licenciada hace más de tres décadas en Rehabilitación Social y Ocupacional, afirma que siente gran satisfacción por pertenecer a una institución como el Hogar de Ancianos de Gibara, donde abunda el personal comprometido, como las enfermeras Madelín Téllez y Dayamí Rodríguez, que prestaron su apoyo en el Hospital Militar Fermín Valdés Domínguez, primera institución habilitada en la provincia para atender a los contagiados con COVID-19.

Así, mientras dura la lucha contra la pandemia de la COVID-19, Sonia se las arregla para aportar su grano de arena y hacer más llevadera la vida de los más longevos gibareños. Es esa su manera de aportar luz en medio de la adversidad.

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