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RETRATOS: Hijo de gato…

Foto: Agustín Borrego Torres

Foto: Agustín Borrego Torres

Tiene las manos llenas de grasa. No rehúye, las muestra con orgullo, son el símbolo de su trabajo, al que ha dedicado parte de su vida. Juan Antonio Sandamil Barrios fija la mirada en el motor del vehículo que arregla. Lo conoce muy bien, nada se le escapa, son muchos los años como mecánico.

 

Juan Antonio Sandamil Barrios, mecánico automotriz, junto a su hijo. Foto: Agustín Borrego Torres

 

Demora las palabras cuando le pregunto sobre los inicios de su vida laboral. “Desde muchacho, trabajé mucho, recogía algodón, laboraba en el campo, hasta llegué a manejar un tractor cuando vivía en Cascajal, en Villa Clara. Ayudaba a mis padres, José Antonio y Margarita”, recuerda.

Fue después del servicio militar que comenzó como mecánico automotriz, y ya en La Habana, empezó a laborar en la terminal de ómnibus, en la Víbora. Con 48 años en oficio, ha tenido que enfrentar diferentes tipos de técnica y asumir las dificultades ante la carencia de piezas de repuesto. Pero casi siempre encuentra la solución para atenuar el problema, por eso es tan codiciada su sapiencia en la Agencia de Taxis No. 10, perteneciente a la empresa Taxis-Cuba.

Dentro de sus años de experiencia ha contribuido a la formación de muchos jóvenes que han bebido de sus saberes. Sin embargo, hoy no puede evitar la alegría. A su lado está un aprendiz que lo enorgullece. Es su hijo menor, Álvaro Sandamil Peña, quien desde hace algún tiempo se prepara junto a él.

Con dos palabras el joven caracteriza al padre: “Exigente y disciplinado. A las seis de la mañana me despierta; me gusta dormir la mañana, pero con él, uno no se puede quedar atrás”.

Juan Antonio sonríe cuando lo escucha. Las palabras del muchacho son un elogio, porque sabe que la mejor manera de educar a los hijos, es siendo ejemplo para ellos.

 

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