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La Guagua: distancia social contra la Covid-19

 

Lo mismo a bordo de una guagua que en cualquier lugar, si no es al principio de la conversación, será después, o tal vez en la despedida, pero en la mayoría de las ocasiones tratarán el tema de la pandemia, y lo mismo le llamarán El Coronavirus al virus SARS-CoV-2 que a la propia enfermedad Covid-19.

De lo que trató la Mesa Redonda el viernes 20 y que se retransmitió el sábado 21 de marzo, hay infinidad de comentarios, lo mismo en las redes sociales que en las calles.

Tal y como sucede a bordo de cualquier guagua, y sin pedir la palabra, cualquier lector aquí puede referirse, entre otros asuntos, también a las medidas de la primera fase actual, la Preepidémica.

Estamos en la etapa inicial donde es posible notificar casos confirmados de viajeros procedentes de países afectados de Covid-19 y también los causados por haberse relacionado con esas personas que arribaron desde el extranjero.

La fase 2 será la de Transmisión autóctona limitada, en la que confirman casos, casi siempre en pequeñas comunidades, cuyos nexos directos con los viajeros no son posibles determinar; y la 3,  Epidémica, en la cual aumentan los contagiados sin relaciones con viajeros internacionales.

Ilustración: Alfredo Martirena Hernández.

También a bordo de esta guagua, pueden emitir comentarios digitales sobre el contexto en el que estamos con una presencia alta de enfermedades respiratorias, ante las que igual resulta conveniente aplicar Distanciamiento Social, que depende totalmente de la voluntad individual y, por supuest, de la influencia colectiva.

No es un medicamento elaborado con materias primas importadas ni cuesta nada, pero tal vez sea tanto o más difícil de lograr que una medicina, pues la efusividad al saludar y el contacto físico (besos, apretón de manos y abrazos) están muy arraigados.

Ilustración: Alfredo Martirena Hernández.

Podremos lograr el trabajo en casa y el teletrabajo que hasta el momento no progresan lo suficiente, tampoco será imposible conseguir que salgamos solo lo necesario, evitemos viajar y hasta no formar multitudes, pero harina de otro costal es practicar el Distanciamiento Social.

Estar a un metro de distancia entre personas, no tocarse los ojos, la nariz y la boca tienen que ver con hábitos, es involuntario, pero evitarlo depende de uno mismo.

Por tanto, hagamos individualmente nuestra parte, pues lo demás lo está haciendo ya el gobierno, como dice en un Comentario Digital José Antonio:

Las decisiones de la Dirección del Gobierno irradian estudio profundo y asimilación de conocimientos, labor colectiva integral, conducción magistral, humanidad sobrada, solidaridad sin límites y valentía a toda prueba. Tremendo gobierno tenemos, tremendo pueblo tenemos, tremendo país tenemos. Venceremos como siempre ha vencido la Revolución. Se triunfará. Excelente Mesa Redonda. ¡Qué orgullo siente uno de ser cubano!

Al Gobierno le corresponde:

  1. Prohibir a toda persona, con signos y síntomas respiratorios, acudir a los centros de trabajo, de estudio u otros, y garantizar que acudan al Sistema de Salud, para su evaluación.
  2. Reforzar la atención domiciliaria por el médico y la enfermera de la familia, priorizando los grupos vulnerables y la atención materno-infantil. Promover de manera diferenciada que las personas adultas mayores permanezcan en la casa.
  3. Establecer los sistemas de aviso y comunicación desde el domicilio a los servicios de salud para la asistencia médica de personas con síntomas respiratorios y el control de foco, a través de números de teléfonos y correos habilitados.
  4. Establecer en todos los sitios públicos, centros de trabajo y escuelas, de manera obligatoria, la medida de desinfección de las manos con hipoclorito de sodio al 0,1 %, para el acceso a estos.

En resumen: Sin recursos materiales, cada individuo puede aplicar medidas de defensa personal ante la Covid-19, pues basta el Distanciamiento Social (a un metro y si es más, es mejor que a menos), no tocarse la boca, la nariz, ni los ojos.

Y si le agregamos el frecuente lavado de las manos, estaremos más protegidos, pues ojalá pudieran contabilizarse cuántas enfermedades y muertes se han evitado en el mundo con esta sencilla operación que requiere, por supuesto, además del agua, jabón.

Lo que también debe convertirse en un hábito, en una necesidad tan vital como el oxígeno que respiramos, es el uso del hipoclorito, cloro o lejía, un producto que la industria cubana suministra establemente

Si no llegó a tiempo para abordar anteriores guaguas, puedo hacerlo aquí

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