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Bandera XXI Congreso: las primeras horas de un periplo por toda Cuba (+ Fotos)

Foto: Adriana Rojas Preval

Aunque no coincidiría con la hora exacta del desembarco de Antonio Maceo y Flor Crombet (llegados aquel 1ro de abril en horas de la madrugada) por Punta Duaba, perteneciente al municipio Baracoa, en la porción este de Guantánamo fue un lugar bien ajetreado desde antes de las siete de la mañana, del cuatro de febrero de 2019.

Foto: Adriana Rojas Preval

Dirigentes sindicales, obreros destacados y pobladores concurrieron llamados por el deber y el orgullo de protagonizar la arrancada de la Bandera XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) por todo el país.

Aproximadamente a las 9 y 30 horas, después de escuchar las palabras centrales pronunciadas por Juana Eglis Fernández Louit, secretaria general de la CTC en Guantánamo desde el histórico obelisco, comenzó la marcha de tres días por la provincia más oriental.

El estandarte llevado por delegados a la magna cita de los trabajadores extendió su misión de unidad, compromiso y victoria en los cuatro primeros colectivos baracoanos: otra manera de atizar empeños por la eficiencia, la calidad de los servicios, el ahorro de recursos, la productividad y el desarrollo.

Primero fue la casa de cultura municipal Cecilio Gómez Lambert, ubicado en pleno corazón del boulevard en la ciudad primada, donde un emocionado coro de: ¡YO VOTO SÍ! recibió a la bandera y asomó a no pocos transeúntes del poblado, y algún que otro turista desacontecido.

Continuaron hasta la Unidad Empresarial de Base (UEB) Municipal de Lácteos, acreedora de la bandera “Proeza Laboral” en 2018  y suministradora de leche, yogurt y otros derivados a hospitales, comedores familiares y población en general. Al llegar, los cuatro metros de ancho de su recepción no alcanzaron para visitantes y anfitriones, y entonces se ocupó la calle, donde el acontecimiento del lunes cerca de las 14 horas, no podía ser otro.

A pleno sol, con la brisa y el olor del mar, escoltada  por una nutrida caravana de tres carros (dos jeeps y una guagua) repleta de dirigentes sindicales destacados portando banderas cubanas, la insignia del congreso a los 80 años de la CTC llegó hasta el Hospital General Octavio de la Concepción y la Pedraja, centro Amigo del niño y de la Madre y más tarde, al Combinado de Áridos Baracoa. En ambos, el discurso fue unánime: “reiterar el compromiso ante el legado del comandante en jefe Fidel Castro Ruz, quien reconoció a los trabajadores como clase revolucionaria por excelencia”.

En el sitial del dispensario de salud figuraba la condición de Colectivo Moral, en tanto una pared en la dependencia constructora mostraba sus resultados como centro destacado por dos años consecutivos, la placa de colectivo XXI Congreso y el reconocimiento Por las sendas del triunfo en 2018. Sin embargo, agradecidos por la selección entre los más de 50 colectivos provinciales del periplo, leyeron comunicados, pronunciaron consignas, poemas y hubo espontáneas décimas de un trabajador emocionado.

Ya en camino hacia el municipio Maisí la jubilosa caravana asombró a pobladores de la región limítrofe, parajes de humildes casas de madera, donde sus moradores, que salieron a saludar la colorida comitiva, les abrían paso.

Un pueblo les dio la bienvenida: pioneros agitando sus pañoletas, padres y vecinos de la comunidad de Sabana hicieron saber a los recién llegados que estaban en la tierra de La Puntillita y La Cañandonga.

Así comenzó el rumbón, al pie de la escuela rural multigrado Primero de Abril, con bailes típicos y mesas cubanas dispuestas de variedades hechas de coco y boniato, festejo autóctono que celebró la estancia del estandarte destinado a presidir las sesiones finales del cónclave.

Llegó el momento singular cuando Baracoa entregó a Maisí la custodia del emblema y ahí se alzaron los vítores a Fidel y Raúl, la Revolución y el Socialismo, la central y los trabajadores. Volaron palomas desde Sabana y con ellas todo Maisí: “el primer territorio cubano en ver salir el sol”, supo que la bandera ondearía unas horas por sus montañas.

Todo lo antes relatado tomó menos de dos horas.

Cerca de las 16 y 30 la comitiva aún enardecida en consignas y vivas se detuvo en el seminternado Antonio Maceo Grajales, el único de su tipo situado en el mismo corazón maisiense.

La otra parada sería en la UEB de Servicios Técnicos municipal, a propósito del Día del Trabajador del Comercio. Más tarde, la Empresa Municipal de Comercio y Gastronomía y la UEB Alimentaria Maisí, este último Vanguardia Nacional por los resultados sostenidos en la producción de pan y dulces para el abastecimiento de más de 27 mil consumidores de nueve consejos populares, además de los surtidos de sus fábricas de conservas, caramelos, hielo y vinos.

Ya pasadas las 17 horas, camino a Imías marcó la parada la casa museo de Salustiano Leyva, hijo de aquel poblador que alojara a Martí y Gómez  después de su desembarco. Allí el estandarte cambió otra vez  de abanderado.

Fue el secretario general de la CTC en Imías quien la sostuvo a su paso por el territorio donde el aguacero sorprendió al semidesierto cubano, por eso no fue extraño que uno de los presentes dijera: “si la bandera trae la lluvia…-no podía ser más bienvenida!”

Aunque niños y adolescentes de la escuela primaria Ciro Frías tuvieron que suspender su festival deportivo recreativo organizado con motivo del acontecimiento, la comitiva no detuvo su periplo y llegó y les felicitó e intercambió con maestros y padres  todavía convocados.

La marcha los llevó a la Empresa Agroforestal de Imías, donde los trabajadores esperaban en el vestíbulo y aprovecharon para manifestar su respaldo al Yo Voto Sí, el próximo 24 de febrero.

Más tarde en San Antonio del Sur los recibieron en el policlínico  docente “IV Congreso del Partido Comunista de Cuba” y la terminal de Ómnibus Municipal, recién inaugurada.

“Acogemos con orgullo el paso de la bandera XXI Congreso de la CTC, sepan que su presencia dignifica nuestra labor y los servicios que prestamos al pueblo, llamados a la calidad, disciplina, el esfuerzo y el cumplimiento de los planes económicos”.

La noche del cuatro de febrero (a las 20 horas) ungida simbólicamente  por el clima, arreciado con fuertes lluvias y vientos, la bandera XXI Congreso de la CTC llegó a la Escuela Vocacional “Camilo Cienfuegos” de Guantánamo, donde descansó su primera jornada hasta el otro día, cuando emprendería el rumbo nuevamente.

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