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“Ha sido una decisión digna”, afirma cooperante cubano

No dudo que haya estado cansado por las más de seis horas de vuelo entre la República Federativa de Brasil y Cuba. Sin embargo, el doctor Abel Fernández Giralt sintió la necesidad —de alguna manera— de dar a conocer su indignación por las declaraciones del presidente electo Jair Bolsonaro respecto a los cooperantes cubanos que laboran en ese país hace cinco años.

Doctor Abel Fernández Giralt, instantes después de que pisara suelo patrio en las primeras horas de la madrugada del pasado 15 de noviembre, con la misión cumplida luego de tres años. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

De ahí que accedió felizmente a dialogar con Trabajadores durante las primeras horas de la madrugada de este 15 de noviembre, como integrante del contingente de internacionalistas del sector de la salud que llegó a la Patria con la misión cumplida.

El santiaguero, especialista en Medicina General Integral, laboró desde diciembre del 2015 y hasta la fecha en el estado de Río de Janeiro, en la región suburbana denominada Bajada Fluminense, municipio de Mezquita.

Comentó que los médicos cubanos llegaron en un momento complejo, cuando la derecha política articuló un plan golpista contra la presidenta Dilma Rousseff, el cual se consolidó con el apoyo del congreso y de sectores oligárquicos y, finalmente, fue separada del cargo.

En esas circunstancias —relató— comenzamos a trabajar en sectores de procedencia popular, de personas muy humildes. “Brasil me deja una experiencia importante en el orden humano, profesional, intelectual y, sobre todo, fue una oportunidad para poner en práctica lo aprendido.

“Las declaraciones racistas y despectivas del presidente electo atacan, precisamente, el carácter humano de nuestra medicina que privilegia la salud de las personas sobre lo comercial. Y esto lo apreció el pueblo brasileño; de hecho, alrededor del 95 % de esa población apoya el programa Más Médicos, donde los cubanos constituyen más del 80 %”.

Abel señaló que las universidades federales y otras instituciones realizaron estudios, cuyos resultados revelaron el impacto favorable de la misión cubana en cuanto a la reducción de la mortalidad infantil; la elevación del nivel y la calidad de vida y la disminución de las demandas hospitalarias, al fortalecerse la atención primaria.

En relación con la declaración del Ministerio de Salud Pública expresó su rotundo apoyo y manifestó que el pueblo brasileño —y Latinoamérica en sentido general— comparte tal decisión porque “es una cuestión de dignidad y honor”.

A una pregunta sobre la situación actual de Brasil y el triunfo de la derecha, aclaró que aunque él no es político sí puede ofrecer algunos criterios. “Jair Bolsonaro, una vez electo, arreció su discurso contra Cuba, se declaró contrario a todo elemento de izquierda; incluso ha hablado de `limpiar` las universidades, los sindicatos, los ministerios de todo aquello que pueda relacionarse con las ideas y posturas del Partido de los Trabajadores (PT).

“Como en otros países latinoamericanos, aquí se da el fenómeno de usar las estructuras viejas del Estado para judicializar a líderes de izquierda. Ha ocurrido con los ex presidentes Cristina Fernández y Rafael Correa, en Argentina y en Ecuador, respectivamente”.

Poseedor de un profundo conocimiento de la situación política del llamado gigante sudamericano, aseveró que desde la llegada de los doctores cubanos los círculos de la derecha han tratado de sembrar en la población un sentimiento contra el PT, asociando sobre todo la figura de Lula y de este Partido a elementos de corrupción, de desgobierno.

“La verdad es que hoy la mayoría de los presos políticos o investigados no son del PT, independientemente de que pueden haberse cometido errores.

“No resulta fácil gobernar Brasil, estamos hablando de una de las naciones más grandes del mundo, pluriétnica, pluricultural. Muchas personas la asocian solo con Río de Janeiro, Sao Paulo, y no es así. Brasil es la Amazonia, el nordeste, los sectores excluidos, incluso en las grandes ciudades.

“Rio de Janeiro es un estado desarrollado, pero con muchas desigualdades e inequidades y no solo en el orden de la salud pública, sino en la inclusión de los negros, los homosexuales, las poblaciones menos favorecidas.

“Es indudable que la oligarquía logró manipular la opinión pública con los poderosos medios de información con que cuenta.

Por ejemplo, el Canal Globo no realizó jamás un reportaje sobre la labor de los médicos cubanos en los distritos indígenas donde nunca antes hubo atención médica. Se trató de estigmatizar que nosotros estábamos allí para limitar el acceso de los profesionales brasileños. ¡Mira por dónde se han ido!

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