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Aforismos de Jesús Lara: para entender mejor nuestro paso por este mundo

A mediados del año 2010, los medios se hicieron eco de un relevante acontecimiento literario-filosófico en la prolífica vida artística  de Jesús Lara Sotelo, la publicación de sus Aforismos, suerte de examen que bajo el título de Mitología del extremo, Ediciones Cuba y prologado por el crítico, ensayista, narrador y periodista, doctor Rufo Caballero, desde las profundidades de su conciencia intenta hacernos reflexionar sobre la vida. Tal obra debiera acompañarnos siempre, para lo cual es preciso sugerir su reedición a casi una década de salir a la luz.

 

 

Ya por esa fecha Lara había publicado sus libros Paradoja: capítulo al éxtasis, Zen sin Sade, ¿Llagas o enojo insomne?, Cuarto paso, ¿Quién eres tú, God de Magod?, Ascensión al Himalaya Interior y Alicia y las odas prusianas, entre otros textos que tuvieron buena acogida por la crítica insular.

El también miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), reconocido también por sus obras pictóricas, grabados, cerámicas, escultura, fotografías, composiciones musicales y vídeos sobre arte ya tiene a su haber medio centenar de volúmenes en poesía y narrativa, además de sus aforismos, recogidos en una edición presentada por los críticos Rufo Caballero y Jorge Rivas en el año 2010 en el  Convento de San Francisco de Asís, donde igualmente dejó inaugurada una exposición de pinturas y esculturas recreadas en el calvario humano, sobre todo en las adversidades del pueblo haitiano tras el devastador terremoto que el martes 12 de enero de 2010 asoló a ese país caribeño con 44 réplicas siguientes, dejando más de 316 mil muertos y 350 mil heridos.

Jesús Lara ha realizado cerca de 80 exposiciones —personales y colectivas—, en Cuba, Estados Unidos, y en varios países de  Latinoamérica, Europa y  Asia. Su obra pictórica forma parte de colecciones privadas de más de quince jefes de estado, así como de otras personalidades e instituciones extranjeras.

Los aforismos de este artífice devienen enjundiosas sentencias en torno a la existencia humana. Según ha dicho su obra comienza por la génesis, ya que “como en todo, siempre hay un antes y un después, y no por casualidad me pregunto ¿Por qué creo pertinente llevar a la cuartilla en blanco las febriles ensoñaciones del ayer, la tiranía de la condición impertinente del hombre, de mí mismo, cuando los resultados de la humilde labor que realizo hoy son eficaces y de alguna manera útiles y halagüeños?

“¿Por qué, pues, me es absolutamente necesario y honesto revelar la fuente, la raigambre, el imán proveedor para que otros vean de cerca realmente quiénes somos, y que ese aire de misticismo y maquillaje fresco no pierdan su gracia en la dramaturgia de nuestros autoengaños, pero si su mancha de superstición y veracidad?”

Jesús Lara, devenido juez del convulso momento en que vive la humanidad, expresó al colega Jesús Dueñas Becerra, en un escrito publicado en el sitio web de la Uneac, que “en términos de arte, hay que matar el minotauro, no hay otro remedio, el arte es también dilucidar, desnudar lo inconfesable, jugárselo todo, ofrendarlo todo, porque eso somos en esencia y no otra cosa, porque allí está el substrato frondoso, ya que la calidad de las experiencias pasadas y vivenciadas acreditan el gran designio, que luego argumentará, nutrirá —de forma proteica y definitiva— la indagación, la búsqueda incesante”.

Vale la pena, en estos tiempos, retomar los aforismos de este dinámico e incansable creador para acompañarse de pensamientos y reflexiones que de algún modo pueden contribuir a entender mejor nuestro paso por este mundo y enfrentar, con crudeza y raciocinio, las adversidades que nos impone la vida.

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