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Nuevo espacio para el arte cubano en Europa (+ Fotos)

Un nuevo espacio para la difusión del arte cubano contemporáneo fue recientemente inaugurado en Sevilla, España, con la apertura de la galería de arte-taller IRLA, del pintor y escritor cubano Jesús Lara Sotelo.

 

Foto: Blasky Studio

El multidisciplinario creador celebra en este 2019 sus 30 años de vida artística. Para tal ocasión en el mes de enero, en el Centro Dulce María Loynaz, en La Habana,  fueron presentados los once libros publicados por Sotelo con prólogos y ediciones a cargo de especializadas voces del panorama literario; mientras que en mayo último exhibió Espacio vital en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba.

En el propio mes fue presentada en el espacio Sábado del Libro su segunda antología poética titulada La vaguedad y otros problemas, publicada por la editorial Letras Cubanas, con palabras del traductor y poeta Omar Pérez, con prólogo de Alberto Garrandés.

 

Foto: Blasky Studio

En el mes de junio fue organizado un homenaje a este destacado artífice durante la tercera edición del concierto Salmo de llovizna, en la Sala Ateneo del Teatro Tomás Terry, de Cienfuegos, en el que la guitarrista Ariadna Cuellar presentó temas inspirados en los poemarios Domos Magicvs y ¿Quién eres tú, God de Magod? acompañada de la Orquesta de Cámara Concierto Sur, el Coro Cantores de Cienfuegos y la Orquesta de guitarras Ensemble. En dicha sala quedó emplazada la muestra personal Tráfago de junio.

Junto a la Galería Gaudí de Madrid, Sotelo ha participado en ferias de arte como las de Marbella (julio) y Estocolmo (octubre) y ha expuesto en dos muestras colectivas en la sede de la galería madrileña.

Su galería de arte y taller IRLA, cerrará esta serie de actividades con la exposición Árbol libre de veneno, donde el artista cubano realiza un recorrido visual que comprende desde su primera exposición personal (Me refiero al hombre, 1989) hasta la fecha, abarcando discursos, lenguajes, estéticas y conceptos diversos que han definido su quehacer.

 

Foto: Blasky Studio

Jesús Lara es además escultor, ceramista, fotógrafo y videasta. Sobre esta capacidad de moverse indistintamente en diversos terrenos del arte, el desaparecido crítico de arte Rufo Caballero expresó: Lara se da la libertad de las mareas subvierte cuanto molde o linde preexista en el arte. Lo rompe todo: pasa de los géneros, de las manifestaciones, de los formatos, de los soportes, de las convenciones, de los estilos.

Tiene más de 70 exposiciones entre individuales y colectivas dentro y fuera de Cuba. Sus obras se encuentran en colecciones privadas e institucionales de países como Alemania, Colombia, España, Dinamarca, Argentina, entre otros.

 

Palabras del catálogo de la exposición Árbol Libre de Veneno

La capacidad de imaginar otros mundos nos salva de encierros cotidianos. Desviarse para llegar a la esencia de uno mismo pareciera ser todo el camino hacia donde quiere ir (revela el artista) lejos de la tecnocracia, la inestabilidad y la angustia vital.

Jesús Lara Sotelo radica en el panorama del arte cubano contemporáneo a contracorriente de tendencias, modas de turno, gusto o favoritismo público. Esto se debe, entre otros aspectos, a la vocación de hombre renacentista con que opera y se proyecta en el arte. Esa cualidad plural y diversa de su obra ha determinado que los críticos lo consideren un deudor de la alquimia de los sabios, capaz de presentar obras abstractas, paisajes, retratos, esculturas, fotografías o poemas con un absoluto sentido de contemporaneidad, belleza y fidelidad a postulados estéticos y conceptuales.

Árbol libre de veneno materializa este vivir en armonía que Sotelo consigue articular bajo una poderosa red del lenguaje, en la que incluye visiones de su mundo abstracto, pletórico de formas texturadas que delimitan la relación entre la materia y la idea, la ausencia y la presencia, lo visible y lo invisible con rasgos gestualistas e indicativos de su bonanza espiritual, de concepciones de la obra de arte a las que permance fiel a lo largo de su carrera.

El paisaje condiciona esa dimensión de lo tangible en el soporte bidimensional como una orientación autorreflexiva entre el símbolo y la emoción. El crecimiento, el tiempo, el cambio y la idea de fluir en la naturaleza activan esa fuga redentora hacia el silencio y en él, plasma la espesura de la vegetación sabiendo que todos los lugares son uno solo, aquel donde el cuerpo y el espíritu están en plena armonía.

Este viaje, de ida y vuelta a sí mismo durante 30 años de carrera artística, tiene sus raíces más profundas en la isla (o irla) y en ese tropicalismo que le ha hecho apreciar la vida como un enorme cuadro, una manifestación sensible y transformadora por la experiencia y la imaginación.

La fragilidad del ser humano y su vulnerabilidad ocupan otra zona de atención palpable en la cerámica, imbricaciones secretas y conexiones simbólicas que van mostrando las pistas de los muchos Lara que pueden coexistir desdoblándose en varias disciplinas sin perder la esencia, razón que ha desautomatizado la idea de la unilateralidad del pensamiento creativo a una invención.

Sin dudas, la selecta pero generosa entrega conmueve por la diversidad, la competencia y la tenacidad de este artífice que es raigalmente un filósofo, según apuntara el crítico de arte cubano Rufo Caballero (Matanzas 1966- La Habana 2011) quien advierte además, su perpetua regeneración y el carácter cíclico y evolutivo de su obra, con el vigor de un verdadero árbol humano del conocimiento.

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