Santo Domingo.- Cuando recibió la antorcha para el último relevo y encender el pebetero, el “Super Félix”, el más grande deportista dominicano se enjuagó los ojos y una lágrima lo delató en las grandes pantallas, ubicadas para que que lleva su nombre, el doble campeón olímpico y mundial de las vallas, corrió despacio, saludó a… Continuar leyendo


