Si la bancarización en Cuba se hubiera implementado respetando su diseño original, quizás no sería tan cuestionada por gran parte de la población, que reconoce las ventajas y las facilidades que les brinda a las personas naturales y jurídicas en materia de relaciones financieras.

No es ocioso recordar que cuando fue presentada, el Banco Central de Cuba remarcó que se iría implementando en la misma medida en que las diferentes instituciones fueran creando las condiciones materiales, que, por supuesto, incluyen el soporte tecnológico, cajeros automáticos y equipos de puntos de venta (POS).
Uno de los asuntos que más tiene en contra fue la imposición del salario en tarjetas magnéticas a trabajadores de la agroindustria azucarera y de otros sectores con residencias y puestos de trabajo en zonas remotas, donde las transacciones comerciales siguen siendo en efectivo.
He participado en varios debates sobre el tema y los afectados han explicado cómo ese proceder les alteró su sistema de vida, de trabajo y hasta nervioso. Para acceder al salario deben salir de los campos productivos, pero escasea el transporte y cuando aparece es bastante caro; en otras oportunidades después de recorrer muchísimos kilómetros por caminos malos llegan a la ciudad y a veces los bancos no tienen fluido eléctrico o se cayó la conexión, y la existencia de efectivo es casi siempre muy poca.
Cuentan que es un día agotador e improductivo, y aunque la ausencia al puesto laboral no clasifica como indisciplina, por esas horas perdidas no reciben remuneración de ningún tipo.
Y como si fuera poco, en los mercados, tiendas y puntos de venta hay dueños que no aceptan el pago de sus ofertas mediante las pasarelas digitales legalmente establecidas, ponen solo la opción de transferencia o la condicionan a determinadas cantidades de dinero, y hay casos en que les imponen multas que implican un egreso superior al valor de lo comprado.
¿Argumentos o ardides? Tratan de justificar la violación de la legislación vigente que ampara jurídicamente esta práctica que es universal, y se parapetan en la negativa de los proveedores a aceptar el pago digital y en que el acceso a las divisas es en el mercado subterráneo. Enuncian la imposibilidad de sostener sus emprendimientos en estas condiciones.
Lo cierto es que la bancarización tiene que funcionar como un sistema, no puede fallar ninguno de sus eslabones, y el chequeo y el control sistemático deben trascender el comercio minorista y poner bajo las mismas reglas a los mayoristas.
Acerca del autor
Licenciado en Periodismo (Universidad de Oriente, 1986), máster en Ciencias de la Comunicación (Facultad de Comunicación Universidad de La Habana, 2010). Inició como colaborador (1999) y desde el 2008 es corresponsal de Las Tunas. Profesor adjunto de la Universidad de Las Tunas con categoría de asistente. Cumplió misión en la República de Haití (2000) y en la República Bolivariana de Venezuela (2018-2021). Es colaborar del Periódico 26 y de la emisora provincial Radio Victoria.



El gran problema de esta medida es que quien o quienes la dictó o dictaron no depende / dependen del mismo modo de uso que el resto de la población. En teoría, «los medios idóneos» para la implementación y «aprobada por la mayoría,» están garantizados. Mientras sigamos ensayos para ver donder acertamos en lugar de salir del caos en que nos encontramos como país, este seguirá en aumento. Saludos mi gente.
Hoy 17/Julio se celebra «Día Internacional de la Justicia»!!!; pero quiero referirme a la Justicia Nacional!:
Qué legislación vigente en mi sagrada Patria autoriza a algún mortal a secuestrar la «Soberanía Monetaria», a acaparar volúmenes de papel moneda que deben llenar almacenes, a tener más que los bancos, a usarlo para evadir el fisco, a poner a girar a su alrededor a los 10 millones de cubanos con toda la impunidad del mundo sin que nadie los toque, a poner a nuestros viejos (30%) a renegar de todo lo que le han entregado a esta Revolución…
Qué hace la Fiscalía, la Contraluría, la Policía, la Inteligencia, Tribunales, las organizaciones políticas y de masas ante tanta impunidad, abuso, corrupción y corruptores, complices e irrespeto nacional…
Este desastre económico-social de nuestra sociedad, permitido y admitido y nunca explicado del «pi al pa», tiene que acabarse ayer y no puede esperar porque las reglas económicas, en su lenta solución arregle un problema tan denigrante, ofensor de nuestra moral y muchísimo menos en preludio de algo que nadie quiere suceda.
La sociedad casi entera, menos aquellos que se han enriquecido con el sufrimiento de un pueblo heróico, aplaudirán y fortalecerán la unidad de nuestra querida Patria!!!
¿y QUIEN RESPONDE OFICIALMENTE DE UNA VEZ Y POR TODAS SOBRE ESO? se acaba, o se acabó, el tiempo para reaccionar y tomar decisiones, que nos vemos asfixiados e impotentes para comprar alimentos y servicios.