Frigel no está frío

Frigel no está frío

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No pocas personas vieron en la crea­ción de las mipymes en Cuba —me cuento entre ellas— una de las po­sibles soluciones a muchos de los problemas que, en ese momento —agosto del 2021— afectaban la economía nacional. Y aun­que hoy poco ha variado ese personal criterio, no es menos cierto que la realidad prevalecien­te en el país hace creer a algunos que en estos momentos es más profunda la brecha entre las de capital privado y las estatales.

Tatiana Rodríguez Vigoa, la administradora de la mipyme estatal Frigel, dedicada a servicios de refrigeración y climatización. “Nosotros vamos adonde nos llamen los clientes”. Foto: Carlos Vanega

Dedicada a servicios de climatización y refrigeración, perteneciente a la Empresa de Refrigeración y Calderas (RC), del Ministerio de Industrias, el colectivo laboral de Frigel se mueve actualmente entre las calamidades por la escasez casi total de combustible y un grupo de circunstancias provocadas, según algunos de sus directivos, por la condición de mipyme estatal.

A pesar de todo, en Frigel, entidad enclava­da en el municipio capitalino de Marianao, el salario contrasta para bien, pues el pasado año lograron como promedio más de 25 mil pesos mensuales por la aplicación del llamado destajo colectivo, un sistema que permite a cada una de sus nueve brigadas vinculadas directamente a la producción ganar hasta el 20 % del valor del trabajo realizado, algo muy alentador en un escenario en que los ingresos en la mayor parte de los centros laborales apenas alcanza para satisfacer algunas de las necesidades más perentorias.

La labor que realizan es amplia, cara, es­pecializada, ya que brindan mantenimiento, asistencia técnica, montaje y puesta en marcha de equipos o sistemas de refrigeración y cli­matización en centros claves de la salud, de los ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucio­narias y del Interior, Encomed, BioCubaFar­ma, frigoríficos, terminal de cruceros y otros. “Vamos a cualquier lugar del país, adonde nos llamen los clientes”, asegura la administradora Tatiana Rodríguez Vigoa.

“A la población, agrega, les atendemos sus equipos domésticos de climatización, aunque en el caso de los refrigeradores no estamos brindando servicios porque las piezas y otros insumos se nos complican mucho”, refiere.

En sentido general, el quehacer de los casi 50 trabajadores de Frigel les brindó positivos resultados en el 2025, entre ellos, ingresos tota­les por más de 50 millones de pesos y utilidades por casi 8 millones de pesos. Pero, las tensiones también van en aumento.

 

No todo es color de rosas

Félix Díaz Ramírez, jefe del Grupo de Gestión Contable Financiera, es claro en sus valoracio­nes: “Si fuéramos una mipyme privada de se­guro tuviéramos un grupo de ventajas. Quizás algunos digan que somos independientes, pero no, no lo somos, porque son pocas nuestras fa­cultades con respecto a las privadas.

“Carecemos de autorización para usar di­visas, sin embargo la necesitamos para reabas­tecernos de muchas cosas, como herramientas, combustibles, transporte. Incluso para com­prar algunos triciclos eléctricos, que garanti­zarían buena parte de nuestra gestión”, destaca el económico.

“Si para cumplir un contrato con una em­presa nacional hace falta un insumo que se co­mercializa en divisas nosotros le hacemos una defectación y la entidad tiene que ponerla para comprar ese insumo. No podemos cobrar en esa moneda, con la salvedad de si el trabajo es en la Zona Especial de Desarrollo Mariel. Todo eso limita nuestra capacidad de liquidez”, precisa Díaz Ramírez.

Al respecto, la administradora enfatiza que esa problemática no responde a un capricho. “Estamos previstos como un apoyo a la pobla­ción y a la empresa estatal, de ahí que los pre­cios sean inferiores a los de mipymes privadas y de trabajadores por cuenta propia.

“Hay servicios que para poder cumplirlos tenemos que pagar, de nuestro presupuesto, el viaje a un grupo de trabajadores desde sus lu­gares de residencia. ¡Lo que les cobren! Pero tienen que venir para cumplir su labor.

“La otra alternativa, explica la adminis­tradora, es que el cliente nos ponga algún com­bustible o nos vengan a recoger. Son alternati­vas que entre todos debemos buscar. De hecho, hay organismos que nos ayudan mucho, pero lamentablemente, será difícil cumplir con los planes del 2026”.

 

Sin precios de oferta y demanda

Trabajadores de Frigel en plena acción productiva. Foto: Cortesía de Frigel

No obstante el elevado número de medidas que flexibilizan hoy la gestión económico producti­va, en la práctica se hace muy difícil armonizar la voluntad política de proteger a la población y a la empresa estatal frente a una realidad que se impone con fuerza cada vez mayor: lo im­prescindible de poder acceder a la divisa.

“Precisamente por los precios, no podemos atender a todas las personas naturales que ne­cesitan el servicio. Si bien tenemos nuestra car­tera de proveedores, hay productos que se nos hacen esquivos, pues se debe mover la ficha de costos”.

Ante la pregunta de si pueden exportar, responde María del Carmen López Gallo, jefa del Grupo Comercial: “Sí, podríamos hacerlo; estamos autorizados. Antes, cuando éramos una unidad empresarial de base, exportába­mos servicios y teníamos algunos trabajadores en Venezuela como parte de un proyecto nacio­nal”, añade.

“Estamos autorizados por la junta de socios para gestiones vinculadas al mercado extran­jero; incluso RC incursiona en la exportación y solo tendríamos que vincularnos. Pero debemos tener un fondo en divisas aquí adentro para so­ñar hacia afuera. Si no es así, cómo entonces podríamos sufragar esos gastos”, se preguntan Félix y Tatiana.

Sobre el tema, Díaz Ramírez valoró de posi­tivo las variantes que ahora les brinda la apro­bación del Decreto Ley 114 del 2025, a través del cual podrían asociarse con una empresa ya dedicada a la exportación “Esa sería una vía que hay que estudiar con prontitud”, subraya.

 

Junta de socios

En la reunión anual de la junta, Frigel rinde cuentas al socio sobre los resultados del año an­terior y hace sus propuestas para el entrante. “Según las normativas acordadas, es el socio quien aprueba mi salario, aunque lo que ga­nan nuestros trabajadores es decisión de Fri­gel. Para eso no tenemos que pedir permiso, al igual que en lo referido a la plantilla, estructu­ra, puestos de trabajo y otros aspectos organi­zativos”, aclara.

“Por ejemplo, de los casi 8 millones de pe­sos de utilidades del 2025, por acuerdo de la Junta tenemos que dar el 50 % al socio mayo­ritario y único, la Empresa de Refrigeración y Calderas y nosotros determinamos cómo dis­tribuir el otro 50 %”, afirma finalmente el eco­nómico.

Históricamente, los planes productivos de Frigel han sido menores a principios de año, pero este 2026, al igual que para el resto de la economía, ha estado marcado por el drástico corte en la llegada de combustibles. Por ello, de una previsión de 5 millones de pesos a producir en febrero, solo alcanzaron 1,5 millones.

Frigel no renuncia a sus planificaciones anuales, que en el actual también superan los 53 millones de pesos.

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