Camagüey.— En la ciudad natal de Ignacio Agramonte hay un inmueble que va de un lugar a otro. Se trata de la Casa de la Décima de la provincia, un sueño de mucho tiempo del destacado poeta, profesor literario y promotor cultural Alejandro González Bermúdez, deseo compartido por los creadores de ese complejo artístico-literario, en sus variantes escrita y oral improvisada, conocida como repentismo.
Después de varios años de gestiones que tuvieron oído atento en las direcciones provinciales del Libro y de la Cultura, así como de otras instituciones —aunque no faltaron, como siempre, escuchas desatentos—, el sueño se hizo realidad con el reconocimiento como entidad de la Casa de la Décima Gabriel Llanes, que rinde tributo a un maestro de repentistas, nacido en 1951 y fallecido en el 2018.
Lógicamente, se designó a Alejandro como su director, y se le asignó un inmueble con muy buenas condiciones para la soñada institución, pero necesitado de una reparación capital que no ha podido ser acometida, ni podrá serlo en el futuro inmediato.
Por tales razones, Alejandro y los poetas decimistas decidieron mantener la vida de la Casa de forma itinerante, con un conjunto de acciones literarias y artísticas, algunas de ellas ya emprendidas desde antes en esta villa que se precia, con justicia, de ser la cuna de la literatura cubana.
El espacio insignia de la vitalidad de la Casa es La terraza campesina, creado y conducido por el propio González Bermúdez y con la entusiasta afluencia de escritores, improvisadores y público amante de la estrofa nacional, actualmente los terceros viernes de cada mes en el Café Alberto, en el patio de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, aunque transita además por escenarios diversos.
Valga decir que en los capítulos camagüeyanos de la Feria del Libro La terraza campesina tiene presencia diaria en las áreas habituales de esa cita editorial. Igualmente participa en las agendas de las semanas de la cultura, las fiestas de los jóvenes creadores, los planes de verano y otros eventos de las direcciones del Libro y la Cultura.
El Grupo Ala Décima —entidad del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (Cidvi), de la cual es Alejandro el coordinador en la provincia— ha podido contar con los aires de esta Terraza para la entrega diferida de lauros a autores camagüeyanos en sus concursos nacionales, como Ala Décima y el de glosas Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí.
Otra acción cultural de envergadura de la Casa es la jornada Madrigal de la Neblina, una vez al año en el contexto del Día de la Décima Iberoamericana y aniversario del nacimiento de Naborí, jolgorio literario y artístico que desde hace cinco años transcurre del 28 al 30 de septiembre.
La huella vital de esta institución itinerante abarca otros muchos encuentros sistemáticos como el Callejón de la décima, el último sábado de cada mes en el conocido Callejón de los milagros, o la peña Gabriel Llanes, conducida por quien fuera uno de sus compañeros en el repentismo, el también maestro improvisador Héctor Peláez, los terceros jueves en el Centro Cultural Librería Ateneo.
Otros veteranos de la oralidad son asiduos colaboradores de la Casa, como el repentista Nelson Lima y Eneida Sosa, llamada la Reina de la Tonada, amén de otros poetas cultivadores de la improvisación, en su mayoría jóvenes, así como una pléyade de escritores noveles que sorprenden frecuentemente con sus lauros en certámenes nacionales.
Una inyección de nueva sangre creativa es sin duda la del colectivo Caribe Son, constituido hace tres lustros. Su actual sexta generación solicitó la incorporación al elenco de la Casa unos dos años atrás y ha sido un respaldo fundamental como complemento musical de alta calidad a todos estos empeños de la literatura y el arte en torno a la poesía en el formato de 10 versos.

