Apenas avanzó la reunión Rolando Collazo, administrador de la bodega Domingo Rojo, de Artemisa, con unos 40 años en el sector, lanzó una interrogante ante funcionarios del Sindicato Nacional de Trabajadores del Comercio, la Gastronomía y los Servicios, directivos del ministerio afin, entre otros, que intercambiaban acerca de cómo transformar la gestión frente a los consumidores.
¿Por qué, en caso de contar con un colectivo experimentado que desee asumir un proyecto, no se apoya con un crédito bancario? Preguntó, en tanto reconocía que los bodegueros conocen el entorno, las familias vulnerables, quienes precisan apoyo y cómo encaminar una forma de gestión que favorezca a los vecinos con productos según sus necesidades. Pero, no todos tienen capital para ello.
“Cualquier viaje en busca de mercancías cuesta más de 100 mil pesos, es tema a replantearse la seguridad de los locales, y el almacenamiento de los productos, porque de
ellos depende la estabilidad en las ventas”, argumentaba.
Por otro lado, opinaron del cese del contrato laboral con comercio, la incorporación al trabajo no estatal y la preocupación con el salario hasta que la nueva forma de
gestión tenga ganancias; mientras, hubo quien aludió a la bodega donde trabaja durante años sin proyección aún, y también acerca de los demorados trámites en el Registro Comercial y la Oficina Nacional de Atención Tributaria.
Aunque, las transformaciones en la gastronomía, los servicios y el comercio, han sido debatidas, y en el municipio cabecera de Artemisa de las 62 bodegas solo le
resta definir qué mecanismo implementar en 17 de ellas, no hay claridad absoluta del funcionamiento de los nueve mercados de barrio previstos, del pago por metro cuadrado del arrendamiento y la ubicación de los trabajadores que no deseen integrarse a la nueva forma de gestión.
La preocupación de un mercado mayorista inexistente, que garantice precios asequibles a productos de mayor demanda y el uso obligatorio de las pasarelas de pago son parte de las preocupaciones que los artemiseños develaron.
¿Decide la forma de gestión o el desempeño?
Lisbeht Bermúdez Rodes, secretaria de la CTC en la provincia, aludió a que las unidades deberán modificar sus horarios, y tendrán que estudiar a sus consumidores en
zonas urbanas y rurales, para cumplir sus expectativas.
Inalvis Smith, viceministra de Comercio Interior, explicó de la lentitud del proceso en el país, y en la provincia solo San Antonio de los Baños, entre los 11 municipios- ha
logrado convertir dos establecimientos en Mercado de Barrio; sin embargo, para concretar la experiencia se han publicado una treintena de normas jurídicas y tres decretos leyes, que merecen debatirse más con los dirigentes sindicales y los colectivos obreros”, acotó.
“Habrá que lograr encadenamientos con otras entidades estatales y no estatales, inaugurar mercados de abasto, que la plantilla de trabajadores sea más objetiva, y hacer
corresponder los salarios con los aportes e ingresos”, apuntó.
Cuando Ana Teresa Mustelier Chachabal, directora de la Unidad Básica Empresarial de Comercio en el municipio de Artemisa, se refería a que, de más de 900 trabajadores, hasta hoy 457 están vinculados de una forma u otra a sus unidades, razonaba la comprensión que han tenido en el cambio de la gestión de su objeto social, en dejar a un lado la inmovilidad y brindar un servicio sostenible.
El encanto, La Alegría, La Mejor… La Favorita… nombres llamativos de bodegas artemiseñas, tendrán que hacer uso de ese apelativo para reinventarse en un tiempo que exige cambios urgentes, pero a la ajustados a las 176 transformaciones, como un traje a la medida.