No existen procesos turísticos perfectos, nada lo es, menos en un sector en extremo exigente como la industria de los viajes, donde la percepción de la experiencia pasa inexorablemente por la subjetividad del receptor del servicio.

En los alojamientos, corazón de la actividad de ocio, es aún más complejo satisfacer las expectativas de los clientes, algo que debería ser regla y no excepción en cualquier destino mundial. En el de Cuba ahora suele haber más lo segundo que lo primero.
Mediada por factores externos y su notable repercusión hoteles adentro, sabemos bien que hoy la práctica del turismo en la Mayor de las Antillas es un ejercicio en extremo complicado. Si en esa realidad de problemas energéticos o de abastecimientos para cumplir estándares hay hospedajes que logran complacer, y además lo normalizan, es cuando menos admirable.
En Varadero, principal balneario cubano, hay alojamientos que lo consiguen. En el selecto grupo siempre está Palmeras, el legendario hospedaje fruto de la primera empresa mixta surgida en el país.


Basta asomarse al perfil de la red social Facebook para notar los recurrentes elogios a este grande de la hotelería, que sigue siendo un Sol, aunque ya no esté operado por la cadena española Meliá.
Quizás por eso no asombre verlo entre los ganadores de la condición de Líder de la Calidad, entregada hace unos días por la delegación del Ministerio de Turismo (MINTUR) en la occidental provincia de Matanzas.
“Es el colectivo con su trabajo, dedicación y profesionalidad eje central de este reconocimiento”, publicó en su perfil de Facebook Arnaldo Díaz Hiedra, secretario general del buró sindical.
Atribuyó el lauro al “alto nivel alcanzado en la prestación del servicio hotelero de forma integral, respaldo para muy buenos porcentajes de repitencia y evaluación de los clientes en encuestas, opiniones y redes sociales”.


El propio Arnaldo ha asociado en varias ocasiones el éxito del hospedaje al trabajo en equipo, al control sistemático, a una dirección certera y a un colectivo muy profesional, resultados que por 16 veces le merecieron la categoría superior de Vanguardia Nacional, máximo mérito concedido entidades con excelente cumplimiento de eficiencia económica y sindical.
La distinción define al colectivo desde su inauguración el 10 de mayo de 1990. Darse al cliente nació con sus fundadores, y para suerte del hotel, eso lo heredan los que llegan después. No es casual entonces que la calidad siempre quiera ir a Palmeras.

