Cada día conocemos de pronunciamientos y denuncias desde sectores populares, gobiernos y personalidades del mundo contra la política que desde hace más de 60 años Estados Unidos aplica contra Cuba. Su bloqueo económico, comercial y financiero, endurecido desde enero del 2026, limita el acceso a combustibles afectando la generación de energía eléctrica, el bombeo de agua, el funcionamiento de hospitales, la producción y distribución de alimentos para la población, entre otros.

Representantes de 52 partidos de 39 países que participaron en el XXX Seminario Internacional “Los partidos y una nueva sociedad” realizado en México hace unos días, exigieron poner fin a la escalada de agresiones económicas que mantiene Washington contra La Habana.
En Rusia, el Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento) condenó las acciones estadounidenses destinadas a desestabilizar la situación política y económica en Cuba. Respaldó las demandas del pueblo cubano para que se excluya a la mayor isla de las Antillas de la lista de países patrocinadoras del terrorismo que mantiene el Departamento de Estado de EE.UU. Defendió la necesidad de poner fin al bloqueo, y la derogación de la Ley Helms-Burton que impide desarrollar relaciones comerciales, económicas y financieras con otros países.
A pesar de esa realidad mundial, y a pocos días de que Cuba presente ante la Asamblea General de Naciones Unidas su informe anual “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, que durante más de 3 décadas ha sido respaldado por abrumadora mayoría; despachos de prensa dan cuenta que el secretario de Estado Marco Rubio, presionó al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a sumar a su Gobierno para promover en las Naciones Unidas “prioridades compartidas”, entre las cuales figura Cuba.
Mientras, el presidente Donald Trump sigue en campaña por los republicanos hacia las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, enfrentando un creciente descontento popular y preocupaciones por la economía doméstica, pero con el apoyo de magnates como Elon Musk que le ha donado cerca de 300 millones de dólares para los comicios. Como otras veces, amenaza a Irán al que no ha podido robar sus recursos naturales, pero ya anunció que pronto comenzarán las exploraciones a gran escala de petróleo, gas y minerales en Groenlandia y destacó el potencial defensivo del territorio ártico. (Con información de agencias)

