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Recuerdos cubanos en Bakú

Ocho años después lle­gamos a esta ciudad y hay recuerdos inolvida­bles. Y me refiero no solo a lo deportivo con los judocas cubanos, sino también en cuanto al ambiente de fiesta que genera un campeonato mundial como este; que tuvo este domingo sus primeros campeones en la sala deportiva Natio­nal Gymnastics Arena, repleta de seguidores de este arte marcial.

Maylin del Toro e Iván Silva, dos cartas cubanas para medallas. Foto: Creación de inteligencia artificial en las redes sociales

Pero volvamos a los recuerdos. Fue preci­samente aquí en 2018, cuando el yumurino Iván Silva sumó mejor desempeño en lides uni­versales al conseguir plata y ceder única­mente en la final de los 90 kilos ante el español Nikoloz Sherazadishvi­li; en tanto nuestra Ida­lis Ortiz (+78 kg) sumó su octava presea en estos certámenes, con idéntico color del metal que Silva.

Maylín del Toro (63 kg), capitana de nuestra escuadra femeni­na hoy, rubricó también ese año en suelo azerí su mejor desempe­ño en el máximo torneo que organiza anualmente la Federación Internacional de Judo con un quinto y peleado escaño, al caer por bronce frente a la eslovena Tina Trstenjak.

Resultó ese el último mundial en el que Cuba alcanzó dos o más medallas, ya que luego solo una plata de Idalis en Tokio 2019 y el tí­tulo de Andy Granda en Tashkent 2022 han podido incrementar la bolsa de 79 medallas históricas en estos torneos (19-22-38), válido todavía para ser la quinta nación en la tabla de todos los tiempos.

El clima que nos ha dado la bienvenida en esta ciudad es agra­dable en la mañana y tarde y algo más frío en las noches (llega a estar por debajo de los 10 grados), aunque lo más impresionante para el viajero es que hace ocho años vimos decenas de grúas por doquier y hoy apreciamos grandes avenidas, torres de apartamen­tos u oficinas con diseños bien originales y sobre todo un desarro­llo económico impresionante.

Hay muchos recuerdos de Bakú para el periodista que llega y busca sus fotos del 2018 en la computadora y se pregunta con madurez: ¿ha cambiado la ciudad, he cambiado yo? Y sale directo a escribir y conocer, a ver el mejor judo del mundo y a hablar con niños deseosos de ser campeones. Ese también es el legado de una cita como esta en la llamada ciudad de los vientos.

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