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En línea con el amor

Esta vez, el colectivo de la sección sindical de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), en Güira de Melena, Artemisa, se alejó de sus acostumbrados oficios diarios, para establecer comunicación con quienes, en el taller de personas en situación de discapacidad de su terruño, hacen oda a la voluntad de ser útiles.

Llegaron allí, donde limitados físicos motores, débiles visuales, ciegos, sordos e hipoacúsicos, 13 en total, entre ellos seis mujeres, realizan labores, en su mayoría manufactureras, para las cuales se gestiona con estabilidad la materia prima, desde la Empresa Provincial de Producciones Varias, a la cual pertenecen.

 

Los trabajadores en situación de vulnerabilidad agradecen el gesto de los comunicadores. Foto: Archivo Yudaisis Moreno

 

Nilsi Pineda Ramírez, secretaria de la Central de Trabajadores de Cuba en el municipio más agrícola de la provincia, cuenta del empeño del movimiento sindical por tocar corazones, acercarse a quienes más lo necesitan, apoyarse unos a otros, darse las manos en momentos tan convulsos para la economía cubana.

José Antonio Camerota Godoy, fue de los que dejó también a un lado el traslado de nylon para tendederas, los files, sobres, cajitas de cartón para cumpleaños, juguetes como muñecas de trapo, conectores de electricidad, vasos plásticos, u otra mercancía útil que elabora con sus manos, para brindar lo que también contenta, la mejor de las sonrisas.

 

 

Una foto colectiva en línea con el amor queda para que acciones así se multipliquen. Foto: Cortesía CTC Güira de Melena

¿Qué importa de cuánto llenaron la caja, si lo más sensible de los güireños de las telecomunicaciones estuvo en la alegría, el gesto, en dedicar tiempo a otros afiliados en situación de discapacidad?

Una foto colectiva selló el encuentro. Se la pasaron de móvil en móvil, pero más que eso, la tatuaron en la historia de un movimiento sindical caracterizado por la solidaridad, lo cual siempre nos salva, y por ello jóvenes en situación de discapacidad como Yiset Pérez Rodríguez, de solo 25 años, con la misma mano que recibe el donativo, mañana es útil, haciendo tendederas para otros güireños.

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