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Don Pereda no espera

Artemisa.—“Ha sido una salva­ción”, resume Isleydis Álvarez Gar­cía, médica veterinaria de la unidad empresarial de base Cría Lindero, perteneciente a la Empresa Porcino Artemisa, el encadenamiento con la mediana empresa Don Pereda, que desde marzo provee del alimento necesario a puercas, verracos y cer­dos recién nacidos.

El fin es cebar los cerdos para la venta directa a la población, por ello la salud de las crías es imprescindible. Foto: Yudaisis Moreno Benítez

De los momentos más tristes en esta unidad reseña el inicio del año 2026: “Se acabó un polvo de arroz entregado en diciembre del 2025 para paliar la alimentación de los cerdos. No entró más pienso ni te­níamos agua para dar a los anima­les por la rotura del motor que nos abastecía.

“Cada mañana morían dece­nas de puercas, muchas en estado de gestación; otras abortaban, y la mortalidad colmaba las naves por encima de cualquier pronós­tico. Andábamos de manos medio atadas, sin saber qué hacer, y a expensas de brotes infecciosos de sarna, diarreas… que condujeran al cierre completo de la unidad”.

En medio del deterioro se con­vocó a productores privados del te­rritorio, con posibilidades de asu­mir lo que a la empresa le era más complicado dado el bloqueo del Gobierno de Estados Unidos con­tra Cuba y otras agravantes que desataban el déficit alimentario de la masa.

 

Otro renacer

Yoicel Pereda Milian, experimen­tado en convenios de cría de cerdos con la Empresa Porcino, y con re­sultados alentadores en la produc­ción de pienso seco y alianzas con otras formas de gestión en función del alimento animal, no dudó, y en marzo inició el bregar en Lindero como titular de una mediana em­presa no estatal.

Ya se aprecian los resultados de la nueva esperiencia. Foto: Yudaisis Moreno Benítez

Sus primeros pasos lo llevaron hasta la recuperación de la bomba de agua quemada, el rescate de la infraestructura de algunas naves afectadas desde el paso del huracán Rafael, la iluminación de la unidad que prioriza la energía solar, la res­titución de cercas perimetrales, la limpieza, pintura y embellecimien­to de toda el área.

Yudel Oliva Vigoa, director des­de hace cuatro años de Lindero, con una década en Porcino Artemisa, reconoce que trabajar con la nueva forma de gestión es una fortaleza.

“Aunque aún la empresa asu­me el salario de los 27 trabajadores con unos 4 mil pesos de promedio, sí mejoramos sus condiciones en función de garantizar estabilidad laboral y la motivación.

“Don Pereda los traslada en un triciclo eléctrico hasta la entidad, a unos 10 kilómetros de la cabecera; además, asume gastos diarios de merienda y almuerzo, les entrega 10 libras de carne de cerdo cada cier­to tiempo, y las celebraciones por el Día de las Madres, los Padres, el Primero de Mayo, el 26 de Julio…

Para Yusiel Cabreales Valdés, técnica en Veterinaria, van por un buen camino. Aquí realizó sus prácticas laborales, se graduó y está en etapa de adiestramiento.

“Empecé en la reproducción cuando eso era un caos: muchas muertes. Ahora atiendo una nave de maternidad. Echo comida par de veces al día. Y si veo los come­deros vacíos vuelvo a rociar pien­so a las cinco puercas paridas, las 28 en preparto y las primeras 35 crías, nacidas con esta forma de gestión, que no tienen ni 20 días”, dice.

Lindero y Don Pereda aspiran a ser la primera asociación económica de su tipo en Cuba, en Porcino; mien­tras, Artemisa suma en plataforma otras propuestas para fomentar la crianza de cerdos, con nuevas opor­tunidades, a favor de las alianzas entre diferentes formas de gestión.

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