Desde el primer oro de la ciclista Marlies Mejías en la contrarreloj hasta el último regalado por el envión de la pesista Marifélix Sarría, hubo desempeños brillantes que terminaron o no en podios, pues la rivalidad en la región ha crecido en no pocas disciplinas y mucho ha tenido que ver el aporte de entrenadores cubanos: 106 con 19 países, quienes festejaron 52 coronas y 193 metales.
De antemano se sabía que las 72 doradas de San Salvador no eran el objetivo. En aquella cita 20 deportes aportaron al menos un cetro, ahora solo lo hicieron 15, y de ellos 13 repitieron; en tanto se sumaron felizmente el bádminton y el voleibol de playa, con brillantes páginas para Taymara Oropesa y la pareja varonil, respectivamente.
El atletismo y la lucha marcaron el ritmo de los campeones con una decena cada uno. Luego el judo con seis, el canotaje con cinco y el taekwondo con tres marcaron el mejor acumulado. Entre esos cinco deportes se concentró el 67 % de nuestros oros. Si hubiera que destacar nombres, en las pistas las bimonarcas Anisleidis Ochoa y Daily Cooper; Arletis de la Caridad con su tercer título consecutivo en taekwondo y la canoísta Yarisleidis Cirilo, triple triunfadora en estos Juegos, incluida una modalidad mixta.
De lujo y con letras de heroicidad las victorias del hockey sobre césped y balonmano en los dos sexos. En el caso de los primeros con el plus de que no tienen atletas contratados ni topes internacionales como los segundos. Su preparación fue entre apagones y muchas carencias. Lo que nunca les faltó fue la decisión de vencer.
El remo, el kárate, las pesas y el ciclismo también merecen reverencias. Las historias detrás del tricampeón remero Reidy Cardona, el karateca Lousbel Velázquez, el pesista Otto Oñate y la pedalista Mejías darían libros fabulosos de entrega y amor a su terruño. Tampoco es posible olvidar a Dayira Mesa, única dorada de nuestra escuela de boxeo y primera mujer que lo logra por Cuba desde que compiten en estas lides.
El recuento justo debe mencionar el aporte del ajedrez, gimnasia artística y rítmica, clavados, esgrima, tiro deportivo, velas, raquetbol, tenis de mesa, triatlón, tiro con arco, voleibol y natación, que completan la lista de 25 disciplinas medallistas.
Y lo que no es color de rosas en medio de tantas hazañas hay que decirlo con la misma claridad. El béisbol con su salida del podio por vez primera en 60 años no cumplió expectativas después de una primera ronda en la que terminaron invictos. La selección varonil de voleibol dejó un sabor de insatisfacción con su bronce porque calidad les sobraba; y la escuadra masculina de boxeo sin un oro no la recuerda ni el más puntilloso estadístico.
Para quienes pudimos disfrutar de los Juegos, lo escrito por nuestra delegación clasifica de proeza sin chovinismo. Cuba vive uno de sus más duros años económicos y el deporte se lo ha sentido hasta la médula, pues esa actividad cuesta millones. Y hoy la prioridad del país es sobrevivir, con una energía y alimentación bien golpeadas por el asfixiante bloqueo del Gobierno de Estados Unidos.
No obstante, fuimos a competir con el corazón y con más c… Regresamos terceros por naciones y ni siquiera eso es lo más importante. Prefiero quedarme con una expresión repetida muchas veces en tierra quisqueyana por amigos y adversarios: “A Cuba, a esos deportistas, hay que respetarlos siempre”.