Este viernes 14 de agosto, a las 11:00 a.m., en la Sala Nicolás Guillén del Centro Cultural de Línea y 18, como parte del programa de la Feria Internacional del Libro de La Habana, se presentó en Cuba la colección 25 para el 25, del Fondo de Cultura Económica (FCE), de México; presentación que estuvo a cargo de Abel Prieto Jiménez, presidente de la Casa de las Américas, Paco Ignacio Taibo II, director general del FCE y el Excelentísimo señor Miguel Díaz Reinoso, Embajador de México en Cuba.

El proyecto 25 para el 25 es una iniciativa de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum Pardo, y a través de este se distribuirán gratuitamente 2.5 millones de libros a jóvenes de 15 a 30 años, de 14 países de América Latina, entre los que también se incluye a Cuba.
En exclusiva para Prensa Latina, y durante el acto de presentación en la Feria del Libro, Abel Prieto calificó al proyecto como hermosísimo, y rescató una frase dicha por él mismo en una presentación anterior y citada por el embajador mexicano: “Libros y no bombas”, un parafraseo a su vez de lo expresado por el Comandante en Jefe, Fidel Castro: Médicos y no bombas.
El 17 de diciembre del pasado año en el Capitolio Nacional, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, simultáneamente a la presentación inaugural de su homóloga desde el Zócalo en la Ciudad de México, dio luz verde al inicio de este proyecto educativo y cultural.
Es una iniciativa del gobierno de esa nación hermana y de su Fondo de Cultura Económica, que el mandatario cubano definió como «un puente de papel y tinta que une a las juventudes de nuestra América».
En aquella ocasión, Díaz-Canel Bermúdez dijo que “con esta notable colección honramos nuestra historia común de cultura, solidaridad, hospitalidad y rebeldía. Estos libros que hoy México pone en las manos de la juventud cubana dan continuidad a ese diálogo entrañable y profundo, de siglos.
“25 para el 25 nace con una convicción sencilla y poderosa: la juventud de América Latina y el Caribe merece tener libros en las manos, no solo en las vitrinas. Merece historias que hablen de sus barrios, de sus dolores, de sus esperanzas; voces que se atreven a cuestionar. Cada ejemplar de esta colección es una invitación a mirar con otros ojos el pasado y el presente de nuestra región, afirmó. Son libros escritos por latinoamericanos y latinoamericanas que se atrevieron a decir no a la injusticia y sí a la dignidad de nuestros pueblos”, dijo el presidente cubano, quien agradeció a México por incluirnos en este hermoso proyecto.
“Que nos hayan incluido en esta iniciativa, valoró, es un acto de justicia con la Revolución cubana y con su líder histórico, el Comandante en Jefe Fidel Castro, y su voluntad jamás abandonada de fomentar la lectura como fuente fundamental del conocimiento. Gracias por la generosa iniciativa que permitirá a miles de jóvenes y adolescentes acceder gratuitamente a obras fundamentales de la literatura universal y latinoamericana. ¡Gracias, México, por compartir con nosotros el poder transformador de los libros!».
Mientras, en la Ciudad de México se abría la primera caja de libros para poner en marcha este proyecto de fomento a la lectura; en La Habana se celebraba también la ceremonia que igualmente tuvo como moderador al intelectual Abel Prieto Jiménez, quien consideró que mientras Cuba y México reparten y regalan libros a los jóvenes, otros reparten bombas y amenazas. Nosotros, dijo, estamos compartiendo la cultura.
Por su parte, el embajador mexicano Miguel Díaz Reynoso, dijo que para su país era un gran honor contribuir con este pueblo educado en la lectura. Este es un modesto regalo para Cuba y sus jóvenes. Y habló que la colección era una apuesta por la memoria de la región. Cuba solo quiere vivir en paz, afirmó, y Cuba no está sola en esa lucha, cuenta con México.
Está hermosa colección reúne autores como Juan Gelman, Gabriel García Márquez, Roberto Fernández Retamar, Eduardo Galeano, Juan Carlos Onetti, Andrés Caicedo, Luis Britto García, Mario Benedetti, Piedad Bonnett, Adela Fernández, entre otros.
La entrada a la Sala Nicolás Guillén del Centro Cultural de Línea y 18, fue libre y todos los jóvenes asistentes pudieron obtener los libros de manera gratuita.
(Con información de la Presidencia de Cuba)

