Santo Domingo.- El holguinero Yasiel González levantó la bola, salió a buscar el jonrón como los grandes, como hacen los cuartos bates. Con dos outs y corredor en la inicial hubiera servido para definir no solo el partido contra Nicaragua, sino el pase de Cuba a la discusión del título beisbolero en estos XXV Juegos Centroamericano y del Caribe.
Las seis anotaciones de los pinoleros sobrevinieron en el segundo inning, tras haber tomado la delantera la selección antillana en el primero por cuadrangular de Yoel Yanqui. El abridor Raymond Figueredo no tuvo su mejor tarde en cuanto al control y lo fácil que le estaban bateando, por lo que explotó en el segundo para darle paso a Yankiel Mauri, quien tampoco estuvo certero y permitió las únicas carreras que pudo hacer Nicaragua en el cotejo.
Aunque poco a poco Cuba comenzó a descontar, no le alcanzó para la igualada y menos para llevarse el triunfo. En el tercero, Yanqui empujó la segunda; luego Luis Vicente Mateo pegó jonrón en solitario en el sexto capítulo, en el cual hicimos otra rayita, remolcada por el antesalista tunero Henry Quintero.
Finalmente llegó el cierre del séptimo. Mateo volvió a desaparecer la esférica sin hombres en circulación y todo quedó listo para que Yanqui se embasara por pelotazo y Yasiel intentara lo descrito con un batazo que levantó a más de uno de los asientos en el estadio Quisqueya.
Moralejas del partido:
– Dos costosas derrotas con similares fórmulas (racimo de seis carreras en un inning) frente a Panamá y Nicaragua en la Súper Ronda tuvieron una explicación clara: no funcionó el abridor ni el primer relevista, en tanto el respaldo ofensivo no alcanzó para enmendar tal desacierto.
– Con la misma claridad debemos decir que Frank Herrera y Yusnier Batista sí cumplieron sus roles. En el caso del primero, no ha fallado cada vez que se le llamó del bullpen, mientras el cerrador avileño tuvo su primera oportunidad y lo hizo bien.
– No contar con la guía de un receptor de nivel mundial como Andris Pérez (lesionado) pudo haber influido en los lanzadores, pero tampoco podrá esgrimirse como justificación a la práctica de bateo que parecieron hacer con nosotros Panamá y Nicaragua en un solo capítulo con seis carreras.
– Por vez primera en todo el torneo un equipo pega tres jonrones en un partido. Y sin embargo, pierde. El aporte de largo metraje no encontró corredores en base y eso se evidencia en que solo cinco hombres quedaron en las almohadillas en todo el pleito.
– De los seis equipos involucrados en la Super Ronda, Cuba conectó la mayor cantidad de dobles (9), jonrones (5), la segunda en ofensiva (304 average) y en carreras anotadas (27), pero las estadísticas solo encuentran su mejor espacio interpretativo en victorias. A la postre ganamos la clasificatoria invicto, pero caíamos dos veces con los dos conjuntos que lideraron el Grupo B: Panamá y Nicaragua. Y vamos por un tercer lugar contra Puerto Rico que tampoco será un paseo.
– Luis Vicente Mateo, Yoel Yanqui, Yuliesky Remón y Henry Quintero lideraron la ofensiva dentro del equipo con más o menos intermitencias. Sin duda Mateo tuvo su mejor torneo internacional (11 indiscutibles, dos vuelacercas y cuatro remolques), y a la defensa lució un mundo en la intermedia.
– El clima que vimos dentro del equipo en esta lid, dirigido por Germán Mesa, es bueno y diferente a etapas anteriores. Hay una renovación de muchas cosas (no solo de jugadores veteranos) y se ha incorporado con fuerza los datos sabermétricos en los análisis y decisiones del juego. Pero volvamos al refrán que la afición repite y repite: el central no muele esfuerzos, el central muele cañas. Vinimos por el título y nos vamos, si ganamos este viernes, con un bronce que no sabe bien a nadie.