Matanzas.— A la entrada del municipio de Martí, exactamente en el poblado Anguila, el productor de carbón vegetal Roberto Rodríguez Cobas ya gestiona mediante paneles solares su propia carpintería, un alivio para él y los que ahora pueden, sin los sobresaltos de los apagones, construir palets, separadores y varios insumos.

La iniciativa disminuye costos y añadió el valor de constituir fuente directa de empleos para habitantes del sitio, gracias a los ingresos en divisas recibidos por Roberto, cuya producción carbonera con calidad exportable oscila de 120 a 150 toneladas (t) al mes.
Otros cuatro agropecuarios como él, tres mipymes y dos entidades estatales colocan sus mercancías en mercados foráneos a través de la Empresa Agroindustrial Victoria de Girón (EAIVG), facultada desde el año 2016 para ejercer la actividad de comercio exterior.
En lo que va de 2026, lo entregado por estos actores económicos representa el 46,54 % del volumen total de lo exportado, asegura Agustín Nilo Romero Machado, especialista en gestión comercial de la EAIVG, en el sureño territorio de Jagüey Grande.
Agustín ve con cierta satisfacción cómo, gracias a lo percibido, los productores adquieren lo necesario y, como Roberto, invierten en el desarrollo de infraestructura. “La mayoría, por ejemplo, ya ha podido cambiar su matriz energética, con lo que eso significa hoy”.
Acudir a las energías renovables, sostiene, es la manera de hacer frente al cerco energético impuesto a Cuba por el Gobierno de los Estados Unidos, muy perjudicial para una actividad dependiente de combustibles para los procesos de fabricación, beneficio y transportación de los contenedores hacia el puerto.
Esa misma profundización de la guerra económica, comercial y financiera del imperio, razona, convirtió al carbón vegetal en un producto muy cotizado en el mercado informal, y ello deviene “en fuerte competencia para los dedicados a la exportación”, un panorama inimaginable en el 2004, cuando, obligada a diversificarse, la EAIVG lo incluyó en su cartera para surcar los mares.
En aquel entonces, recuerda Agustín, fueron producidas las primeras 350 t utilizando como materia prima los residuos de las plantaciones de cítricos, demolidas por la enfermedad que las atacó. Como es lógico, apunta, comenzó un paulatino crecimiento en las cifras, al punto, de que pese a los actuales obstáculos, este año hay buen comportamiento de las exportaciones.
Sin embargo, como quien no se deja llevar solo por las llamas de un buen carbón, Agustín se refiere a factores que complejizan el exigente ejercicio del comercio externo para el otrora emporio citrícola cubano.
“Su declaración como mercancía peligrosa, si bien promueve operaciones seguras, obliga a cumplir regulaciones de la Organización Marítima Internacional que encarecen la actividad… Por un lado subieron los precios de los fletes, y por el otro, disminuyó la cantidad de carbón por contenedores”.
Para que el camino hacia el exterior sea más expedito, también deben eliminarse en el país trabas que dificultan el pleno desarrollo de este proceso, señala Agustín, optimista con que de algún modo esos obstáculos puedan ser resueltos echando mano a los ejes temáticos 11, 15 y 16 de las 176 transformaciones económicas y sociales.
Mientras tanto, en la EAIVG “la prioridad sigue siendo intensificar las exportaciones con la eficiencia requerida, desde cada surco, la industria, el puesto de trabajo”, afirma Yumary Roque Lima, secretaria general del buró sindical.

