En medio de los apagones, dada la actual situación energética que marca la vida cotidiana de barrios y comunidades, un nuevo espacio comienza a ganar protagonismo: las solineras. Estas pequeñas infraestructuras comunitarias —que convierten la luz del sol en energía para recargar vehículos eléctricos, teléfonos, tablets y equipos electrodomésticos básicos— se perfilan como una alternativa práctica dentro de la estrategia nacional por diversificar el uso de las fuentes renovables.

Su red ya suma 25 en todo el territorio nacional, con otras 15 en distintas fases de proyecto y construcción, según explicó a Trabajadores Edel Gómez Gómez, director general de la Empresa de la Industria Electrónica (EIE) Comandante Camilo Cienfuegos.
La entidad, primera del país en autoabastecerse de electricidad mediante energía fotovoltaica con 22 campos solares, inyecta diariamente unos 3 mil kilowatts/hora a la red habanera. Su radio de acción incluye más de 15 solineras en otros puntos de la capital —entre ellos el Cerro; la Empresa de Telecomunicaciones Etecsa; Puentes Nuevos y Tecnotur, además de extenderse a Villa Clara y Matanzas.
Una nueva forma de vida
De reciente incorporación es la solinera del Consejo Popular Rampa, en el Vedado capitalino, aún en fase de construcción. Nacida del Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Rampeando, busca revitalizar el barrio desde lo social y lo ambiental. A diferencia de otras estaciones de la empresa que cuentan con 100 kW y servicio a diversos vehículos, esta es más pequeña —apenas 40 kW— y se dedica exclusivamente a triciclos eléctricos destinados a la recogida de desechos sólidos.

“No se trata solo de la instalación de paneles solares, sino de una estrategia que aprovecha la energía solar en aras de labores sociales. Los pobladores apoyan la iniciativa y estamos muy contentos porque hemos eliminado gran parte de la basura de la comunidad”, afirmó Pedro Lizardo Garcés Escalona, presidente del Consejo Popular.
Yasiel Hernández Román, director del PDL, dijo que la idea surgió como prueba experimental con la donación de 30 triciclos eléctricos aportados por el gobierno del municipio, de los cuales 10 se encuentran en funcionamiento. Asimismo, se espera ampliar la flota para cubrir más territorios de la provincia. Además, recolectan materiales reciclables que luego comercializan para autofinanciar el proyecto.
“El experimento ha sido satisfactorio: la población ya saca sus jabitas temprano y nosotros las recogemos desde las siete de la mañana ─con recorridos también en la tarde─ en los perímetros de Línea, Calzada y otros tramos del Vedado”, relató Alessio Rodríguez Benítez. Su compañero Alberto Menéndez García destacó que cuentan con guantes, uniformes y botas acordes para realizar la labor. “La dirección siempre está atenta a cualquier problema o necesidad”.
“El proyecto aporta beneficios y empleo para todos los rampeños”, subrayó Garcés Escalona. Un modelo de reinserción social que integra a vecinos de la localidad, incluidos jóvenes exreclusos y personas antes desvinculadas laboralmente. Sus proyecciones apuntan al urbanismo, con el embellecimiento de parques y áreas de jardinería, integrando limpieza y energía en un mismo concepto.
Solidaridad compartida
En la barriada Virginia, en Santa Clara, funciona una estación solar que atrae la atención de sus moradores. Inaugurada en abril de este año con 56 paneles —50 kW de potencia y 30 de almacenamiento— fue diseñada por el proyecto Gomate para resistir apagones prolongados.
“Lo habitual es que los vecinos acudan cuando el apagón coincide con la hora de preparar alimentos. El servicio de cocción es gratuito, y la comunidad agradece poder mantener la comunicación mediante móviles y recargar lámparas portátiles”, puntualizó Ivette Hernández, encargada del área.
A su vez, el proyecto también ha donado electrodomésticos y alimentos a círculos infantiles y centros de salud, reforzando su vínculo social. Este punto energético se convierte así en un espacio de solidaridad donde la energía se comparte y multiplica en beneficios comunitarios.
¿Un oasis en el desierto?
Esas no son las únicas locaciones de este servicio. Recientemente la propuesta se ha extendido de los barrios a las carreteras. El proyecto villaclareño trabaja en una nueva estación en el kilómetro 270 de la Autopista Nacional, un encargo del gobierno provincial que convierte la ruta en el próximo eslabón de esta red de energía compartida.

Igualmente, en el reparto holguinero Alcides Pino, la estación El Girasol se alza sobre lo que fue un antiguo servicentro. Inaugurada el 14 de junio por la mipyme Frenas conmigo —colectivo Vanguardia Nacional—, cuenta con 30 paneles solares (40 kW de capacidad y 32 kW de almacenamiento) y ofrece recarga para motorinas, triciclos y dispositivos electrónicos.
En la elaboración de este reportaje encontramos a Ángel Ricardo Peña, quien en viaje hacia Gibara cargó su motorina por un precio que catalogó de bueno. Mientras, Lázaro Rodríguez Escalona, vecino del reparto, aprovechó para recargar su celular en las dos horas que prestan servicio gratuito. Para él y muchos otros la instalación se ha convertido en un oasis frente a la crisis energética.
El jefe de turno, Agustín Cecilio Parra, confirma que la afluencia aumenta cuando los apagones se prolongan. El servicio gratuito para móviles, lámparas y ventiladores —con chapillas identificativas y registro de usuarios— garantiza orden y seguridad. Diseñada por el ingeniero Alberto López Tamayo, la estación opera con energía 100 % solar, desconectada de la red y sin afectar a los vecinos.
La instalación alivia a quienes necesitan mantener sus dispositivos funcionando, sostiene parte de la transportación local y asegura que los más vulnerables accedan a la energía. A la vez, esperan entre sus proyecciones duplicar los paneles solares y ampliar la capacidad para extender más su influencia.
Cada estación responde de manera distinta según las potencialidades de su territorio. Su fuerza no está en los kilovatios que generan, sino en la confianza que despiertan y la organización comunitaria que articulan. Son un alivio tangible porque han convertido la escasez en solidaridad y bajo el sol transforman la espera en acción colectiva. Son, ante todo, prueba de que las comunidades pueden construir soluciones propias en medio de la crisis.
Acerca del autor
Licenciado en Periodismo y licenciado en Ciencias Sociales, autor de El Foro en Cubahora, jubilado y reincorporado en la Redacción Digital de Trabajadores, donde escribe las secciones LA GUAGUA y EN 500 CARACTERES, fue corresponsal del periódico Vanguardia en tres de las seis regiones de Las Villas, Jefe de Redacción fundador del periódico Escambray, Corresponsal Jefe de la Agencia de Información Nacional (actual ACN) en Sancti Spiritus, colaborador de Radio Progreso, Prensa Latina y Radio Sancti Spíritus; así como Jefe de Información, Subdirector y Director del periódico Vanguardia, donde administró sus foros de discusión.


