Santo Domingo.- Cuando llegamos bien temprano este 25 de julio a la Avenida del Sur la primera que salió a saludarnos fue Marlies Mejías. Iba a comenzar su último calentamiento para la prueba contrarreloj individual y a su alrededor estaban su hija Marieth Isabella, su esposo Rafael y el entrenador Joel Leal. Sonriente como siempre soltó una frase de aliento: «no vinieron por gusto, aquí hoy habrá medallas».
La mañana empezaba a romper termómetros de calor y la cubana parecía inquieta por una responsabilidad que no pidió. Podía ser la primera campeona de la delegación cubana. A las 9:12 fue llamada a la rampa de lanzamiento y justo un minuto después estaba en carretera. El reto era desafiar 30 kilómetros en un circuito de 10, por lo que tendría que dar tres vueltas.
Bien conocedora de este recorrido, la cubana no se desesperó y el primer parcial (13 minutos) presagió ya que la dorada estaba cerca. Luego hizo 13: 26 al dejar atrás 20 kilómetros; en tanto finalizó con 40 minutos y 15 segundos, inalcanzable para la mexicana Sara Roel (40:33) y la trinitaria Teniel Campbell (40:59).
Su sonrisa y el primer beso para su hija no se hicieron esperar, quien por cierto le regaló un ramo de flores hermoso y bien verde. Rápidamente toda la prensa cubana acreditada fuimos por sus declaraciones. Y ahí mismo se desató lo más emocionante de esta historia.
Marlies dedicó sus primeras palabras al mecánico Juan Fernández González, quien perdió la vida en ese mismo circuito en 2017 cuando Marlies pasó la meta y le pidió un pomo de agua, pero no pudo evitar ser impactado por una ciclista paraguaya que cerraba su sprint. El golpe en la cabeza fue fulminante. «Esta medalla es para Juanito en primer lugar, para mi familia, y para Cuba», dijo y sus lágrimas nos recorrieron la piel en instantes.
Luego comentó sobre la preparación realizada para este evento, sus deseos de repetir las doradas en la ruta y en dos especialidades de la pista: persecución por equipos y ominum. Ni siquiera se vanaglorió de que este significó su noveno título en estas justas regionales, tras los cinco de Veracruz 2014 y los tres de Barranquilla 2018.
Con 33 años, la artemiseña ratificó que siempre competirá por Cuba, viva donde viva; pues «esa es la tierra que me vio nacer y allí me hice deportista». No quiso adelantar planes futuros del ciclo olímpico, «porque ahora estoy concentrada en estos Juegos». Marieth no salía del lado de su mamá y de momento el periodista se atrevió a preguntarle algo a la niña: ¿tú serás ciclista como tu mamá? «Claro, y voy a ganar más medallas que ella».
La familia del ciclismo soltó una carcajada completa. Este 25 de julio abrió la senda de campeones una de las grandes pedalistas de este siglo XXI. Cuando nos despedimos volví a su mirada. No podía desprenderse del recuerdo de Juanito (me señaló el lugar en que cayó de espaldas) ¡Qué hermosa manera de homenajearlo! Con medallas de oro como siempre les pedía él. Así son nuestros deportistas. Gracias Marlies Mejías.