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Recreación sana vs precios enfermos

Cerró un curso escolar en Cuba, que, si bien tuvo demasiados contratiempos en el camino, vale reconocer cada esfuerzo de estudiantes, docentes, y familiares, y simultáneamente, debemos armonizar con vacaciones, esparcimiento, recreación, descanso de jornadas laborales, libros y pizarrones, cambios de rutinas, nuevas aventuras, dormir la mañana, ver más la televisión…

 

 

Pero la situación actual complejiza ese espontáneo jolgorio, sobre todo cuando hay dos variables que no se ajustan a los bolsillos de la mayoría de los trabajadores cubanos: precios cada día más altos e incomprensibles en la mayoría de los órdenes y escasa disponibilidad de transporte.

El escenario dibuja un verano en el cual es urgente mirar más hacia las localidades, hacia el barrio. ¿Con qué cuenta la comunidad, el centro laboral o estudiantil más cercano para facilitar juegos, bailes, derroche de alegrías, compartir de manera sana…, sin que sean los altos precios del convite quienes enfermen el ambiente?

Un área de futbol, una plaza gigante para empinar papalotes, un escenario donde luzcan ideales dos mesas de dominó, un salón de reuniones que ceda el paso a la música, la piscina de un centro de alojamiento, el mismísimo parque local muchas veces mustio, el museo que invite a recrear las artes plásticas, las puertas abiertas en un centro de producción continua…

Quizás, lo más complejo sea trasladarnos hacia la costa más cercana, el afluente del rio local, la presa donde divierta pescar …

¿Y entonces? Ajustar precios de bici taxis, de triciclos eléctricos, de esos mismos ómnibus que forman parte de un proyecto de desarrollo local, y de otros vehículos, hasta de tracción animal, puede ser opción, que controlada y organizada minuciosamente, ayude a que julio y agosto transiten sin tanto trauma y sean un alivio espiritual para asumir el noveno mes del año.

 

 

Artemisa, como el resto de las provincias cubanas, tiene lugares espectaculares, pero atravesados por una crisis sin precedentes, causa una herida en el mismísimo corazón de la recreación sana.

Como nunca, la creatividad está a prueba en función de salvar la algarabía común del tiempo estival. En campismos, piscinas, moteles, playas, casas de cultura y de la música, estadios, cines, plazas, parques infantiles, galerías…no dejemos de la mano los precios, pues, en estos momentos nos pueden aguar la fiesta.

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