Resultado de la ingeniería genética cubana este medicamento ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la artritis reumatoide, en la COVID-19 y en el abordaje de las secuelas del chikungunya
“Recuerdo muy bien la paciente número uno, era enfermera y llevaba cuatro años sin poder cargar a su niña pequeña porque estaba muy afectada de artritis reumatoide. Estuve muy preocupada con la fase I, porque era la primera vez que se evaluaba en humanos y aunque se hacen todas las pruebas y había demostrado un buen perfil toxicológico en los animales, es una responsabilidad muy alta para el investigador. Por eso permanecimos en el Clínico Quirúrgico de 10 de Octubre con la doctora Dinorah Prada, reumatóloga, que es la que ha conducido los estudios clínicos en esta enfermedad en la capital. La paciente fue mejorando y a los cuatro meses de tratamiento me llamó para decirme que estaba enseñando a su hija a bailar la suiza. Eso fue muy emotivo para mí”.

Es un ejemplo que nos brinda la líder científica de Jusvinza la doctora María del Carmen Domínguez Horta, especialista principal del proyecto de autoinmunidad e inflamación de la dirección de investigaciones biomédicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).
“El fármaco fue diseñado para el tratamiento de las enfermedades autoinmutarias, específicamente la artritis reumatoide. Es un tipo de afección donde el sistema inmunológico pierde su control y empieza a atacar los propios tejidos. En el caso de esta enfermedad se origina una inflamación hacia las articulaciones”, explica.
Jusvinza fue concebido para reeducar el sistema inmunológico con el fin de que no ataque lo que le es propio. En un porcentaje de pacientes de la COVID-19, una enfermedad viral, se producía una inflamación muy fuerte y el medicamento se utilizó para tratar las formas graves, con buenos resultados. En el chikungunya ha sido muy útil.
“Recibimos muchas notificaciones de familiares y pacientes que estuvieron graves o en estado crítico haciéndonos llegar su agradecimiento. Hace un tiempo participé en un evento en Varadero e iba a moverme del hotel donde nos alojábamos hacia Plaza América. Le pregunté al chofer de una guagua si podía llevarme hasta allí, y él me respondió: ‘Usted no me conoce, pero yo sí, la he visto en la Mesa Redonda y en los medios de prensa, tuve a mi nietecito muy grave y me dijeron: hay que ponerle este medicamento y verá cómo se va a recuperar. Y yo tengo hoy a mi nietecito gracias a su medicamento, así que a usted la llevo adonde me diga, ¡como si es hasta Santiago de Cuba!’”.
Un futuro prometedor

Julio Baldomero Hernández, especialista de II Grado en Medicina Familiar y máster en Investigación, es actualmente director de investigaciones clínicas del CIGB.
Explica que Jusvinza es un producto novedoso de la biotecnología cubana desarrollado en el Centro. En la artritis reumatoide ya ha transitado por las etapas de desarrollo clínico, fase I y fase II, con excelentes resultados. “Estamos culminando el estudio fase III que sería confirmatorio para lograr el registro definitivo. Ahora cuenta con un registro condicionado para uso en la práctica médica en todo el país, prescrito por especialistas en reumatología.
“Como señaló la doctora fue uno de los productos utilizado durante la pandemia de COVID-19 y se incluyó en el protocolo de actuación establecido por el Ministerio de Salud Pública. Fue un caballo de batalla en las terapias intensivas para tratar a los pacientes graves y críticos. Se logró hasta un 85 % de sobrevida.
“Luego continuamos con el desarrollo clínico y vimos la oportunidad de hacer otro tipo de intervención en una línea respiratoria. Estamos haciendo dos estudios clínicos fase II, uno dirigido a pacientes con distrés respiratorio, que es también una entidad atendida en terapia intensiva, y otro para tratar a los que presentan neumonía grave adquirida en la comunidad. En Cuba es la cuarta causa de muerte y en el mundo se ubica entre la cuarta y la sexta. Los objetivos que nos propusimos se han estado cumpliendo, con una alta sobrevida de estos enfermos.
“La mayoría de los medicamentos utilizados para estas enfermedades bajan las defensas, son inmunosupresores, no es el caso de Jusvinza, lo que permite que otros tratamientos antivirales o antibióticos, en el caso de la neumonía, sean más efectivos.
“El chikungunya es una enfermedad no muy conocida en Cuba y por tanto no se habían establecido protocolos de tratamiento, este fármaco, por su mecanismo de acción, surgió como una opción para atender a pacientes con artritis secundaria a la enfermedad, es decir, articulaciones inflamadas y dolorosas que simulan una artritis reumatoide, pero de causa viral. Le planteamos a la dirección del país y al Ministerio de Salud Pública hacer estudios de forma rápida. Se hicieron dos fases II, una en La Habana, con pacientes en la etapa pos aguda del chikungunya (a partir de los 21 a 90 días), y en Matanzas, donde se había originado el mal, con los enfermos crónicos.

“Los estudios comenzaron el 2 de diciembre con un seguimiento estricto por Salud Pública, la autoridad regulatoria y la máxima dirección del país. Mostramos los resultados en marzo y fueron satisfactorios. En el mundo se utilizan en este caso analgésicos, antiinflamatorios, esteroides y medicamentos modificadores de la enfermedad, este tratamiento no supera un 45 % de respuesta; al sumársele Jusvinza y después de 45 días se registró un 85 %.
“Muchos pacientes que usaban esteroides, mejoraban temporalmente pero cuando lo suspendían se producía un rebrote de la enfermedad. Los evaluamos a las 12 semanas del estudio con Jusvinza y se evidenció que no solo era capaz de resolver la sintomatología clínica articular, sino que su efecto persistió y de un 85 % aumentó el porcentaje de mejoría hasta un 94 %.
“Pero no todo estaba demostrado había que hacer un estudio confirmatorio, fase III, que está en etapa de culminación.
“Actualmente hay países en comunicación con Cuba para conocer cómo se elaboró el protocolo de actuación para esta enfermedad, Jusvinza tiene un futuro muy interesante. Hay otras líneas de investigación que se están abriendo con el medicamento, perspectivas a nivel mundial no satisfechas en las que puede tener resultados prometedores, pero son estudios para el futuro”, concluyó.
Acerca del autor
Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.


