En un contexto de gran escalada de la guerra económica, comercial y financiera de los Estados Unidos contra Cuba (EE.UU), a las voces de denuncias de las genocidas políticas se suma la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas (EMPAI).

Al pueblo de Cuba, a los trabajadores del mundo y a las fuerzas solidarias internacionales va dirigida la comunicación, donde el colectivo pone en claro los efectos de las medidas fabricadas por el gobierno de los EE.UU y cómo ello incide en el cumplimiento de sus misiones.
#CubaQuiereLaPaz
Denunciamos el bloqueo genocida contra nuestro pueblohttps://t.co/mbXT9PdC4c pic.twitter.com/cwJy6WxaHm— Jorge Luis Hernández Rodríguez (@luisohernadez) June 4, 2026
Nos dirigimos a ustedes no solo en el ejercicio de nuestro objeto social, sino también como defensores convencidos de los principios de paz, solidaridad y dignidad nacional, para denunciar el efecto de un bloqueo inhumano qué nos acecha por más de 60 años, argumenta el texto.
“A lo largo de décadas, especifica, esta empresa ha demostrado en el Período Especial, durante la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo, que el colectivo estatal, con talento, emprendimiento y entrega, puede mantener la calidad, la innovación y la respuesta oportuna.
“Hemos diseñado fábricas, escuelas, hospitales, hoteles, viviendas e infraestructuras esenciales, sorteando las carencias de materiales, herramientas y financiamiento, todo ello provocado por el genocida bloqueo… que en el 2026 se ha multiplicado con el cerco energético, económico y financiero”.
Definida como entidad estatal de probada competencia y eficiencia histórica, dedicada a diseñar, calcular y construir soluciones técnicas para el desarrollo de nuestra provincia y el país, la EMPAI enumeró cada una de las consecuencias que “este cerco inhumano impone sobre nuestro pueblo y nuestro propio trabajo”.
Citan limitaciones extremas para adquirir suministros como, aceros, cementos, equipos de climatización, tuberías, sistemas eléctricos eficientes y componentes electrónicos necesarios para cualquier proyecto arquitectónico o ingenieril.
La persecución financiera y bancaria, acotan, encarece cada compra en el exterior, multiplica los costos de las materias primas y retrasa la culminación de proyecto y obras vitales.
En el caso del cerco energético, “provoca apagones, afecta nuestros centros de cómputo, talleres de diseño y oficinas administrativas y técnicas, poniendo en riesgo cronogramas de inversiones sensibles”.
También se suman los obstáculos a la cooperación tecnológica, que “nos impide acceder a software de diseño de última generación, equipos de topografía de precisión y sistemas de gestión sostenible, todo ello como parte del propósito de asfixiar nuestra economía”.
Mencionaron, además, el “daño humano directo en nuestras familias: escasez de medicamentos, alimentos, calzado, uniformes y útiles de oficina, así como afectaciones al transporte y la alimentación de nuestros trabajadores”.
La carta expresa “infinito agradecimiento por las muestras de solidaridad que nos llegan desde todos los continentes, donaciones de equipos técnicos, ordenadores, generadores eléctricos y herramientas por parte de brigadas solidarias”.
A esos gestos se unen envíos de materiales de construcción, y sistemas de energías renovables provenientes de movimientos de amistad con Cuba, transferencias de conocimiento y capacitación técnica ofrecidas por colegas de México, China, Vietnam y Rusia, #quienes comparten sus experiencias sin condicionamientos”.
La misiva pondera la solidaridad cotidiana de los pueblos del mundo, que con medicinas y alimentos alivian el rigor del cerco y el dolor del pueblo, y ratifica que Cuba es y será un país de paz.
“Nuestros proyectos no son para fabricar armas, ni para agredir a nadie; son para construir aulas, salas de terapia intensiva, centros de producción de alimentos, viviendas dignas y sistemas de agua potable entre muchos otros destinos para dar respuesta al proceso inversionista. Nuestros diseños están al servicio de la vida.
“Que el colectivo estatal cubano es emprendedor, eficiente y competente. No nos derrotan las carencias impuestas; las convertimos en desafíos creativos. Hemos aprendido a diseñar con menos, pero a construir mejor.
“Que la solidaridad es nuestra trinchera. Así como recibimos ayuda, también la brindamos: nuestros ingenieros y arquitectos han colaborado en proyectos de desarrollo en países hermanos, sin más interés que el de compartir lo poco que tenemos”.
El colectivo de la EMPAI llama a la comunidad internacional a redoblar la presión contra el bloqueo, a exigir su levantamiento incondicional y reconocer el derecho de Cuba a existir sin castigo. Condenamos la inclusión arbitraria de nuestro país en listas espurias de patrocinadores del terrorismo, que agrava aún más el cerrojo financiero”.
Al concluir su pronunciamiento, la EMPAI expresó la certeza de que la paz y la solidaridad vencerán al odio… y que “Construimos, aunque nos nieguen los recursos”, y lo hizo con la fuerza moral de ser la entidad más premiada del sector empresarial en Matanzas, 31 veces seguidas Vanguardia Nacional y Orden Lázaro Peña de Primer Grado, el estímulo de mayor envergadura entregado a un colectivo cubano.

