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Delegados en el cajón de bateo

Llevo mi sazón

Yudaisis Moreno Benítez

Sobre los hombros de Ana Teresa Mus­telier Chachabal, delegada artemiseña al 22 Congreso de la Central de Traba­jadores de Cuba (CTC), está la responsabi­lidad del Sistema de Atención a la Familia (SAF) en dos centros distantes de Consejos Populares rurales, donde almuerzan y cenan casi 40 adultos mayores, en situación de vul­nerabilidad.

Ana Teresa Mustelier Chachabal. Foto: Yudaisis Moreno Benítez

“Precisan del plato de comida y del cari­ño de quienes les brindamos el servicio. Me las ingenio para mejorarles la atención con el apoyo de micro, pequeñas y medianas empre­sas del comercio, la gastronomía y los servi­cios”, cuenta.

Desde hace 26 años ella labora en unida­des del sector. “Les imprimo mi modo de ser y hacer a una labor muy sacrificada y también criticada. Somos los de salarios más bajos: no llegamos ni a los 3 mil pesos como promedio. Quiero explicar en el Congreso, que por ese motivo languidecen los colectivos laborales, además del impacto del bloqueo del Gobierno estadounidense y la competencia con el sector no estatal.

“Pero no me amilano. Rescataré el servicio en la emblemática pizzería O Sole Mio, aunque le incluyamos otras propuestas y cocinemos hasta con leña, para abaratar los costos”, de­talla.

Subraya que en Soluciones Cuba, even­to de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores degustaron el pudín A la Teresa, muy demandado en los SAF. “Y ¿qué decirte del arroz frito también A la Teresa? El olor casi interrumpía la exposición de quienes llevaron inventivas de comunicaciones, me­dios de enseñanzas, entre otras…”, dice joco­samente.

A la mujer de 58 años, dependienta en va­rias bodegas, quien hace tres meses dirige una unidad empresarial de base con cinco estable­cimientos, la distingue su alma emprendedora y creativa, algo que escasea, además de añadir doble sazón a cuanto elabora.

“Este es mi primer Congreso. Es un ho­nor representar al Sindicato de Comercio, la Gastronomía y los Servicios en Artemisa. Al evento llevo mi sazón”, concluyó.

 

Las vivencias de Salvador

Jorge Pérez Cruz

Salvador Esquivel Barreiro. Foto: Cortesía de Salvador Esquivel Barreiro

Muchas razones tuvieron –y tienen– los que dieron su voto por Salvador Esquivel Barreiro, aspirante a Doctor en Ciencias y delegado directo al 22 Congreso de la CTC, quien hace 12 años funge como director general de Educación en el tunero municipio de Jobabo.

En su desempeño cotidiano defiende con palabras y acciones la imprescindible unidad del quehacer de la dirección administrativa y sindical y de los demás factores. “Si hay armo­nía, hay buenos resultados”, sentencia.

Antes de asumir el cargo era un destaca­do afiliado del Sindicato Nacional de Trabaja­dores de la Educación, la Ciencia y el Deporte (SNTECD), y después, “continué procurando la unidad, la labor de conjunto, la atención a las inquietudes de los trabajadores y la expli­cación oportuna a cualquiera de sus plantea­mientos”, sostiene.

Cuando ejercía como maestro, durante tres años fue dirigente de la sección sindical en las escuelas primarias urbanas José Antonio Eche­verría y Heriberto Cortés Iglesia en la ciudad de Jobabo. “Esos años me dieron herramientas muy útiles en el tránsito de metodólogo a director por­que el contacto con los trabajadores, con sus pro­blemáticas, es parte de mi desarrollo como cua­dro”.

Considera que “el dirigente sindical tiene que ser el mejor trabajador, un líder, ejemplo en todo y el administrativo también, quien debe ser, ade­más, un facilitador de la labor sindical. Esos atri­butos los llevo como esencia”, subraya.

“Espero –enfatiza– que el 22 Congreso se pro­nuncie por fortalecer espacios para un mayor pro­tagonismo de los colectivos, y que el intercambio de los delegados con las autoridades de la nación irradie luz y dé más fortalezas a quienes son aban­derados en la construcción de la sociedad socia­lista próspera y sostenible a la que aspira el pueblo cubano”.

 

Sin acto de protocolo

Yuleiky Obregón Macías

Raúl Ruiz Montalván. Foto: Yuleiky Obregón Macías

Raúl Ruiz Montalván, director de la uni­dad empresarial de base Servicios Técnicos y Capacitación Ernesto Che Guevara, de la Empresa de Seguridad y Protección de Sanc­ti Spíritus (Esprot), no es un desconocido de las magnas citas del movimiento sindical. Asistió como delegado directo al XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), y en el 2026 repetirá la experiencia en la edición vigesi­mosegunda.

Como la vez anterior, llega respaldado por resultados de un colectivo, que con creatividad y entrega, se ha posicionado como un referente na­cional en los servicios de seguridad, que combi­na la protección con hombres y medios técnicos (Sistema de Alarmas contra Intrusos y de CCTV, Circuito Cerrado de Televisión). “De esa manera tenemos mayor eficiencia y un sello de calidad que nos distingue en Cuba”.

Más allá del mérito laboral por resultar electo para representar a los más de mil traba­jadores de esa entidad espirituana y al sector de la Administración Pública en la provincia, valora la oportunidad de validar el rol de la empresa estatal socialista como eje cardinal de la economía nacional.

“La empresa estatal, aun en medio de las complejidades actuales, puede ser eficiente si está enfocada en aplicar las posibilidades dise­ñadas por el Gobierno cubano, en cuanto a las facultades y funciones de las entidades.

“El 22 Congreso de la CTC será una opor­tunidad para exponer nuestra experiencia en la gestión del capital humano como el recurso más valioso.

“Soy primero trabajador, luego director. En esa posición debes ser sensible a los proble­mas del colectivo y para eso no hay mejor es­cuela que el sindicato. Ir al Congreso no es un acto de protocolo, debe trascender como una oportunidad para apretar tuercas, oxigenar el movimiento sindical y para que el mundo sepa que los trabajadores estamos empeñados en construir el futuro”.

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