La clausura del 32 Festival Internacional de Poesía de La Habana, celebrado del 26 al 31 de mayo, no solo cerró con broche de oro esta importante cita literaria, sino que también se convirtió en un espacio para la reafirmación de principios y la denuncia contundente contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a Cuba.
En un ambiente cargado de solidaridad y compromiso cultural, la declaración emitida durante la ceremonia final evidenció el firme rechazo a las políticas hostiles que afectan al pueblo cubano y destacó que nuestro país no enfrenta solo estas adversidades, ya quen cuenta con el apoyo de múltiples sectores y pueblos solidarios alrededor del mundo.
Desde su inauguración, La Habana se transformó en un epicentro de las letras, acogiendo a poetas, académicos, intelectuales y amantes de la poesía que convergieron en una muestra de diversidad cultural y creatividad. Bajo la organización del Centro Cultural CubaPoesía y el auspicio del Ministerio de Cultura, con el coauspicio de la dirección provincial de Cultura de La Habana, este festival consolidó su prestigio como un evento de trascendencia internacional que no solo celebra el arte poético, sino que también promueve el diálogo intercultural y la reflexión sobre temas sociales y políticos cruciales.
El acto de clausura se efectuó en el Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz, y contó con la presencia del ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, y de la Premio Nacional de Literatura Nancy Morejón, presidenta honorífica del festival. Durante la ceremonia, el poeta peruano Hildebrando Pérez, reconocido con el Premio Casa de las Américas, tuvo a su cargo la lectura del texto que denunció con claridad y firmeza el bloqueo impuesto por Estados Unidos; calificando dicha política como una verdadera guerra económica que priva al pueblo cubano de recursos fundamentales para su vida diaria, como medicinas, alimentos y energía eléctrica, agravando así la ya compleja situación derivada de la crisis energética mundial.
El contenido de la declaración no solo abordó la realidad concreta del bloqueo y sus efectos devastadores sobre la sociedad cubana, sino que también enfatizó la capacidad de resistencia y solidaridad que caracteriza a la isla caribeña. Cuba fue descrita como una vasta obra espiritual y ética, una utopía materializada a través de la resistencia cotidiana de su pueblo, que ha escrito algunas de las páginas más hermosas en la historia contemporánea de la solidaridad internacional. Este reconocimiento reafirma la imagen de la Mayor de las Antillas como un símbolo de dignidad y lucha frente a las adversidades impuestas desde el exterior.
Además de dirigirse al pueblo cubano, la declaración hizo un llamado urgente a hombres y mujeres de conciencia en todo el mundo para que se sumen a la defensa del país y exijan el fin inmediato de las medidas coercitivas unilaterales que vulneran los derechos humanos y el desarrollo sostenible de la nación. Esta convocatoria es, asimismo, un mensaje de unidad y compromiso global, reforzando la idea de que la lucha por la justicia trasciende fronteras y debe contar con la participación activa de todos los sectores conscientes de la importancia de la solidaridad internacional.
Durante la lectura, el poeta Hildebrando Pérez sintetizó magistralmente el espíritu de la declaración con la frase: “la suerte de Cuba es nuestra suerte. Junto a Cuba venceremos”. Estas palabras encapsulan la interdependencia existente entre Cuba y los pueblos que luchan por la justicia en la región y el mundo, subrayando que la resistencia cubana es también una causa común que convoca a la cooperación y al apoyo mutuo.
El 32 Festival Internacional de Poesía de La Habana se distinguió, además de por su mensaje político y social, por su amplia programación cultural. No se limitaron las actividades a presentaciones y lecturas en instituciones culturales y escuelas, sino que se extendieron a encuentros comunitarios, espacios que propiciaron un diálogo vivo sobre el papel esencial que la poesía desempeña en la construcción de la conciencia social contemporánea. De particular relevancia fue el homenaje realizado en la Biblioteca Nacional José Martí, donde participantes recordaron al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, consolidando el vínculo entre la cultura y la historia política nacional.
Este encuentro mostró cómo la poesía puede ser un vehículo poderoso para la denuncia, la reflexión y la resistencia, fortaleciendo los lazos entre creadores y público, y promoviendo valores de justicia, solidaridad y libertad. La culminación del festival no solo significó el cierre de una serie de eventos literarios, sino también la reafirmación de un compromiso ético y político con la defensa de Cuba frente al bloqueo y las agresiones externas.
La clausura del 32 Festival Internacional de Poesía de La Habana constituyó un momento de intensa significación cultural y política. La declaración emitida recalcó el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales promovidas por Estados Unidos y la respuesta solidaria internacional que respalda a Cuba en su lucha. Este festival, como bien se manifestó en su organización y entre sus asistentes, no solo celebró la riqueza poética, sino que también sirvió como tribuna para reafirmar la dignidad y la esperanza de un pueblo que persiste en la construcción de un futuro justo, junto a la comunidad global que valora la paz y la solidaridad.
Con Alex Pausides como presidente, el evento consolidó su ya ganado prestigio internacional. La coordinación general, a cargo de Karel Leyva Ferrer, junto con la producción general de Esperanza Martínez Llópiz, garantizó la excelencia organizativa que caracteriza cada edición.

