Fidel Rendón Matienzo
Aunque el Decreto 138, en vigor desde su publicación el 20 de diciembre del 2025 en la Gaceta Oficial, faculta al sistema empresarial a determinar el salario de sus trabajadores y otras prerrogativas, solo lo hacen alrededor del 50 % de las entidades con posibilidades de asumir tal descentralización o autonomía.

Guillermo Sarmiento Cabanas, director de Organización del Trabajo en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), precisó a este medio que unos mil 100 lo implementan, y de acuerdo con el Programa Económico y Social del Gobierno 2026 se prevé cerrar el año con más de mil 700 en esa favorable situación.
Por ello, insiste en el alcance de la mencionada normativa, cuyo objetivo es contribuir al incremento de los niveles de producción y servicios, a la productividad del trabajo, a la eficiencia y a mayores aportes al Presupuesto del Estado, a partir de una gestión más eficaz de los recursos humanos en el proceso integral de mejoras continuas de cada entidad en cuestión.
Son sujetos del Decreto 138 y de sus resoluciones complementarias elaboradas por ese organismo y el Ministerio de Finanzas y Precios, las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (Osde) y las empresas estatales, incluidas las filiales.
Para todas se establecen facultades en aras de que definan la escala salarial, el salario de cada grupo de complejidad de la escala, la relación de cargos, los pagos adicionales y las formas de pago.
Dado que uno de los objetivos específicos del Programa del Gobierno 2026 no es solo implementar la política actualizada para la aprobación de la organización salarial en el sistema empresarial, sino evaluar su impacto, Sarmiento señaló que actualmente el MTSS realiza un control en todo el país, que comenzó por las entidades de las administraciones provinciales del Poder Popular y el sistema de la Agricultura.
Debemos esperar por sus resultados, dijo, sin dejar de subrayar que las acciones de control para comprobar la efectividad del referido Decreto competen también a los Organismos de la Administración Central del Estado (Oace), a las Osde y demás entidades, a cuyos cuadros y especialistas se les capacitó junto a los del movimiento sindical, es decir, la CTC y sus sindicatos.
Guillermo Sarmiento Cabanas refiere que el país ha puesto en manos del sistema empresarial otra facultad más, tan importante, que permite crear empresas mixtas con el sector no estatal u otras en vigor, las cuales se entrelazan, se articulan y apuntan a la descentralización, a la eficiencia, a más aportes a la economía y al Presupuesto del Estado.
Pero esta en particular da preferencia al salario por la complejidad del trabajo y a la aplicación de los pagos por rendimiento, que posibilitan medir el aporte individual de los trabajadores; de modo que todo aumento sea posible mientras se justifique o lo respalde un resultado productivo de eficiencia, medida que impacta en la estabilidad de la fuerza laboral.
El directivo insiste en que si bien la normativa descentraliza, también establece un tratamiento diferencial para las empresas de alta tecnología y de producción de software o las que exportan, entre otras.
Pero en el contexto complejo que vive el país hay que ir a las causas subjetivas y condiciones de aquellas entidades que sí pueden aplicar la normativa, pues sobran los ejemplos de unas que son eficientes y otras no, aún bajo las mismas circunstancias.
Al respecto, Sarmiento alude a las Disposiciones Transitorias del Decreto 138, que señalan que el jefe de la entidad del sistema empresarial, que no cumple las exigencias para la implementación de las facultades que descentralizan la aprobación de la organización salarial, establece un programa de trabajo que garantice su aplicación en el término de un año posterior a la entrada en vigor del presente Decreto.
Transcurrido ese plazo el jefe de los Oace, Osde, de la Administración Provincial o el Consejo de la Administración Municipal del Poder Popular, según corresponda, informa al Consejo de Ministros, a través del MTSS, los resultados del programa de trabajo aprobado, así como las causas y la propuesta de medidas a adoptar en las empresas que no lograron su cumplimiento.
![]()
![]()
Ahora todo en cancha de las empresas
Al transferir al sistema empresarial estatal la potestad de determinar el salario, el vigente decreto soltó las amarras de la dependencia total de la escala única, y de los calificadores de cargos centralizados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Ver más
![]()

A mejores salarios…
Luis Manuel Castanedo Smith*
Sin duda, la facultad del sistema empresarial estatal cubano para establecer de forma descentralizada la organización del sistema salarial de los trabajadores, constituye una de las medidas más profundas durante el último quinquenio en la economía.
El objetivo principal es que su aplicación contribuya al incremento de los niveles productivos y de eficiencia; y a partir de estos resultados mejorar el ingreso de los trabajadores.
La implementación de esta importante medida ha transitado por la aprobación y puesta en vigor de tres decretos en los últimos cinco años: el decreto 53/ 2021, el 87/2023 y el 138/2025. Un análisis desde la óptica sindical nos lleva a compartir algunas preocupaciones sobre el tema.
Aunque no es un comportamiento general y mayoritario, en las empresas que aplican estas medidas no siempre podemos asegurar que sus resultados se corresponden o están respaldados con incrementos de los niveles productivos que justifiquen aumentos salariales.
Como principio la dirección sindical tiene que exigir que se cumpla la política de que no se puede pagar más produciendo lo mismo, y en ocasiones hasta menos, pues ese comportamiento es un elemento negativo en el combate a la inflación.
Nuestros dirigentes sindicales y trabajadores deben tener claridad absoluta en que estas medidas por sí solas no son la solución a los problemas que hoy tiene el salario, lo cual exige un incremento en los niveles productivos y de eficiencia; el salario, además de su sentido económico y monetario, cuando se dirige incorrectamente se convierte en un problema político y también ideológico.
Si malo es no retribuir al trabajador según los resultados alcanzados de su trabajo en correspondencia con lo que aporta, peor resulta concederle lo que no le corresponde.
Por otra parte, el sindicato tiene que exigir y ejercer un papel activo en este sentido: ¿Cómo lograr que se integren los intereses financieros con la responsabilidad social que tiene la entidad? Hay que esclarecer en cada colectivo y a cada trabajador que de esta difícil situación solo es posible salir adelante produciendo más, y que el trabajador que más aporte sea el que más reciba.
En tal sentido continúan las insatisfacciones en no pocos trabajadores en la categoría ocupacional (operarios) en la que los beneficios de esta medida aún no son apreciables.
Hay que reflexionar hasta qué punto la dirección sindical ha ejercido su actuación en cumplimiento de la política aprobada en la que el diseño del sistema es de común acuerdo.
¿Por qué no se asume con todo el rigor que corresponde como elemento esencial de nuestra misión de representante de los trabajadores? Esa es la razón de ser del sindicato.
Es imprescindible rectificar una concepción errónea que hemos apreciado en no pocos espacios de evaluación de la medida y es el hecho de una mejor aplicación y uso de pagos adicionales muchas veces por encima del que le corresponde por su trabajo.
Es significativo que en una menor medida se da precisamente en las categorías ocupacionales de operarios.
Después de cinco años de aplicación, urge avanzar más en la implementación de la medida. Lo necesita el sistema empresarial sustentado en las entidades que generan bienes y servicios, y producciones para la exportación.
En el avance de este objetivo hay que rescatar la batalla por la productividad del trabajo como elemento clave en la construcción de nuestro modelo. No es posible lograrlo si donde más se produce y con eficiencia, los ingresos que reciben no se corresponden con esos resultados.
*Funcionario de la Secretaría General de la CTC
Celebrar con sensatez
Francisco Rodríguez Cruz
El Decreto 138 sobre la organización del sistema salarial en el sistema empresarial cubano es una de esas normas que merecen celebrarse con sensatez. No por perfecta, sino porque resuelve una contradicción histórica que arrastrábamos desde hace décadas: cómo darle autonomía a la empresa estatal en esa materia sin caer en excesos perjudiciales para la economía.
Esta no es una medida improvisada. Previamente hubo una prueba piloto en más de 100 entidades que concentran el 71 % de las utilidades de todo el sistema empresarial estatal, con una productividad media de 46 mil pesos y salarios superiores en 2 mil pesos al promedio del resto.
El decreto no solamente ofrece la posibilidad de ganar más, sino que contiene protecciones que blindan al colectivo, al establecer que nadie debe cobrar menos que el año anterior si sigue haciendo las mismas funciones, ni por debajo del salario mínimo en el país.
Además, cualquier cambio en el sistema salarial debe ser aprobado de común acuerdo con el sindicato, discutido en el consejo de dirección, refrendado por la asamblea de trabajadores e incluido en el Convenio Colectivo de Trabajo. Eso, en buen cubano, significa que el jefe no decide solo.
El sindicato tiene entonces una tarea enorme por delante. La sección sindical de base no puede limitarse a poner el sello de aprobación. Sus dirigentes tienen que formarse técnicamente para entender de escalas salariales, de evaluación de puestos, de indicadores de rendimiento. Porque si no se sabe leer un estado financiero o no se entiende cómo se calcula el aporte al Estado, entonces el “común acuerdo” se convierte en un acuerdo a ciegas. Y eso, lo sabemos, es peligroso.
También el sindicato deberá alertar sobre posibles distorsiones. Pudiéramos imaginar algunas: un director mal asesorado que intente reducir los complementos por peligrosidad o turnos nocturnos para “ahorrar” y cumplir la meta fiscal; que el pago por rendimiento del 30 % del fondo termine repartiéndose de manera igualitaria sin medir resultados reales, para evitar conflictos; o que se premie más al que produce rápido, pero mal; o al que infla cifras.
Igualmente constituye un acierto que el 30 % del fondo salarial esté vinculado al rendimiento. Aunque no se trata de premiar al individualista que produce solo para su bolsillo, sino de incentivar a todo el colectivo para que la empresa en su conjunto mejore sus indicadores de eficiencia y el aporte al Estado. Si la empresa cumple sus metas productivas y fiscales, le es posible aumentar su fondo salarial y repartir más entre todos.
La lógica es simple: no se puede gastar más de lo que se aporta al desarrollo del país. Algunos críticos dirán que esta “autonomía condicionada” no es autonomía real. Pero la experiencia demuestra que la autonomía sin control termina en descalabro.
En cambio, aquí se establece un equilibrio: la empresa está autorizada a diseñar sus escalas salariales, crear pagos por antigüedad (hasta 3 mil pesos por 30 años de servicio) u otros incentivos que distingan las habilidades, los conocimientos y las condiciones de desempeño de cada trabajador, incrementar los complementos por peligrosidad o turnos nocturnos. Pero siempre con un tope: que la suma de esos complementos no exceda el 50 % del salario base.
En resumen, el Decreto 138 no es la panacea, es un paso de madurez. Reconoce que las empresas no son todas iguales: las exportadoras de alta tecnología tienen métricas propias, a las nuevas creaciones les está permitido arrancar con reglas flexibles, y las unidades empresariales de base exitosas pueden recibir tratamiento diferenciado, aunque la casa matriz no marche bien. Eso es inteligencia organizativa, no privilegio.
Y al sindicato hay que decirle: no se duerman en los laureles. El decreto les da herramientas. Úsenlas. Formen a sus cuadros, vigilen cada propuesta salarial, exijan transparencia en los indicadores, y no permitan que un afán recaudatorio ni un mal directivo dañen los derechos conquistados.
Molestia pasada por agua
Gabino Manguela Díaz
Difícilmente usted no haya sufrido por la falta de agua en La Habana en los últimos meses, pues por momentos más de 250 mil citadinos han tenido algún tipo de afectación con el suministro de ese líquido, un recurso que no admite variantes, y que todos, absolutamente todos, necesitamos para vivir.
Ya sea porque tuvo que cargarla desde las llamadas pipas, de la cisterna o del tanque de un vecino solidario —que por suerte no escasean— o por la zozobra que crece cuando pasa el tiempo en que el agua debió llegar y ni una gota cae al cubo o vasija, que preparada ya, con ansias, parece esperarla también.

Hoy día el suministro clasifica entre las afectaciones de mayor molestia para la población, además de los apagones, la falta del transporte público y las grandes dificultades relativas a la bancarización, íntimamente vinculadas con los tremendos efectos del recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
A pesar de que la cifra representa solo alrededor del 11 % del total de los residentes capitalinos, los reportes de prensa indican el perjuicio, pues la más mínima escasez provoca un altísimo disgusto dado su negativo impacto para las actividades impostergables de la vida diaria.
No son nuevos los males en el abastecimiento de agua, tanto en La Habana como en otras provincias, motivados en lo fundamental por desperfectos o colapso de los equipos de bombeo, fallas eléctricas, roturas en conductoras y salideros pero causantes todas de bajas presiones. A ello se une la conocida desorganización en el suministro mediante carros cisterna.
Hasta principios de mayo las afectaciones prácticamente abarcaban todas las localidades habaneras.
Revertir la citada situación en la capital constituye objetivo primordial de los trabajadores de Aguas de La Habana, cuya dirección precisó que el avance en su labor dependerá en gran medida del suministro de energía eléctrica donde se encuentran las fuentes de abasto y los impulsores, ubicados dentro de la ciudad, pero no siempre en circuitos, que por justificadas razones son favorecidos.
La programada instalación de paneles solares, la puesta en marcha de centros de carga fotovoltaica y la instalación de nuevas bombas —según las posibilidades— clasifican entre lo más urgente para paliar el difícil abasto, pero la solución definitiva no parece cercana en el tiempo.
Feria de productos
Una Feria de Promoción y Comercialización de Productos con actores estatales y privados tendrá lugar el mes próximo en el Centro de Convenciones Plaza América, en Varadero, el principal balneario cubano.

Empresarios, emprendedores, representantes de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes); proyectos de desarrollo local, cooperativas no agropecuarias y trabajadores por cuenta propia están convocados a participar en un espacio diseñado para impulsar el desarrollo económico local y fortalecer el vínculo entre productores, prestatarios de servicios y la comunidad. (Juanita Perdomo)
Desde Punta Brava
La sincronización con el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) del parque fotovoltaico Punta Brava, ubicado en la comunidad homónima del municipio de Amancio, en el sur de la provincia de Las Tunas, es un aporte a los esfuerzos del país para cambiar su matriz energética hacia fuentes renovables y limpias.

El equipamiento fue donado por la República Popular China, cuyos técnicos certificaron la calidad del trabajo y dieron su visto bueno para la interconexión, en un acto que demuestra que el pueblo cubano no está solo en la batalla contra el bloqueo y en su afán de defender la soberanía nacional. (Jorge Pérez)
De referencia
Ciego de Ávila se consolida como referente en la gestión ambiental responsable, según se conoció al otorgársele a esta central provincia cubana la sede del acto nacional por el Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio.
Sobresale el cumplimiento de las acciones de la Estrategia Ambiental Provincial-Tarea Vida en función de la adaptación al cambio climático, unido a la integración entre las direcciones del Partido Comunista de Cuba, del Gobierno, los centros científicos y las organizaciones en general, según informó a la prensa Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Argumentó que más del 75 % de las entidades avileñas realizan caracterizaciones periódicas de sus residuales, fortalecen la protección de sus áreas naturales, priorizan la conservación de la biodiversidad, las zonas protegidas y el Programa Nacional de Diversidad Biológica. (José Luis Martínez Alejo)
Descargue en versión PDF: Decreto 138: ¿En la justa medida? (Separata Economía)



Molestia pasada por agua
Feria de productos