Aunque los recursos han menguado y su producción principal se ha visto afectada en los últimos años, los trabajadores de la UEB Recape de Goma Horacio Cobiella en Camagüey han sabido sobrevivir.

Por más de cinco años llevan sufriendo la disminución de las importaciones, lo cual ha afectado el recape de goma en frío y en caliente. Pero no se han amilanado y con producciones alternativas han evitado las pérdidas, los trabajadores interruptos, han logrado utilidades y merecieron, luego de una década, la condición de Vanguardia Nacional.
A pesar de todo, vanguardias
Como asegura Yanisleydis Reyes Álvarez, subdirectora de la entidad, «luego de 10 años merecer la condición de Vanguardia y en un año tan complejo es una muestra de dedicación, de esfuerzo, de la excelencia de todos los trabajadores y es la demostración de que unidos se puede superar cualquier desafío».
Las producciones alternativas y el encadenamiento con otras entidades les ha permitido comercializar elementos como lejía de cloro, betún, productos de aseo y otras elaboraciones de subproductos de su proceso fabril en una tienda que instalaron.
Las ventas allí han ido aumentando paulatinamente al punto de que en 2025 lograron más de 18 millones de pesos, como acotó Reyes Álvarez.
Ese fue uno de los méritos del pasado año, periodo en el cual también cumplieron el plan de producción, gracias a la consagración e inventiva de los trabajadores.
Rafael Armando Rojas Agüero, operador, es uno de esos entregados que durante 17 años ha sostenido a la UEB. «Tuvimos años muy buenos recapando gomas, recuerda, pero nos hemos sabido acoplar a las actuales condiciones.
«Era raro, pero entendimos que con las producciones alternativas, haciendo betún, tinta, lo que haga falta también podíamos vivir. Y los apagones tampoco nos detienen, cuando hay corriente, a la hora que sea, aquí estamos».
El trabajador, lo más importante
Como todos aseguran cada logro de la entidad es gracias a los trabajadores, por eso como detalla la secretaria de la sección sindical, Yadira Suárez Cabrera, la atención al obrero es lo más importante.
«Para ser vanguardias, cuenta, no solo había que cumplir el plan de producción ni ser eficientes, también había que trabajar en la atención a los hombres y mujeres que aquí laboran.

«Aquí ya es normal que se realicen ferias donde se venden productos alimenticios con buenos precios. Pero también, y gracias a los ingresos de la tienda, contamos con el servicio de caja extra que evita que los trabajadores tengan que acudir a un cajero o banco a extraer efectivo de sus tarjetas».
Las condiciones laborales también fueron otro asunto a atender y por tanto repararon los baños de los trabajadores y de los clientes, se construyó una chimenea en la cocina para evitar así la propagación de humo, en un pedacito de área verde sembraron plátanos para la alimentación y se edificó un taller automotriz para la reparación de los vehículos.
No obstante, como agrega Suárez Cabrera, querían hacer más. Entonces decidieron cerrar ciclo con los productos de la goma que ya no se podían emplear y se desechaban. Ahora con ellos se construyen asientos, carritos para los niños, adornos de jardinería que luego venderán y donarán a parques, comunidades e instituciones estudiantiles.


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