Icono del sitio Trabajadores

La novia de Cuatro Caminos

 

 

“Sin mirar la chapa paro a todos, lo que importa es el corazón”. Foto: Otoniel Márquez

 

 

-Dime mi novio, ¿hasta dónde tú llegas?

– ¿Te puedes llevar estas dos enfermeras?

-Mi novio, hoy vas tarde, pero traslada al militar que también se le pegó la corcha

-Vamos, dos más, que este novio mío no las puede dejar aquí botadas.

Así pasa una y otra jornada entre risas y jaranas en Cuatro Caminos en Guanajay, Artemisa, Carmen Julia Gallardo Amado.

La conocen casi todos los choferes. Y hasta paran en seco para saludarla, tanto como para dar un aventón a quienes, confían su puntualidad a la gestión de esta morena de pequeña estatura, en este punto de embarque.

Carmen siempre ha sido así. Más que sacar la tablilla para indicar autoridad como inspectora de transporte popular, lo hace con ese carácter jovial que inspira respeto y cordialidad.

Médicos del hospital de San Antonio de los Baños, militares de Ceiba del Agua, estudiantes, trabajadores del Campamento Internacional Julio Antonio Mella, y cientos de personas más, sienten gratitud de saber que ella esté en ese sitio antes de salir el sol.

“Estuve infartada, y no sabes la cantidad de choferes que pasaron por mi casa con un juguito o una medicina, o simplemente su saludo y preocupación.

“Yo me jubilé, porque los años me pesan, pero en este momento el pueblo necesita mucho de mí, y verdaderamente al reincorporarme crece también el salario que recibo mensualmente.

“Aquí casi todos los vehículos paran, lo mismo particulares, estatales, arrendados… Me ubico en la esquina que va para Artemisa, en la de La Habana, o en la de San Antonio, incluso en la de Guanajay, según vea pasajeros esperando.

 

“Hace falta más conciencia, para apoyar en el transporte popular”. Foto: Otoniel Márquez

 

 

“Hay quienes me juegan por tercera, y dicen que se quedan cerca, o me hacen señas raras, pero detrás de un día hay otro, y ellos mismos caen solos, ya necesitarán algún día.

“Ayudar a que las personas puedan trasladarse es una obra de amor, como lo puede ser curar a un enfermo en un hospital o dar clases. Cada quien nace con un don, y yo soy la novia de Cuatro Caminos”, cuenta con sonrisa amplia.

La artemiseña que estuvo entre los 15 trabajadores homenajeados que recién recibieron en 2026, La Pupila Insomne, máxima distinción que por primera vez otorgó el Gobierno provincial a los hijos de Artemisa por su aporte y entrega, se sabe querida por el pueblo, y dice que eso no tiene precio alguno en la vida.

“Si lográramos estabilidad en los puntos de embarque, mitigaríamos la situación del transporte debido a este cerco económico que casi nos asfixia como parte del bloqueo del gobierno de Estados Unidos.

“Atenta contra este servicio, no solo la falta de inspectores debido a los malos tratos de los choferes y el ínfimo salario, influye que hay lugares donde ni siquiera existe una parada para resguardarse del sol o la lluvia, reflexiona.

“Yo no tengo ese problema. Aquí hasta los vecinos me ayudan a chapear y pintar mi centro de trabajo, que es aquí”, expresa mientras señala el andamiaje de hierro, con techo de fibras de zinc y bancos en prefecto estado.

“Hay días que amanezco con mucho menos ánimo, pero la fuerza de la costumbre me hace regresar a la carretera, y allí conversando y ayudando me espabilo.

“Mientras tenga fuerzas estaré en Cuatro Caminos, ayudando a otros a llegar a su destino”, dice con la bondad de quien sabe hacer el bien.

Clonar a Carmen sería entonces, un bien popular, para que haya más choferes que paren en seco, y la sonrisa sea cómplice de las buenas acciones.

Compartir...
Salir de la versión móvil